La industria de la nueva normalidad que se formó gracias a la reapertura de la actividad económica

Son todas empresas que vieron desplomarse su negocio principal tras el estallido del Covid-19; sin embargo y, coincidentemente, fue la misma pandemia, la que las puso nuevamente en el camino. Sin el coronavirus su subsistencia se hubiese hecho compleja. Hoy, son las encargadas de proveer diferentes servicios para que las compañías vuelvan al trabajo presencial. Saben que este negocio no será eterno, pero tienen claro que será su forma de capear la ola hasta que su core vuelva a reactivarse.




Las nuevas tecnologías en torno a la pandemia

-Se imaginan llegar a la oficina y que al acercarse a menos de un metro o dos de una persona salte una alarma dirigida directamente a Recursos Humanos. O que un software registre todos sus movimientos para así garantizar la trazabilidad en caso de cualquier contagio. O que un acceso se cierre automáticamente cuando el aforo permitido esté completo. La realidad del retorno en tiempos de pandemia ya tiene las tecnologías necesarias para reducir los riesgos. Y ya existen compañías comercializándolas en el país.

La empresa de soluciones de seguridad electrónica y audiovisual Videocorp -con operaciones en Chile, Perú y Colombia- amplió la tecnología que vendía para sumar los equipos ligados al Covid. Su country manager en Chile, Pablo Psijas, cuenta que fueron los mismos fabricantes con los que tradicionalmente trabajan los que comenzaron a incorporar estos equipos. “Muchas empresas tienen planes de equipos rotativos para aislar un eventual contagio y que si hay un brote, se contagie un tercio y no todos, y nosotros lo que estamos ofertando son sistemas de seguridad con reconocimiento facial, detección de fiebre, uso de mascarilla y trazabilidad”, explica Psijas. Y añade: “Al tener reconocimiento facial, las cámaras saben por dónde pasan las personas y al tenerlo en planta libre, por ejemplo, si se acerca una persona a menos de dos metros pueden mandar una alarma, y si se repite mandar una alerta a Recursos Humanos por no respetar las medidas de distanciamiento”. Hoy, una máquina de reconocimiento facial puede partir en los $400 mil, cuenta el ejecutivo. Psijas revela que ya le han vendido sistemas de distancia social y control de aforo -cámaras en los accesos que contabilizan cuántas personas entran y salen, y se bloquea el ingreso cuando se alcanza lo permitido- a plantas industriales.

“Estos sistemas no se colocan en una oficina chica donde trabajan 5 o 6 personas, sino que en el sector corporativo, donde cada piso tiene una empresa importante”, señala. Así, revela que edificios en construcción y nuevas oficinas están demandando estas tecnologías -que, en estos casos, se instalan tras la obra gruesa- en sus proyectos. “Los proyectos a futuro que están cotizando los clientes, y las construcciones que vienen, consideran estos sistemas”, remata.

Acrílicos y señaléticas que impulsan

-La planta de policarbonato y acrílico en Casa Blanca se transformó casi en un salvavidas para DVP. La comercializadora de productos para la construcción y artículos de plástico tenía justo esas instalaciones en sociedad con una compañía israelí, y tras la caída de la actividad, se transformó rápidamente en la elaboradora de una serie de artículos de seguridad para el Covid-19. “Lo primero que nos empezaron a pedir fueron protectores faciales; rápidamente vimos productos de afuera y algunos planos de cómo hacer una máscara entera de policarbonato; adaptamos una máquina para llegar a espesores delgadísimos y logramos hacer una”, relata el gerente comercial de la firma, Alejandro Smith. Ese fue su primer producto. Después vinieron las placas para separar mesas en casinos, escudos para recepciones, biombos para gimnasio y así. “Nuestro negocio tradicional caía al 30%-40%, y este otro nos ayudaba a sobrevivir, recuperando del orden de 15%”, añade.

La demanda fuerte se vio básicamente en mayo y junio por las empresas que continuaron operando. Sin embargo -cuenta Smith- luego de que estas firmas se abastecieron, se vio una caída a la espera de que se definan bien las exigencias para las reaperturas. “Hemos seguido sobreinventariándonos, porque estamos apostando a que cuando se abra habrá una demanda mayor”, destaca.

La compañía de soluciones gráficas AloPrint siguió una ruta similar. “Cuando partió esto, se cayó todo. O nos hundíamos o flotábamos. Y ahí empecé a contactarme con talleres, pruebas de productos, y en marzo empezamos a fabricar pantallas de protección y nos empezaron a pedir máscaras, señalética -mantén la distancia, no toques las cosas, lávate las manos, alcohol gel disponible-, entre otros productos”, afirma el dueño de la firma, Alex Schwarc. Y añade: “Hemos trabajado en restaurantes, una AFP nos pidió instalar pantallas divisorias de atención a público en todas sus sucursales, laboratorio Roche, etc”.

