El inoportuno tropezón de Jackson que reflotó la pugna con la ex Concertación y lo pone en jaque otra vez

03/08/2022 PRESIDENTE GABRIEL BORIC PARTICIPA DE CEREMONIA REPARACION VICTIMAS DERECHOS HUMANOS DEL ESTALLIDO SOCIAL Mario Téllez / La Tercera

El ministro de la Segpres aseguró que la escala de valores de este gobierno "no solo dista del gobierno anterior, sino que creo que frente a una generación que nos antecedió", lo que le abrió un nuevo flanco a La Moneda. En el Congreso hicieron fila para criticarlo, la ex Concertación le cuestionó su "superioridad moral" y el ministro tuvo que retractarse y ofrecer disculpas. El PPD advirtió que el ministro "no puede ser interlocutor" para un acuerdo político de reformas a la nueva Constitución.




Solo en unas pocas ocasiones despegó la mirada de su celular durante la mañana de este miércoles el ministro de la Segpres, Giorgio Jackson. Mientras participaba de una actividad encabezada por el Presidente Gabriel Boric -en que se entregaron avances en reparación para las víctimas del estallido social-, el secretario de Estado pasó varios minutos intentando hacer control de daños respecto de los dichos que emitió la noche anterior en una transmisión de Twitch y que desataron molestia transversal en el Socialismo Democrático.

El martes, el titular de la Segpres participó de una transmisión en dicha plataforma (junto al streamer conocido como Wingz y la editora de Contexto Factual, Valentina Matus) y advirtió, entre otras cosas, las diferencias entre su generación política y las que los precedieron en el poder, incluyendo aquellas de la centroizquierda, mundo que integra hoy la base de apoyo de la administración frenteamplista.

“Nuestra escala de valores y principios en torno a la política no solo dista del gobierno anterior, sino que creo que frente a una generación que nos antecedió, que podía estar identificada con el mismo rango de espectro político, como la centroizquierda y la izquierda, yo creo que estamos abordando los temas con menos eufemismo y con más franqueza”, dijo.

Sobre otro punto, además, Jackson ahondó en que “tenemos infinitamente menos conflictos de interés que otros que se trenzaban entre la política y el dinero. Son tantos años de administrar el poder que es muy fácil tener el mismo tiempo el poder político y un compromiso con un negocio que pueda estar por fuera. Este tipo de conflictos de interés, que en algunos casos extremos pueden derivar en corrupción derechamente y en otras formas más sofisticadas de corrupción, como el tráfico de influencias o como las puertas giratorias, (..) yo diría que si llegamos a ver algo parecido en nuestra administración, esos se van a ir cagando (sic)”.

Si bien el secretario de Estado valoró aportes como los del ministro de Hacienda, Mario Marcel, y su generación a la labor política del gobierno actual, sus dichos fueron leídos en el Socialismo Democrático como una crítica desde una “supuesta superioridad moral”, algo que calificaron como “inaceptable”, sobre todo por tratarse de uno de los colaboradores más cercanos del Presidente.

Así, todo se enredó nuevamente para Jackson, quien ha tenido una relación cuesta arriba con el Congreso y ha sido un blanco de críticas por su rol a cargo de la Segpres, reactivando, además, una antigua pugna generacional. Esto, porque antes de que asumiera el gobierno de Boric, el Frente Amplio -incluido el Presidente y Jackson- había sido crítico de las administraciones de la ex Concertación. De hecho, el FA era impulsor de la denominada tesis del “reemplazo”, que aboga a que se debe dar paso a las nuevas generaciones, ocupando el espacio político que dejaba esa antigua coalición. Una vez que llegó al poder, el Jefe de Estado dio un giro en su discurso, el que apunta a valorar a ese sector.

Durante la mañana de este miércoles -según varios parlamentarios-, el ministro de la Segpres intentó calmar los ánimos y se contactó con legisladores de esa coalición para contener la incomodidad que sus palabras habían generado y que no tardaron en desatar una serie de críticas públicas de la centroizquierda y la derecha. De hecho, el exdiputado les comentó a parlamentarios oficialistas que -una vez que llegara a Valparaíso, como tenía contemplado ir- se retractaría y ofrecería disculpas. El ministro, según quienes conversaron con él, estaba consciente de que había cometido un error y así lo admitió en privado.

