José Luis Daza: “El Presidente Boric transmite inmadurez (...) Se necesita más gestión y menos discursos y shows”

Jose Luis Daza

Tras el triunfo del Rechazo a la propuesta constitucional, el economista chileno radicado en EE.UU. analiza el nuevo escenario del país. Considera que el resultado del plebiscito “cambia sustancialmente la realidad política”, dado el “gran resurgimiento del centro político”, lo que lo hace estar optimista en el largo plazo. Sin embargo, en lo inmediato, le preocupa enormemente el rumbo que siga el gobierno: “La principal amenaza para Chile, en lo que viene, es aprobar reformas mal concebidas bajo premisas falsas”, señala, y advierte que el ministro Marcel “es la piedra angular sobre la cual se mantiene un frágil equilibrio”.


Justo hace un mes, el economista chileno radicado en Estados Unidos José Luis Daza estuvo por última vez en Chile, participando en el tradicional seminario anual de Moneda Asset Management. Volvió luego a Nueva York -desde donde responde esta entrevista-, para votar allá en el plebiscito constitucional del 4 de septiembre. Su mirada del nuevo escenario que se abre tras el holgado triunfo del Rechazo es clara: cree que el programa de gobierno de la actual administración “murió”, porque “fue creado bajo la lógica febril del octubrismo y quedó plasmado en la propuesta de Constitución”, lo que fue rechazado por la población. En ese sentido, estima crucial cómo el gobierno y el Presidente Boric, a quien critica severamente en su actuación de estos primeros seis meses, internalicen esta nueva realidad y cómo esto se plasme en la moderación de sus reformas.

Advierte que ello, además, es especialmente relevante en lo que viene, ya que “los próximos 12 meses serán los más difíciles para la economía en muchos años”.

Días antes del plebiscito usted declaró estar más positivo sobre el futuro de Chile que en mucho tiempo. ¿Por qué?

Estoy más positivo para el largo plazo. Vi el renacer del centro político, de personas muy talentosas que sacaron la voz frente al extremismo, que por alguna razón habían estado en silencio por mucho tiempo. Hace más de una década se estableció en Chile una narrativa falsa sobre la evolución de nuestra economía y sociedad, que muchos sabían que era falsa, pero no habían salido a decirlo. Esta vez, valientemente, salieron a defender la verdad. Abre una oportunidad a Chile para eventualmente enfrentar en forma responsable, basados en la realidad, con conocimiento moderno, los enormes problemas que tenemos.

A su juicio, ¿qué determinó el triunfo del Rechazo con la amplitud que lo hizo?

En última instancia fue el documento. Un Frankenstein refundacional en lo social, económico, político y simbólico. Abría las puertas a conflictos entre chilenos hoy impredecibles y a una espiral económica como el de países fracasados en la región, de la cual iba a ser muy difícil salir. Como han dicho muchos, fue un triunfo de la moderación, del sentido común.

Hay gente que atribuye este resultado tan categórico a fake news. ¿Influyeron?

En todos los países del mundo es común que los perdedores hoy usen la frase de Trump “fake news”. En términos generales, me pareció que la discusión sobre la propuesta fue rica en contenido. Participaron intelectuales, académicos de todos los sectores. Se les dio tribuna en televisión y diarios a los mejores representantes de todo el espectro.

A casi tres semanas del plebiscito, ¿observa que esté cambiando el escenario en Chile, en qué dirección?

El resultado del plebiscito cambia sustancialmente la realidad política. Hay un gran resurgimiento del centro político. Varios actúan como si no hubiera pasado nada. Yo les recordaría una frase de Ayn Rand que dice: “Puedes ignorar la realidad, pero no puedes ignorar las consecuencias de ignorar la realidad”.

¿De qué manera cambia la realidad política?

Antes de la votación el gobierno alineó en forma explícita su programa con la propuesta constitucional. Hizo campaña abierta a favor de la propuesta que plasmaba por la vía constitucional, y no la legislativa, la implementación del programa. El país la repudió abrumadoramente.

¿Cómo ve al Presidente Boric liderando al país después de este golpe político?

