Ford F-150 Platinum: Lo bueno también viene en frasco grande

Pusimos a prueba la tope de línea de las F-150 bencineras disponibles en nuestro país. Con una fórmula archiestudiada, llevada ahora a una nueva dimensión, aquí está la prueba fehaciente de que los dichos populares sencillamente no aplican con los que rompen esquemas.




Me parece casi inevitable que al iniciar la prueba de un vehículo, sea el que sea, tenga una cierta predisposición por encontrar aquel primer punto flaco, algo como para ir anotando en mi página en blanco con que empiezo cada test drive. En eso la nueva camioneta F-150, la decimocuarta generación de la best seller absoluta de Ford, no era ninguna excepción. Osadía la mía frente a una pick-up con infinidad de pergaminos…

La unidad de prueba facilitada por Ford Chile correspondió a la F-150 Platinum, que está animada por el conocido motor V6 3.5 litros turbo de 400 caballos y que se ubica como la tope de línea del portafolio local entre las versiones bencineras (porque hay que hacer el punto en que en las diésel está la Lariat Luxury 3.0L, que cuesta un millón más).

Por el principio

En líneas exteriores, esta nueva F-150 no grita su condición de ‘nueva’ y la verdad es que pocos notan que están frente a la 14ª evolución de esta que es la camioneta más vendida en Estados Unidos en los últimos 44 años (muy distinto debió ser el mundo en 1977). El frontal se diferencia por grupos ópticos más grandes, sobre todo en el alto, y que ahora están unidos visualmente con los faros individuales de los parachoques, formando una gran luz C de circulación diurna. De igual modo, la grilla -disponible en más de 10 diseños a elección- asoma ahora entramada con los mencionados faros principales. Del resto por delante y por los costados, no mucho más.

En la zaga a priori tampoco hay diferencias sustanciales. Pero eso, como se dijo, solo como primera impresión, porque avances que añaden funcionalidad a la F-150 los hay. El portalón de apertura y cierre eléctrico ahora cuenta con una escalón desplegable mediante un botón análogo e incluso con un bastón que hace las veces de manilla para no perder el equilibrio al subir o bajar de la zona de carga (que hace 953 kilos).

Pero hay más: la misma tapa recubierta de plástico tiene dos reglas de medición transversales, orificios para fijar abrazaderas de carpintería y recovecos para poner una tablet e incluso un mug de café. Para que esta estación de trabajo móvil esté completa, el pick-up tiene un enchufe de toma americana con 120 voltios para libre disposición. Dan ganas de ponerse manos a la obra.

Para vivir y vivirla

Por dentro la Ford F-150 2021 se percibe increíblemente bien pensada. Y lo dijo Ford en su presentación oficial de hace un año: para mejorar este producto tan predilecto en el mercado norteamericano, no había otra manera que oír entonces a quienes manejan a diario una de estas e incluso duermen allí donde los pille la noche.

Más allá de la serie de comodidades que podrían esperarse en una pick-up cuyo valor roza los $ 50 millones -como butacas de ajuste eléctricos con apoyo lumbar, memoria, masajeadores y funciones de calefacción y enfriamiento, volante telescópico temperado con acomodo eléctrico, y variación en la inclinación de pedales- el gran plus de la 14ª de la tamaño completo de la Serie F viene dado por una particular palanca de cambios que se esconde al apretar un botón y que permite entonces abatir hacia delante el apoyabrazos, convirtiendo la consola central en una verdadera mesa de trabajo, incluso muy apta para almorzar. Esta función está disponible con el motor detenido o en marcha. Al taller de allá atrás se suma acá una pequeña pero útil oficina.

Las pantallas, para el panel de instrumentos y para la infoentretención, son ambas de 12″. En el caso del display central, este cuenta con el sistema SYNC 4 con enlazamiento automático y remoto con Apple CarPlay y Android Auto. La vista de la pantalla se divide automáticamente entre la función principal que el usuario ordene y un cuarto de la franja derecha que deja visible otros parámetros como el de la música. El audio sale mediante un sistema de sonido de 18 parlantes de alta fidelidad, firmado por Bang & Olufsen; y el espacio para dejar el celular entre el tablero y la consola, tiene cargador por inducción.

Los asientos delanteros son reclinables casi en ángulo de 180º, algo facilitado por una banqueta trasera que puede plegarse sin mayores esfuerzos en razón 1:2 y que queda sujeta en paralelo al pilar C. En cuanto al espacio de las tres plazas traseras, resulta ser solvente hasta para el basquetbolista que más rebotes captura en la NBA. Hay habitabilidad en serio, y además se dispone de salidas de aire independientes, calefacción de asientos, conectores USB y de enchufes para dispositivos mayores (aunque nuevamente con el diseño de las tomas domiciliarias americanas). También es destacable que debajo del asiento exista una ‘caja secreta’ para guardar objetos, que, de todos modos, puede plegarse completamente para aumentar el espacio en el piso, tras las dos butacas delanteras. Así, o pueden guardarse pertenencias valiosas o podrá cargarse ‘bajo techo’ cajas muy voluminosas (me atrevo a decir que hasta entra una bicicleta).

La cabina está más que bien iluminada gracias a un sunroof panorámico que cubre a las cinco plazas, que de todos modos puede abrirse completa o parcialmente.

