Educación

La universidad del futuro: un articulador para la construcción de confianzas

Alejandro Montecinos, Decano (i) Escuela de Negocios UAI.

El devenir del mundo actual no se caracteriza por el equilibrio ni por la estaticidad, sino por un flujo constante de problemas de frontera. En este contexto, la universidad debe trascender su rol tradicional de proveedora de recetas en serie para convertirse en un articulador estratégico de ecosistemas y un garante de la confianza social.”

Históricamente, gran parte de la oferta académica ha operado bajo la premisa de un entorno estable, en el que el conocimiento se empaqueta en soluciones estándar para problemas conocidos. Sin embargo, el devenir actual de la sociedad y la industria describe una realidad radicalmente distinta: volátil, incierta y compleja. Pensar en programas académicos aislados hoy es ignorar las oportunidades de contribuir que la academia debe ofrecer ante los desafíos reales.

La universidad no puede limitarse a producir respuestas generales; su valor radica en desarrollar respuestas con la suficiente generalidad. Esto implica reconocer las limitaciones de las soluciones propuestas y evitar ofrecer soluciones rígidas. Un aporte clave de la academia consiste en la provisión de marcos de pensamiento rigurosos, relevantes y oportunos que permitan a los actores sociales lidiar con lo desconocido, acotando el riesgo en la toma de decisiones críticas.

El espacio de acción universitario parece estar hoy mejor descrito por la construcción de ecosistemas que tienden a adaptarse a su entorno, que por respuestas, acciones o entes inamovibles e independientes de su contexto. Por este motivo, los programas académicos hoy necesitan poner el foco en desarrollar la capacidad de “conectar los puntos” además de “facilitar la adquisición de puntos valiosos”. Tal vez más que nunca, las universidades son las curadoras de nuestra identidad cultural.

En este rol de intermediación cultural, uno de los elementos identitarios fundamentales del espíritu de la UAI es entender la contribución académica como la formación de hábitos intelectuales que sistematizan el pensamiento crítico tanto para la formulación de preguntas como para la toma de decisiones Una conciencia de complementariedad entre intelecto y capacidad ejecutiva basada en la construcción de confianza.

Pensamos que, en un mundo en constante cambio, la universidad es un lugar donde se aprende a habitar la incertidumbre. Nuestro valor social no está en la infalibilidad de recetas que rápidamente caen en la obsolescencia por falta de relevancia o por la pérdida de oportunidad. El valor de una formación universitaria en la UAI brota de la capacidad de acompañar a nuestros estudiantes, a la industria y a la sociedad en un proceso continuo de aprendizaje y descubrimiento, donde la agilidad en el proceso de aprendizaje es la característica esencial de nuestro foco de desarrollo. Vemos que la universidad del futuro es más bien un espacio de búsqueda intencional de crecimiento intelectual, que explora cómo complementarse con hábitos ejecutivos que permiten abordar los dolores del mundo. Por este motivo, la universidad del futuro es una institución que crea conocimiento y lo articula con la acción para convertirse en un nodo vital de un ecosistema vivo.

*Alejandro Montecinos, Decano (i) Escuela de Negocios UAI.

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