Los primeros seis meses han sido malos, sin sustancia. La lista de errores y correcciones es larga. Parece estar permanentemente en escenario de “performance art”, donde comunica a su público, a su tribu, lo virtuoso que es. Los saludos a lo Dalai Lama, o monje budista, los permanentes discursos floridos están bien para estudiantes adolescentes, pero no para el duro ejercicio de la labor ejecutiva y de gestión de un país con enormes y crecientes problemas. Transmite inmadurez. El Estado chileno desesperadamente necesita más gestión y menos discursos y shows. Me parece particularmente grave que no transmite que está gobernando para todos los chilenos. Tal vez él piense que lo está haciendo, pero no es lo que comunica.

Considerando el delicado momento económico nacional y mundial, ¿en qué se debería concentrar el gobierno ahora?

El primer punto es reconocer la realidad política y económica. Hace casi una década nos estancamos y entramos en un marcado proceso de decadencia y conflictividad después de 30 años en que Chile fue el país de mayor progreso social y económico en Occidente. Tenemos problemas que, además de ser urgentes, son cruciales para el largo plazo. Una crisis de seguridad marcada por el colapso del Estado de Derecho. Una grave crisis de crecimiento y colapso de la inversión bajo las circunstancias más difíciles de la economía mundial desde 1982. Catastrófica gestión del sector público de salud, con miles de personas muriendo esperando atención. Las desastrosas políticas de tarificación de las isapres las llevará a la quiebra, agudizando el problema de salud. En general, un Estado sobrepasado en su capacidad de gestión en todos los ámbitos que opera. Chile necesita urgente menos discurso, más gestión y regresar a la racionalidad.

Pero en el caso del gobierno, ¿eso significa claudicar respecto de su programa y de su carácter transformador?

Ese programa murió. Fue creado bajo la lógica febril del octubrismo y quedó plasmado en la propuesta de Constitución. La población lo rechazó.

¿Por qué usted dijo que desde el punto de vista del manejo económico Mario Marcel estaba celebrando el triunfo del Rechazo?

Porque de aprobarse, la propuesta constitucional nos habría llevado a una crisis financiera de proporciones. Planteaba un aparato estatal no financiable en el mundo de hoy. Generaba enorme incertidumbre sobre el marco legal en que operaría la economía, lo que habría generado más salidas de capitales. Chile hoy tiene un exceso de gasto sobre su ingreso de 9% del PIB. El Rechazo facilita el ajuste, el cual igual será duro.

¿Cómo evalúa lo que ha hecho el equipo económico y Marcel en particular?

Marcel representa la excelencia en la función pública. Conocimiento, experiencia, sobriedad. Es la única persona en el equipo económico con credibilidad internacional. Es la piedra angular sobre la cual se mantiene un frágil equilibrio. Si se va, el equilibrio se desmorona. Por esta razón tiene mucho poder, incluso más de lo que percibo él piensa… Veamos qué hace con las propuestas de reformas generadas bajo la lógica de la Constitución rechazada.

¿El rumbo del gobierno, en alguna medida, está en sus manos? ¿Es suficiente?

El rumbo del gobierno está en manos del Presidente. Es él quien en última instancia decide las prioridades. La presencia de Marcel da cierta estabilidad financiera y económica que facilita el accionar del gobierno. Da garantías de que las locuras más delirantes no prosperaran. Pero Marcel está muy solo. Hay gente con ideas muy, pero muy malas en este gobierno.

Marcel ya anunció varios cambios a la reforma tributaria. Usted la criticó, ¿le parece mejor ahora?

Frente a la situación económica mundial más compleja en 40 años, frente al colapso de crecimiento potencial e inversión y ad portas de una fuerte recesión, Chile necesita este impuestazo tanto como el mundo necesita otra pandemia de un nuevo virus.

Yo revertiría el orden de las reformas. Necesitamos urgente acordar una reforma de pensiones que seguramente va a requerir recursos fiscales. Posiblemente otras reformas. Primero determinemos cuánto cuestan esas reformas y después acordamos la forma más eficiente y justa para recaudar esos montos.

Marcel ha trabajado duramente para tratar de mejorar una reforma alineada con las ideas de quienes empujaban la propuesta constitucional. La ha mejorado, pero sigue siendo un masivo impuestazo al capital, a la inversión, en un país que vio colapsar la tasa de inversión. Tiene elementos nocivos y que además recaudarán poco o nada. Es tremendamente distorsionadora e induce a mayores niveles de endeudamiento. La propuesta dista de lo que se requiere para un país más justo, equitativo y dinámico.

