Ai Weiwei deja Berlín: "La cultura alemana es tan fuerte que no acepta otras ideas"

El artista y activista chino, una de las figuras más influyentes del arte contemporáneo, anunció que ya no vivirá en Alemania, donde llegó en 2015, porque el país europeo "está demasiado centrado en sí mismo"


Crítico del gobierno chino y defensor de los derechos humanos, el artista chino Ai Weiwei (Beijing, 1957) ha vivido en constante pugna con el régimen de su país debido al significado de su obra cargada de contenido político y denuncias sociales.

En abril del 2011, Weiwei fue arrestado por la policía en el Aeropuerto Internacional de Pekín cuando viajaba rumbo a Hong Kong. Acusado de fraude fiscal, cargos que nunca fueron aclarados, el artista fue liberado bajo fianza, tres meses después, con la prohibición de no poder salir de China.

Tras su liberación, en 2015, Weiwei decidió irse a vivir a Alemania, donde mantuvo un bajo perfil, instaló su estudio en un subterráneo de una antigua cervecería en el barrio Prezlauer Berg, y trabajó como profesor invitado en la Universidad de las Artes de Berlín. Ahora el artista anunció que dejará el país, no sin antes lanzar críticas al respecto.

"Mi familia y yo hemos estado aquí encantados, pero me voy de Berlín. Este país no me necesita porque está demasiado centrado en sí mismo", dijo Ai Weiwei en entrevista con el periódico Welt, sin dar pistas de su nueva vida.

Los motivos entregados por el artista tienen que ver con el clima social que percibe en Alemania. "Es una sociedad que quiere ser abierta, pero sobre todo protegerse a sí misma. No acepta otras ideas y argumentos. Casi no hay espacio para el debate abierto, casi ningún respeto por las voces disidentes ", agregó.

Conflicto y libertad

Ai Weiwei ha destacado por su obra crítica del Gobierno Chino, el mismo que en 1957 exilió a su padre, el poeta Ai Qing por ser considerado enemigo del régimen. También ha ejercido el activismo a través de Internet y ha investigado el caso de los estudiantes fallecidos tras el terremoto de Sichuan (provincia del suroeste de China) en 2008, tema sobre el cual el gobierno de su país actuó con poca transparencia al no entregar nombres de las víctimas.

"Yo soy chino, tengo un pasaporte chino, y sí, tengo conflictos muy fuertes con las autoridades de mi país porque hace mucho tiempo decidí defender los derechos humanos y la libertad de expresión. Pero no puedo evitarlo, para mí los derechos humanos son un valor que debe ser defendido en todas partes", dijo Ai Weiwei el año pasado a La Tercera.

Durante el último tiempo, uno de los temas recurrentes en su obra ha sido la crisis humanitaria de los refugiados, lo que inspiró su documental Marea humana, presentado en el Festival de Cannes 2017. Su trabajo audiovisual fue mostrado también en Chile, cuando el artista vino el año pasado a presentar Inoculación, su primera gran muestra en el país, que tuvo lugar en Fundación CorpArtes.

https://www.youtube.com/watch?v=IFK1z6Zx9HI

Desde distintos sectores del mundo del arte han habido reacciones sobre los dichos de Weiwei ante su partida de Alemania. "Un tipo siempre se queja cuando a uno no le gusta pensar que cada basura en su taller es arte. Eres alemán en este país y bueno, fuerte y libre. Quien diga lo contrario tiene una explosión", dijo el autor alemán y artista visual, de origen turco, Feridun Zaimoglu, quien reside desde hace varios años en Berlín.

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