Críticas de expresidente Lagos al trabajo de la Convención Constitucional abren debate entre exconvencionales

El exmandatario calificó de "partisana" la labor del órgano redactor de la propuesta de una nueva Carta Magna e instó a seguir el proceso para consensuar una nueva Constitución más allá del resultado del plebiscito del 4 de septiembre.




Un intenso debate entre exconvencionales, que durante casi un año trabajaron para sacar adelante el texto de la nueva Constitución que fue presentado oficialmente el lunes 4 de julio pasado, generaron las críticas del expresidente Ricardo Lagos a la forma en que muchos de ellos desempeñaron su labor.

En entrevista a La Tercera, el exmandatario calificó de “partisano” el trabajo de la Convención Constitucional y se manifestó a favor de buscar los mecanismos que permitan institucionalizar caminos que permitan proseguir con el debate constitucional después del plebiscito del 4 de septiembre con miras a lograr un texto constitucional que genere consenso.

“¿No será partisana esta Constitución? Por algunos de los temas, la forma como se ha actuado, etcétera. No de todos, pero algunos quisieron hacer una Constitución que consagrara sus particulares puntos de vista y, en este sentido, creo que tenemos un resultado que va a ser estrecho”. Y remarcó: “Acá hay una responsabilidad de la Constituyente. Ellos debieron hacer un esfuerzo mucho mayor por entender que no debieron ser tan partisanos, como lo dijo previsoramente el Presidente Boric”.

Las palabras del exjefe de Estado fueron retrucadas por quien fuera la primera presidenta de la Convención Constitucional, Elisa Loncon.

“Escuché las palabras de Lagos y muchos hoy hablan de la Constitución ‘partisana’, yo creo que es una forma de deslegitimar un proceso colectivo porque no se ajustó a los cánones de la elite política. Lagos es parte de la elite política y él está defendiendo su posición personal en la política”, afirmó la académica -doctorada en Humanidades y Lingüística- de origen mapuche.

Sin entrar a debatir los planteamientos del exjefe de Estado respecto de la continuidad del proceso constituyente más allá del resultado del plebiscito del 4 de septiembre que definirá entre las opciones Apruebo-Rechazo, Loncon defendió el rol de la Convención y el papel que desempeñaron los convencionales, los que lograron sacar adelante la tarea y presentar una propuesta al país de un nuevo texto.

“La Convención surge de una elección democrática, viene desde abajo, con la expresión de fuerzas minoritarias, porque todos los colectivos fueron minoritarios al interior de la Convención. Viene también de un liderazgo colectivo, porque en algún momento dijeron de la directiva Loncon-Bassa que no había conducción, y sí lo hubo. Se completó la tarea sin perder el objetivo. Por lo mismo hay que leer el trabajo de la Convención desde una visión de un proceso participativo, que viene desde las asambleas, de los cabildos y de un proceso eleccionario democrático. Las minorías que fueron electas fueron capaces de llegar a acuerdos de mayoría. Quienes quedaron fuera, fueron quienes no quisieron instalar el cambio, en este caso la posición de la elite política que se vio beneficiada con la Constitución del 80″, señaló.

Para Loncon, al hacer esa afirmación, Lagos no está leyendo el proceso democrático que se gestó desde los territorios en las últimas décadas. “Lagos viene de un gobierno muy verticalista y esa forma de representación política cayó en una crisis muy profunda. Mi llamado a Lagos a que lea el origen del movimiento social que nos llevó a plantear el debate para cambiar la vieja Constitución y la forma en que se llevó adelante el trabajo de la Convención que permitió llegar a los acuerdos de dos tercios con quienes quisieron hacer los cambios”, remarcó.

Desde una vereda opuesta, Hernán Larraín Matte (Evópoli), vicepresidente adjunto de la segunda mesa directiva de la Convención Constituyente, valoró las declaraciones del expresidente Lagos. “Yo comparto el criterio del expresidente Lagos de que esta Convención en vez de buscar el diálogo amplio estuvo trabajando bajo los dictados de una mayoría de la izquierda y eso se refleja en el texto. El texto es el resultado de eso y sin dudas es partisano, porque representa a un mundo y en ese sentido es excluyente”, dijo.

Según Larraín Matte, el trabajo de la Convención no fue inclusivo.

En ese aspecto coincide el vicepresidente adjunto y representante del colectivo socialista al interior de la Convención, Tomás Laibe.

“El presidente lo que hace es reconocer la realidad de la Convención Constitucional, de algunas personas radicalizadas que pensaban que la historia comenzó con ellos y eso lo alertamos. Por ejemplo, yo señalé que la no invitación a los expresidentes era de un error profundo y obedecía a la arrogancia de algunos”, argumento.

No obstante, Laibe marca diferencias con Lagos sobre la valoración que hace del resultado de la Convención y que se expresó en la propuesta que se presentó al país. “Mi diferencia con él, es definir esta realidad de la Convención con el resultado que es el texto. La decisión que se debe dar en septiembre es si este texto nos permite salir de una Constitución poco democrática y que nos divide”, sostuvo.

Quién sí fue duro con los calificativos usados por el expresidente Lagos fue el abogado constitucionalista y exconvencional del Frente Amplio Fernando Atria.

“Es un error quedarse con la superficie de la nueva Constitución. No es partisana, no es maximalista por más que contenga muchos artículos, no contiene un programa de gobierno ni mucho menos. Para su realización (esta Constitución) delega mucho más en la ley y, hasta donde yo sé, eso le consta al expresidente Lagos. Sobre la invitación a la ceremonia, fue un error, y si el expresidente entendió que era inexperiencia, yo habría esperado mayor disposición a entender el error”, señaló Atria.

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbase aquí.

Arqueólogos descubren en Pompeya cuatro nuevas habitaciones en una casa excavada con anterioridad que posee objetos del día a día utilizados por una familia de clase media.