Y en la reforma de pensiones, ¿cree que el resultado del plebiscito y el equilibrio en el Congreso obligarán a un acuerdo, o si las partes no ceden, de nuevo se corre el riesgo de que se posponga, como en gobiernos anteriores?

Veo consenso en todos los sectores políticos sobre la necesidad de mejorar el sistema de pensiones. Es urgente. Pero la propuesta del gobierno fue impulsada bajo la ideología de No + AFP, basada en premisas falsas, con un sesgo ideológico en contra del ahorro individual y de la administración privada de esos ahorros. Recuerden que el movimiento No + AFP decía que los recursos no estaban ahí. La población ha expresado a través de múltiples encuestas que quieren que sus contribuciones vayan al ahorro individual. Debemos empezar por reconocer la realidad: para mejorar pensiones necesitamos reducir dramáticamente la informalidad, generar incentivos para reducir las lagunas en contribuciones, aumentar la tasa de ahorro. En materia de seguridad social, si queremos aumentar las transferencias a pensiones de ciertos grupos, hagámoslo con recursos de impuestos generales, sin impactar el ahorro de las personas. Se puede aumentar la competencia en la administración de fondos introduciendo a nuevos competidores, incluso al Estado. La idea de generar un monopolio estatal en el front office y separar la gestión de cartera de la administración en la relación con los afiliados está basada en ideas muy antiguas de sistemas complejos, y genera el potencial para otro Transantiago. Mejoremos el sistema, no refundemos lo que funciona bien, sobre todo basado en premisas falsas.

Usted dijo que la magnitud del resultado a favor del Rechazo no estaba en el precio de los activos. Si eso es así, ¿por qué tenemos el precio del dólar de nuevo sobre $ 950 y no en $ 800, y la Bolsa no siguió subiendo?

Desde el plebiscito la situación financiera mundial se ha deteriorado mucho. El número de inflación de Estados Unidos fue particularmente malo, lo que forzó a la Reserva Federal (Fed) a una postura mucho más agresiva subiendo tasas. La Fed por primera vez reconoció que es posible que tenga que llevar a la economía a una recesión para controlar la inflación. El alza de tasas hizo subir al dólar e hizo caer a todas las bolsas mundiales. El alza de tasas de EE.UU. es particularmente disruptiva para China, que está tratando de mantener tasas bajas. Esto pone enorme presión en la moneda china, lo que, a su vez, genera otro tipo de problemas en una economía lidiando con la implosión de partes del sector inmobiliario. La situación financiera se deterioró en Japón, donde el yen está en caída libre. Lo mismo pasa en Europa, que además enfrenta un cambio en su matriz productiva que funcionaba con energía rusa.

En lo interno, tras el plebiscito, ¿en qué pie queda la incertidumbre que afecta al país?

Baja enormemente la incertidumbre de largo plazo, aunque se mantiene la de corto plazo. Chile estaba frente a un precipicio y decidió no dar un paso al frente, pero el camino es todavía muy incierto.

Usted habló de que aquí se abre una oportunidad, ¿una oportunidad de qué? ¿Qué se requiere para que se concrete eso?

Estoy muy preocupado por lo que puede pasar en el corto plazo. Tenemos que enfrentar la violencia fuera de control, la incapacidad de los organismos estatales en cumplir sus funciones en salud, educación, seguridad, en medio de una recesión agravada por una compleja crisis económica global y con un gobierno que ha mostrado nula capacidad de gestión. Pero a mediano y largo plazo veo que se abre una oportunidad para abandonar el camino en que nos metió Bachelet y regresar a las políticas razonables, basadas en conocimiento, en la realidad, no en clichés. Se requiere abandonar la política de la aplanadora, se requiere abandonar la lógica del sí y del no, se requiere un centro político que pueda coordinar y negociar políticas basadas en conocimiento moderno y no en clichés. Se requiere rechazar y denunciar la lógica del octubrismo, donde la violencia es un instrumento para presionar por políticas públicas. Las políticas públicas se deciden en las urnas, no con vandalismo. Se requiere tolerancia cero a la violencia en los colegios. Se requiere retornar a una sociedad que valora y celebra la excelencia y el esfuerzo.

