Por Pablo Retamal N.Aleluya: Pastor Rocha conquista Viña con su sátira al culto evangélico y a la velocidad de un Reel
Santiago Andara trasladó su universo de "Esdecanuto" a la Quinta Vergara, logrando una conexión instantánea con el público joven a punta de humor absurdo, referencias a Tinder y una crítica veloz a la religión. Se llevó ambas gaviotas.

Siendo las 23.24 apareció en el escenario del Festival de Viña el chileno-ecuatoriano Santiago Andara, más conocido por su personaje satírico Pastor Rocha, el encargado de las risas en la noche final de Viña 2026, en la que debutaba en el principal certamen del país.
Se trata de un fenómeno de las redes sociales a través de su plataforma Esdecanuto. Dado lo joven del público de este viernes, Rocha resultaba muy afín a una generación que ha hecho del Like, los hashtags, el algoritmo y los Reels su credo de vida. Su entrada, con Welcome to the jungle y una bata de boxeo le dio intensidad y fuego con el que el público enganchó de inmediato. Y de inmediato hizo reír con un chiste sobre Sammis Reyes, y que pertenece “a la galería”. Un recurso efectista, pero funciona.
Eso sí, a pesar de esa entrada fulminante, comenzó algo lento matando unos minutos “explicando” de qué iba su show. De ahí pasó a hablar de sus temas recurrentes, los milagros. “El cierre de hocico”, para bajar de peso. Es parte de su humor en que se toma la religión evangélica con bastante relajo y poca ortodoxia. Hasta hizo una alusión a “los bracitos cortos” del expresidente Sebastián Piñera. “¿Extrañan a Sebastián Piñera? ¿No? Es que el ‘Negro’ era el bueno", en el momento político de la rutina.

Lo que quedó claro, es que Rocha tenía su público. Cuando dijo “Escuchamoooss...”...“Pero no juzgamos”, respondió el juvenil “Monstruo” dando cuenta de que conoce bien su rutina en redes (y de paso aplaudió a rabiar cuando se mencionaba al presidente Gabriel Boric). De ahí pasó a reírse de José Antonio Kast y de su tono de piel “de mormón”.
También habló de unas vacaciones en Japón. “Porque era fin de mes”, y que pidió sushi. Y que fue preparado para el viaje aprendiéndose el himno nacional japonés...la canción de Dragon Ball Z.
Y luego habló de que ir a la Iglesia es el nuevo Tinder, que hizo Match con una mujer, de que tenía un emoji de mujer y de una guaguita, “tengo una debilidad, un deseo compulsivo por las mamás solteras, varios tenemos esa adicción”, y procedió a preguntar “Dónde están las mamás solteraaas”. Sacó risas.

También se refirió al “contenido erótico cristiano”, y de que alguien se había hecho pasar por él. Todo lo cuenta a una velocidad vertiginosa, muy rápido, la velocidad a la que pasa en Reel en Instagram. Pastor Rocha no es el más gracioso, pero sí que entiende cómo hablarle al público joven, al que consume TikTok y conoce parejas en Tinder. Por ello habló también de que era “Team cesárea”, muy en sintonía con el léxico de las relaciones en el siglo XXI, elija, querido lector: Team Blur, Team Verano, Team Sinaka, Team Piscola.
A los 19 minutos se puso a hablar “como Santiago” y siguió de hecho hablando de las apps de citas, y de cómo ser ”mayor de 30 años": “Un olor a Ibuprofeno, un olor a Omeprazol”. Y luego, el tribuneo, “¿Dónde está el colágeno". “Ustedes son pajeros, les suben 30 pesos el pasaje y no saltan el torniquete y son amigos del ex, ¡eso no es normal!“.
De ahí saltó el contraste a hablar de cómo conquistaba su generación “con las cartitas”, y por supuesto, de su condición de evangélico. “Con traje de dos piezas, iba hasta los viernes de swingers en la Iglesia”. Y de la “hermana Nancy”, “no es Iglesia si no hay una hermana Nancy”, y la definió: escandalosa, (“prácticamente somos venezolanos”), “la hermana Tagadá”. Por supuesto, un humor del absurdo que contado con gracia, funciona en la Quinta.

También recurrió a los efectos sonoros en el culto (un guiño a la rutina de Coco Legrand el 2000 con el casamiento en esas iglesias de centro que parecen catedrales), momentos en que el público rio también.
Cerca de los 45 minutos sumó una parte musical a su show con la entrada de un tecladista, simulando una dinámica de retiro espiritual, casi de momento “Pare de sufrir”. Ahí apeló al imaginario más escandaloso asociado a los pastores evangélicos, con todo lo exagerado de una prédica con música new age de fondo. “Me fue tan bien que me fui con 900 lucas para la casa. Ahí nació el Pastor Rocha”. Y rematando la prédica con una cumbia villera.
Sin hacer una presentación rutilante, el Pastor Rocha llevó el vértigo de las redes sociales al escenario de la Quinta mezclado con el humor absurdo del mundo evangélico, pero que genera identificación en la gente, sobre todo la generación centennial, lejos el público con el que más conecta. Si es rápido, es bueno, piensan. Por ello, el “Monstruo” lo premió con las Gaviotas de Plata y Oro, las que dedicó “a la gloria de Dios. Esto no lo hace el pastor Soto”.
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