El traspié, además, ocurrió justamente cuando el gobierno definió que fuera Jackson y su cartera quienes canalicen las propuestas de reformas al texto constitucional en caso de ganar el Apruebo, una materia que ha generado complicaciones en las coaliciones de gobierno debido a que existe una mayor resistencia de Apruebo Dignidad a avanzar en un consenso previo al plebiscito. El rol de Jackson ya generaba resquemor entre algunos sectores oficialistas y con sus palabras esa sensación recrudeció. Si bien en los partidos aseguran que esto no afecta la posibilidad de un eventual acuerdo -al que instó el Presidente-, sí admiten que, de todas formas, empaña las tratativas.

Por lo mismo, en el oficialismo creen que el timing fue “inoportuno”, mientras que en La Moneda las alertas se encendieron temprano, donde admiten, en privado, que es muy difícil que Jackson recomponga las relaciones con el Congreso y que, de alguna forma, queda invalidado en sus funciones.

En el comité político, en tanto, rápidamente se dimensionó que la intervención del Segpres les abría un flanco y también sabían que tendría que ser la ministra del Interior, Izkia Siches, quien marcara la primera opinión del gobierno al respecto. La jefa del gabinete tenía en agenda, junto a su par de Defensa, Maya Fernández (PS), un punto de prensa a primera hora para dar cuenta del balance del estado de excepción en la Macrozona Sur.

Ambas ministras dieron declaraciones en línea con el objetivo de reforzar que la opinión de Jackson no era representativa de todo el Ejecutivo.

“Hay que tomar las palabras que ha dicho nuestro Presidente: partimos este gobierno sobre hombros de gigantes, este es un gobierno constituido por múltiples generaciones, diversas miradas políticas que pretenden contribuir al desarrollo del país”, dijo Siches, desmarcándose de su par de la Segpres.

Más tarde, envió un mensaje a los partidos oficialistas advirtiendo que están en el “ojo del huracán”. La filtración de su planteamiento generó molestia en el comité político, complicando aún más la convivencia oficialista.

Un poco antes del mediodía, el propio Presidente Boric abordó la polémica. El Mandatario desdramatizó los dichos del titular de la Segpres y aseguró que “no hay ninguna superioridad moral respecto de nuestros antecesores”.

“No he visto el detalle”, afirmó, agregando que “yo creo que a lo que se refería Giorgio es que vivimos en épocas distintas, ni mejores ni peores, épocas distintas (...). Acá nosotros tenemos que aprender de quienes nos antecedieron, en ningún caso superioridad”.

El titular de la Segpres, como es habitual, también conversó con el Jefe de Estado, sin embargo, en Palacio no precisaron si es que Boric le pidió o no rectificar sus dichos, cuestión que el ministro hizo poco antes del mediodía, tanto a través de mensajes particulares a parlamentarios como de su cuenta en Twitter. En estos, el exdiputado se retractó y admitió que cometió un “error”, concepto que algunos legisladores le sugirieron que usara para despejar las tensiones.

Anoche tuve una conversación en vivo con un streamer (Wingz) frente a una audiencia que se identifica como ‘apolítica’, y en el contexto de una larga conversación, expresé mal algunas ideas, al punto que se ha prestado para malinterpretaciones acerca de lo que creo. Por ello, quiero explicar y ofrecer disculpas a quienes, justificadamente, se sintieron ofendidos”, sostuvo en el mensaje que publicó en su red social.

Pasadas las 12.00, el secretario de Estado abordó el tema desde el Congreso -previamente había declinado hacer declaraciones en La Moneda-, agregando que sus palabras “no contribuyen al clima” que requieren para avanzar en la desafiante agenda que impulsa el gobierno y, asimismo, se mostró “autocrítico”, apuntando a que espera que esto no “eche por la borda” el trabajo que se ha venido realizando con el oficialismo.