Al volante

Sin olvidar que después de todo esta Ford F-150 está hecha también para andar, le dimos push al botón de encendido. El panel de instrumentos da la bienvenida con una bonita animación F-150 y enseguida el color de la instrumentación indica el modo en que está seteado el motor, la suspensión y la caja automática de 10 marchas: hay preajustes Normal, ECO, Sport, Remolque, Resbaladizo, Nieve/Arena y Barro.

En la ciudad la Ford F-150 Platinum evidentemente no se halla a sus anchas. Resulta algo complicado (mas no imposible) moverse en el denso tráfico de Santiago, con calles y carriles que no son precisamente amplias. En el fondo, es un ejercicio de acostumbrarse a las dimensiones de esta pick-up que hace notar en todo momento su envergadura. No más que eso.

En la carretera, la Ford full size, como sucede ya con el confort de asientos, hace parecer el viaje un vuelo de primera clase. Es cómoda en extremo en todas las plazas, pero lo que llama más la atención es el completo equipamiento en términos de asistencias a la conducción. Es como tener un ángel de la guarda pendiente en todo momento, sobre todo cuando está accionado el control crucero inteligente.

Más allá de la comodidad de no llevar pisado el acelerador y de fijar una velocidad determinada (a 120 km/h el motor va entre 1.700 y 1.800 rpm), la camioneta controla automáticamente la distancia con los vehículos precedentes, una brecha también que puede ajustarse desde el volante. Si bien es cierto, estas características están actualmente en varios vehículos de gama media y alta del mercado, es también destacado el grado de inteligencia que alcanza el ‘cerebro’ de la Ford. Por ejemplo, al adelantar por la pista izquierda con el control crucero y quedar ubicado por detrás de otro vehículo que también rebasa, la F-150 no se frena en lo absoluto -aunque la distancia sea inferior a la originalmente fijada-, al detectar que ese vehículo precedente circula a una velocidad superior, un ejercicio ‘mental’ para el que le bastan fracciones de segundo. Lo que sí hace sin arrugarse, es disminuir la velocidad automáticamente ante mayores exigencias laterales.

El mantenimiento de carril también está muy bien aceitado e incluso las curvas pueden hacerse automáticamente, aunque se requiere que el conductor tenga las manos sobre el volante (aparece un testigo y suena una alerta cuando se quitan), algo que parece obedecer más a cuestiones legales que a una necesidad real de que el conductor guíe la trazada. Otra vez: tan bien calibrados están sensores, cámaras y computador, que en los 850 km que la conduje, en una oportunidad que pasé por un desvío por trabajos en la carretera -marcado con líneas repintadas pero sin borrar las originales-, la camioneta ‘se equivocó’ e hizo vibrar el volante, interpretando que estaba saliéndome del camino de forma accidental. ¿Quién es el que hace mal su trabajo aquí?

La sensación que queda es que habría que ser muy patadura para meterse realmente en problemas a bordo de esta F-150 Platinum. En la ciudad, el estacionar también se da sencillo con la cámara de 360º que recrea bien todo el entorno. Cuenta además con detector de tráfico cruzado trasero con intervención, que también probé sin querer cuando quise asomarme en una salida marcha atrás a velocidad ínfima (como esa inercia que se deja fluir para empezar a marcar territorio). La F-150 aplicó los frenos y entonces no quedó más que obedecer. Ni poco ni menos mucho cuando se aproxime un vehículo. Lo único que eché de menos en la semana que la tuve, fue un espejo del lado del conductor que se ajustara automáticamente hacia abajo en reversa para ver bien el inicio de las soleras. Pero reconozco que eso puede ser hilar demasiado fino, porque despegando la espalda del respaldo igual se logra el objetivo.

Otro punto que resulta sorprendente para alguien no acostumbrado a conducir una camioneta de este nivel de sofisticación, es el sistema Pro Trailer Backup Assist. ¿Qué es? Se trata de una perilla ubicada en el tablero por delante de la palanca de cambios, que permite maniobrar como por control remoto la camioneta en marcha atrás cuando tiene enganchado un remolque (puede con carros de hasta 6,3 toneladas). La tarea es realmente sencilla porque el volante comienza a controlarse por sí mismo mientras uno guía la perilla mirando solo en la pantalla central. Hay memoria para guardar hasta 10 carros diferentes, con sus respectivas dimensiones y tipos de enganche.

Siguiendo en esa línea, otro de los ítems que resultan no tan satisfactorio (aunque esperable), es el consumo. El rendimiento mixto se acercó a los 6,6 km/l en los casi 850 km andados, que casi agotaron el estanque de combustible de 136 litros (se llena con $ 125 mil). Quien tiene para el whisky, tendrá también para los hielos, me dijo un amigo…

En suma, la Ford F-150 es por enésima vez una fórmula súper bien craneada y que responde cabalmente a ese espíritu que los dueños de una pick-up buscan en un vehículo de estas características. Pensada para el trabajo, pero con un confort digno del SUV más pomposo, la oferta de la F-150 es simplemente para vivirla al máximo.

Al final me sobró casi toda la página de la libreta...

Ficha técnicaFord F-150 Platinum
MotorEcoBoost V6 3.5 litros turbo
Potencia400 Hp
Torque678 Nm a 3.100 rpm
CajaAT10
Tracción4x4
Largo5.311 mm
Ancho2.029 mm
Alto1.907 mm
Distancia entre ejes3.108 mm
Carga máxima953 kilos
Cap. de remolque14 mil libras (6,35 tons)
Pantallatáctil de 12″
Neumáticos275/60 R20
OrigenEstados Unidos
Precio$ 50.563.100

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