Hoy, el 90% del negocio de AloPrint está vinculado al Covid. Las soluciones gráficas que hacían previamente cayeron a un débil 10%.

Y todo este mix y el sinnúmero de productos requeridos ha dado paso a un nuevo servicio: compañías que consolidan toda la demanda y abastecen a las firmas de todo lo requerido. Tal es el giro de BH Comercial. La firma -fundada por Sergio Hevia, Alejandro Barros y Nicolás Bulnes- partió hace algunos meses vendiendo solo mascarillas a la Municipalidad de Melipeuco. Empezaron a buscar diferentes proveedores y lograron armar un mix que cumpliera con todas las necesidades en torno al Covid de los clientes. “Les servía tener una empresa que concentrara todos los productos, eran como 20, y empezamos a desarrollar relaciones con distintos proveedores: desde acrílicos, hasta gel”, cuenta el socio Sergio Hevia. “Logramos abastecerlos de todo y a un buen precio, porque al comprar por mayor cobramos un precio mejor”, añade.

Actualmente, han trabajado con unas 80 empresas, entre las que están todas las tiendas de Sparta, locales de Under Armour, Colloky, Ferouch, Belsport, entre otros. Y ya empezaron con las oficinas a la espera de su retorno.

La alta demanda por los test rápidos

-Fue un contacto de AquaChile lo que cambió el devenir de la compañía. El home care Atidom -encargado del cuidado de pacientes y de prestar servicios de kinesiología- había visto cómo su negocio se desplomaba 40% a raíz del estallido social primero, y de la pandemia después. La directora ejecutiva, Macarena Varoli, cuenta que recibió un llamado de una persona que conocía de la salmonera preguntándole si podían tomar test rápidos a unos ejecutivos de la compañía que necesitaban viajar de Santiago a Puerto Montt. Ellos ponían los test, y Atidom debía disponer de la persona. “No teníamos el servicio, pero quedé de verlo, conversé con una enfermera, y como paleteada pusimos a la persona y tomamos los test”, relata Varoli. Desde ahí en adelante se fue corriendo la voz. Y si bien inicialmente se mostraron reacios a incorporar tal negocio, decidieron sumarlo. Si en abril los contactó AquaChile, ya en mayo estaban full con ese tema. De hecho, tal actividad les permitió obtener 20% de los ingresos que estaban perdiendo debido al descenso de su core.

A la fecha, las empresas que más han demandado la realización de test rápidos para su personal son aquellas que tienen trabajadores que van a faenas con sistemas de turnos. “Hacen una pesquisa porque hay mucho caso asintomático que logra ser detectado con esto, entonces lo usan para tener la tranquilidad de que sus profesionales no están contagiados o si lo estuvieran ya salieron de la etapa activa”, explica. Pero, hay otro grupo que lo usa básicamente para generar tranquilidad en el clima laboral, y reducir el miedo del personal.

Y aunque en julio han percibido una baja en la demanda -lo que Varoli atribuye a una cierta cautela previa al retorno-, sostienen que en total han trabajado con más de 30 empresas y prevén que el negocio se vuelva a activar con el desconfinamiento. “Con el retorno me imagino que volverá a haber un alza, para que los trabajadores vuelvan al trabajo presencial”, subraya.

Tal realidad ya la está viendo Andes HSG. La compañía es distribuidora de productos en el mundo médico y, sobre todo, dental, uno de los sectores más golpeados por la pandemia. “Nuestros mayores clientes son los dentistas y clínicas dentales y son de los más afectados, entonces vimos que se venían meses muy duros y empezamos a buscar alternativas y llegamos a estos test rápidos”, cuenta el gerente general de la firma, Jorge Guillet. Asegura que obtuvieron la representación de dos laboratorios y se pusieron manos a la obra. Solo la Fundación Chile les compró 15 mil, y ya llevan más de 40 mil comercializados, donde el foco -enfatiza el ejecutivo- está en el servicio: venden los test, los toman y entregan un reporte con los resultados, al igual que Atidom. “Hoy estamos trabajando con varias empresas en el día a día, testeamos algunas todos los días, de hecho”, señala Guillet. Así, su portafolio incluye a mineras, pesqueras, empresas de transporte, y de producción de alimentos como Agrosuper. Y ahora, para el retorno, ya cerraron con un banco que quiere testear a todos sus trabajadores. “Hemos recibido varios contactos de empresas más de servicios y financieras, porque ven que se va a volver a trabajar y necesitan una estrategia para reducir el riesgo”, confidencia.

Así, hoy los test rápidos representan el 80% de su negocio, en medio de la caída de su rubro central.

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