“Fila” para criticarlo en el Congreso y veto PPD

En el Congreso el ambiente amaneció caldeado. Los parlamentarios -de distintos sectores políticos, incluyendo a oficialistas, opositores y a algunos representantes de la Democracia Cristiana- hicieron fila en El Pensador para salir a criticar al titular de la Segpres.

El presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Soto (PPD), quien ha mantenido un tono duro con el gobierno en varias materias, advirtió que “evitemos nuevos errores no forzados... Muchos no compartimos las declaraciones del ministro Jackson. No es momento de generar divisiones políticas. Tengo 34 años, soy de la misma generación del ministro Jackson y no me creo superior a nadie. Es momento de ser humilde”.

“Es un debate inconducente y estéril, que no lleva a nada... Estos debates solo nos dividen. Espero que el ministro Jackson reconozca el error”, dijo su par Leonardo Soto (PS). En la misma línea se manifestó su correligionario Tomás de Rementería. “El ministro se equivocó, tuvo dichos fuera de lugar, pero obviamente no es lo que ha mostrado en su trabajo (...). Ha reconocido que los gobiernos de los 30 años tienen avances significativos”, sostuvo.

En el PPD y en el comité PS, particularmente, los dichos de Jackson sacaron ronchas, ya que complicaron la estrategia de la colectividad de mantenerse alineados con el gobierno y tratar de atenuar las críticas a los ministros y al Presidente, con el fin de hacer un contraste con el PC y Frente Amplio, que suelen actuar con mayor autonomía.

Tanto fue así que un senador de sus filas pidió la renuncia de Jackson después de emitidas sus disculpas. “Cuando se tienen responsabilidades de Estado hay que actuar con grandeza y generosidad. Si solo trascienden dichos que hay que salir a desmentir, entonces no se está a la altura de la investidura y es mejor dar un paso al costado”, escribió en su cuenta de Twitter Gastón Saavedra.

Alfonso de Urresti indicó -a su vez- que el ministro pecaba de “arrogancia”, mientras que su par Fidel Epinoza aseguró que “lo grave no es que esta sea una nueva frase arrogante, desafortunada, sino que aquello es lo que realmente piensan Giorgio Jackson y su sector político. No nos equivocamos cuando tiempo atrás dijimos que querían implementar la tesis del reemplazo en nuestro sector político, pero nuestro sector político y nuestro partido en particular está sosteniendo a este gobierno”.

Ambos parlamentarios, en todo caso, han mantenido un tono duro contra Jackson en estos últimos meses. En ese partido, de hecho, lo han responsabilizado de ser el artífice del fin del Senado que propone el texto de nueva Constitución.

Desde la directiva socialista, el secretario general, Camilo Escalona, reforzó que “no hay que entrar en una guerra de generaciones”, mientras que la timonel del PPD, Natalia Piergentili, afirmó que “la moral no es un atributo generacional. Ustedes no son mejores que otros”, a lo que más tarde agregó en radio Infinita que “hoy en día, cuando se necesita un acuerdo político, la Segpres no puede ser un interlocutor. Tendremos que hablar con los otros partidos, de presidente a presidente”.

En la derecha tampoco le dejaron pasar el traspié al titular de la Segpres. El diputado Andrés Longton (RN) indicó que “la soberbia no es un buen compañero. Tampoco la superioridad moral. Ponen en entredicho las relaciones con su coalición”, mientras que desde Evópoli, mediante una declaración, emplazaron al ministro “a dar un paso al costado, considerando que no ha estado a la altura del cargo que se le ha conferido”.

Ante el vendaval de críticas en el Congreso, desde el partido del ministro Jackson, Revolución Democrática, el timonel de la tienda y senador Juan Ignacio Latorre declinó hacer declaraciones por los dichos del Segpres.

En Convergencia Social, eso sí, el diputado Diego Ibáñez dijo que “el ministro ya aclaró sus dichos y no podría ser de otra manera: la proyección más clara de ese respeto es la concreción de un proyecto de gobierno”.

En medio de la polémica, estaba previsto que Jackson acompañara al Mandatario a una reunión que sostendría durante la noche con el Partido Comunista en Cerro Castillo.

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