Usted participó en la candidatura de José Antonio Kast en la elección presidencial y ha sido crítico de la derecha en más de una ocasión. ¿Cuál debería ser el rol de ese sector en este momento, lo ve a la altura de las circunstancias?

Parte importante de los problemas económicos de hoy fueron generados con el apoyo de la derecha. No nos olvidemos que la derecha apoyó los retiros, los IFE y se unió al discurso con respecto al fracaso del modelo económico. Hay líderes nuevos, jóvenes y con ideas claras y modernas. Hay otros que en el pasado mostraron ser más oportunistas que estratégicos, pero que ojalá hayan aprendido la lección de que subirse al carro del populismo no beneficia al país ni a ellos. Comenzaría por no aceptar la reforma tributaria en su forma actual. Sería muy activo en buscar consenso con el centro político. El rol de la derecha debería ser el opuesto al que jugó la oposición a Piñera, que se opuso a absolutamente todo lo que intentó hacer. Ojalá apoyen al gobierno en todas aquellas iniciativas que piensen ayuden a la población y se opongan tajantemente a las que hacen daño. En el corto plazo la forma más nítida de ayudar a Chile es apoyando la aprobación del TPP11.

¿Cuál es la principal amenaza que ve para Chile en los próximos dos años?

La principal amenaza para Chile, en lo que viene, es aprobar reformas mal concebidas bajo premisas falsas. Al fin y al cabo, desde el nivel de pensiones, a salarios, a inclusión, movilidad, recursos para salud y educación, todo depende del crecimiento económico. Reformas que atenten contra la inversión y la eficiencia de la economía y que, por ende, reduzcan el crecimiento futuro, son el principal riesgo para Chile.

José Luis Daza

“Los próximos 12 meses serán los más difíciles para la economía en muchos años”

¿Cómo ve el escenario económico que viene para Chile en 2023-2024?

En el corto plazo soy bastante pesimista por factores externos e internos. Los próximos 12 meses serán los más difíciles para la economía en muchos años. Los riesgos de una crisis global son muy altos y encuentran a Chile en una situación de extremo desequilibrio externo. Además de las alzas de tasas de la Fed, es particularmente importante para Chile que China está con serios problemas de corto y largo plazo. Las perspectivas de largo plazo de China son hoy mucho más sombrías de lo que eran hace pocos años. Internamente, la ideología con que este gobierno llegó al poder es muy preocupante y no sé cómo se adaptarán a las dificultades económicas que vienen. La realidad política interna cambió y veremos qué tan hábiles son para reconocerlo y adaptarse a esa nueva realidad. Hay situaciones absurdas, casi infantiles, como la oposición al TPP, que son símbolos de las ideologías pobremente concebidas que abundan en el equipo.

¿Cree que el Banco Central será finalmente capaz de controlar la inflación y que esta vuelva bajo el 5% a fines de 2023?

Eventualmente, sí. Pero el problema es que la inflación no fue generada por la política monetaria. Se debe a excesos de gasto fiscal, retiros, shock externo. La política monetaria es la única herramienta, aunque muy ineficiente, para bajar la inflación en este contexto. El Banco Central no tiene alternativa a subir tasas de interés, porque no puede dejar que se desanclen las expectativas de inflación o que el dólar se dispare descontroladamente. El problema es que dado lo que pasa en el mundo y en Chile, es posible que el tipo de cambio tenga que debilitarse aún más. Algo similar ocurre en EE.UU., con la diferencia de que el tipo de cambio en ese caso ayuda.

¿Cuán crucial será en eso mantener la disciplina fiscal que el gobierno ha mostrado este año? ¿Ve a la dupla Boric-Marcel siendo capaces de resistir la presión política?

Esa es la pregunta del millón. No olvidemos que el Presupuesto actual lo dejó aprobado el gobierno de Piñera. Le hizo varios favores. Marcel ha resistido presiones para aumentar el gasto por sobre lo presupuestado, mientras que la recaudación ha sido sustancialmente más alta. Eso ha generado un resultado fiscal muy positivo. Hasta ahora todo indica que el Presidente ha apoyado a Marcel. Pero también es obvio que hay personas con ideas muy extremas en este gobierno y que van a querer gastar más.

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