Por Cristóbal FuentesEl creciente malestar en Chile Vamos por la vinculación oficialista con el PDG
El acercamiento entre el oficialismo y la colectividad que fundó Franco Parisi, que se consolidó con la acusación constitucional contra Grau, es algo que mantiene en alerta al oficialismo. Darle protagonismo a ellos, temen, podría estallarles en el rostro en las elecciones que se avecinan.

Nadie estaba tan feliz como ella. El miércoles de la semana pasada, cuando la Cámara de Diputados aprobó la acusación constitucional contra Nicolás Grau con 77 votos a favor, Pamela Jiles no pudo ocultar su satisfacción.
La diputada del Partido De la Gente (PDG) fue una de las principales impulsoras del libelo que busca inhabilitar al exministro de Gabriel Boric, que nació del Partido Nacional Libertario y el Republicano.
La exmilitante humanista no solo dio su voto para que la acusación (AC) avanzara en la Cámara, sino que, durante semanas, se dedicó a emplazar a Chile Vamos para que sus parlamentarios apoyaran la iniciativa. “La derechita cobarde va a llegar a un acuerdo entre oligarquías en el Senado, y que este señor (Grau) va a ser perdonado, por supuesto”, decía la diputada.
El respaldo al libelo en contra de Grau se sumó al respaldo que el PDG dio en la Cámara a la megarreforma de La Moneda, un apoyo decisivo para que la iniciativa emblema de La Moneda avanzara en su trámite legislativo.
El día de la votación de la AC, Jiles hizo una advertencia que caló en las filas del oficialismo: “Esta es la etapa de la pedegización de la política chilena”. En el sector temen que este acercamiento táctico PDG haya abierto un vórtex sin retorno, que posicione a la colectividad que lidera Franco Parisi, y su bancada de 14 diputados, como un elemento clave a la hora de hacer avanzar una iniciativa en la Cámara.
Pero no solo eso. En la alianza de gobierno saben que, al tratar con el PDG, juegan con fuego. Se trata de un partido que persigue con fuerza la Presidencia a través de la candidatura de Franco Parisi, quien ya ha sido candidato en tres ocasiones. En la última de ellas, en 2025, alcanzó el tercer lugar con 19.7% de las preferencias -más de 2,5 millones de votos-.
El contundente resultado que obtuvo el economista en esa ocasión, en que superó al entonces diputado Johannes Kaiser (PNL) y a Evelyn Matthei (UDI), mantiene en alerta a la derecha. Especialmente, porque el Presidente José Antonio Kast se ha propuesto como gran tarea entregar la banda presidencial a alguien del sector. En ese entendido, Parisi es una amenaza importante y dar protagonismo al PDG, un partido al que consideran populista, puede ser perjudicial para el bloque.
A eso suma que Jiles actualmente cumple su tercer período como diputada. En ese entendido, es una posibilidad que en 2029 quiera dar el salto al Senado. Algo que, en todo caso, ya ha explorado. El año pasado, evaluó postular en representación de Valparaíso, pero finalmente optó por la diputación del distrito 12, de la mano del PDG.
Esta preocupación está presente, sobre todo, en Chile Vamos. En esta coalición no podían creer que el P. Republicano estuviera alineado con Jiles durante la tramitación de la AC. La diputada Stephanie Jéldrez, de esa bancada, incluso llamó a la “derechita cobarde ”a tomar clases de política" con la expanelista de Primer Plano.
Se trata de un diputada y exrostro televisivo que en el pasado votó por destituir a Sebastián Piñera, respaldó el estallido social de 2019 y promovió cada uno de los retiros de los fondos previsionales. Y que militó en el Partido Comunista.
Uno de quienes cristalizó esa preocupación fue Diego Schalper, de Renovación Nacional (RN). Uno de los cuatro diputados de esa bancada que rechazó el libelo. La semana pasada, en conversación con CNN, dijo que “es una sorpresa que muchos en la derecha se sientan tentados a seguir el derrotero de la diputada Pamela Jiles”.
El senador y presidente de Evópoli, Luciano Cruz-Coke, también dejó al descubierto su inquietud. “Hay que reconocerlo: gran triunfo de Pamela”, publicó de forma sarcástica en sus redes sociales tras la aprobación de la acusación contra Grau.
En republicanos la visión tiene un matiz. Consideran que, al dar protagonismo a Jiles en el marco de la acusación contra Grau, lo que eventualmente ocurrirá es que se desatará una pugna interna entre ella y Parisi, lo que terminará por fragmentar al PDG. Recuerdan que la diputada provocó eso en el extinto Partido Humanista, en que militó entre 2016 y 2022.
Sin embargo, más allá de la alianza de republicanos con el PDG para el libelo, en privado entre los republicanos también existe una creciente preocupación por el liderazgo de Parisi y los guiños que ha hecho el gobierno en su favor. Por ejemplo, cuando el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, negoció directamente con él la megarreforma económica.
En el partido creen que eso les podría pasar la cuenta en las próximas presidenciales. Por lo mismo, quieren instalar, paulatinamente, que son un partido poco confiable.
De hecho, destacan que cuando el PDG hizo pasar susto al gobierno de Kast cuando, de forma sorpresiva, se bajó del acuerdo por la megarreforma (aunque posteriormente volvió a sumarse), el timonel de los republicanos, Arturo Squella, llamó a priorizar los acuerdos con el Socialismo Democrático. Esto, para marcar distancia con el estilo de Parisi y su partido.
Otro factor sobre la mesa es la falta de confianza en el PDG. Una pregunta que invade al sector es qué hará ese partido cuando la izquierda presente una acusación constitucional contra un ministro de Kast. Sobre todo, si el gobierno pasa por un momento de debilidad en las encuestas.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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