Política

El turbulento arranque del comité político de Kast

El presidente electo impuso un equipo ministerial con muchos independientes, con una acotada presencia de los partidos que lo apoyan, dejando en una difícil posición a sus ministros políticos que esta semana sufrieron su primer traspié en el Congreso. “Han sido dos semanas de un desorden total", advierte con preocupación un líder del sector.

Kast junto a Claudio Alvarado la tarde del jueves, en en el consejo ampliado de la UDI, realizado en la Termas del Corazón.

Franco, directo y a ratos rudo. Así califican quienes participaron y quienes posteriormente conocieron detalles del primer encuentro entre el presidente electo, José Antonio Kast, sus ministros políticos -Claudio Alvarado y José García- y los jefes de los tres principales partidos que lo respaldaron en la segunda vuelta.

La reunión-almuerzo se realizó la calurosa tarde del jueves 8 de enero en la casa del presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, en el sector de Santa María de Manquehue, en Vitacura. Hasta ahí llegaron sus pares de la UDI, Guillermo Ramírez, y de RN, Rodrigo Galilea. Aunque se habían juntado varias veces con Kast antes, era la primera vez en que estaban los futuros titulares de Interior y Segpres presentes, en un símil con una reunión de comité político ampliado.

Los tres timoneles iban con un objetivo: manifestarle a Kast que había molestia por el diseño de su gabinete, integrado en su mayoría por figuras independientes y de su estricta confianza. Un modelo que está decidiendo por sí mismo, junto con un grupo -encabezado por su futuro jefe de asesores, Alejandro Irarrázaval- que empuja la tesis de que su amplia victoria le da la cintura suficiente para prescindir de los partidos.

Galilea y Ramírez le dijeron a Kast que no estaban de acuerdo con su diseño y le advirtieron los riesgos. Squella también se sumó a la postura de sus pares de Chile Vamos.

Los tres le recordaron que en la reunión sostenida con él, la tarde del 15 de diciembre -el día después de su victoria- les planteó a los ocho partidos que lo apoyaron en el balotaje que su intención era generar un gobierno de unidad y que se venía un proceso de distribución de cargos, por lo cual sería en contacto con ellos.

Le dijeron, además, que había hablado de una “amplia coalición” en la cual se sustentaría su mandato. “Nada de lo que se ha hecho después ha ido en esa línea”, fue una de las afirmaciones de uno de los presidentes.

Indicaron que la experiencia política era un factor clave en sus ministros, frente a una próxima legislatura que se prevé convulsa, con una mayoría frágil y una oposición que ya ha mostrado los dientes.

“El diseño es un error”, advirtieron en uno de los momentos más tirantes de la reunión.

El mandatario electo habló sin rodeos y -lejos de ceder- confirmó a los presentes que no estaba dispuesto a echar pie atrás. Ello significaba que republicanos, Chile Vamos y libertarios -a esa altura considerados en el gabinete- quedarían reducidos a una mínima expresión, con un solo secretario de Estado. Y agregó que estaba muy consciente de los riesgos que implicaba el sello independiente de gabinete y que estaba dispuesto a asumirlo.

Con la misma franqueza les confirmó varios nombres que a esa hora habían trascendido y que generaban ruido en los partidos, entre ellos, May Chomali, en Salud, y María Paz Arzola, en Educación -ambas independientes-, y que esa era su prerrogativa.

También les precisó que su gobierno tendrá 25 ministerios como ahora, a diferencia de la fusión prometida en la campaña, y que alrededor de 10 estarían dirigidos por mujeres.

Respecto de las subsecretarías (que se darán a conocer el viernes 30 de este mes), los timoneles discutieron con Kast su idea original de dejar a cada ministro escoger a sus subsecretarios. Esta decisión volvía a dejar fuera a los partidos, explican fuentes del sector, e instalaba una red de subsecretarios que, al no ser escogidos por el presidente, su lealtad y dependencia sería ante el ministro que lo eligió.

Los comensales se retiraron de la casa de Squella con la certeza de que el próximo Jefe de Estado no cambiaría su apuesta. Pero lograron abrir la puerta a un mayor diálogo para las subsecretarías: al día siguiente, le enviaron sus listas para esos cargos y los delegados presidenciales.

“Kast está tironeando demasiado la relación con los partidos”, fue lo que un timonel planteó después al resto de su directiva.

Squella y Ramírez. Los presidentes de Republicanos y la UDI, además del jefe de RN, Rodrigo Galilea, enfrentaron esta semana a Kast y criticaron el diseño de su gabinete.

La presión comienza a sentirse

Antes de asumir formalmente, Alvarado y García ya han debido contener el malestar de los partidos que apoyan al gobierno entrante.

Desde que el propio Kast los confirmara la semana pasada en público, ambos han intensificado sus contactos con parlamentarios y dirigentes, incluso del actual oficialismo. Los dos suelen reunirse con los futuros titulares de la Segegob, Mara Sedini, y de Hacienda, Jorge Quiroz.

“Claudio, Mara (Sedini), Jorge (Quiroz) y yo nos hemos reunido en la OPE y hemos estado trabajando básicamente en la agenda legislativa que debe despacharse antes del 10 de marzo, entendiendo siempre que el presidente electo tiene la plena libertad, en uso de sus facultades constitucionales, de elegir su equipo hasta el último minuto”, dice a La Tercera García Ruminot.

Sin embargo, ni Sedini ni Quiroz han formado parte de las conversaciones directas con los partidos, que se han ido tensionando a medida que se acerca este martes, fecha fijada para la presentación de su gabinete.

Quiroz se ha dedicado a sus temas sectoriales -e incluso ya se ha reunido con otros futuros ministros en unas bilaterales preliminares-, y ha estado empujando el que se nomine a personas afines y funcionales a su programa en Hacienda en las carteras de Economía, Minería y Medio Ambiente, entre otras.

Sedini, por su parte, no es una persona que convenza del todo a los partidos. En privado valoran su destreza comunicacional -es periodista, actriz, cantante y panelista radial-, pero señalan que su independencia y poca experiencia en política es un riesgo latente en un cargo tan demandante como la vocería de gobierno.

Si bien hasta ahora ha cumplido su rol como portavoz de la Oficina del Presidente Electo (OPE) sin errores, sus vocerías han sido acotadas y en las que se ha notado el apego a un libreto predeterminado (antes de cada rueda de prensa en el patio de “La Moneda chica”, se les pide a los periodistas una pauta de los temas que están interesados en preguntar).

Sedini ya tiene algunas piezas de su equipo listas y se prepara para el desafío de ser la speaker de Kast y la reemplazante de Camila Vallejo. Su subsecretario sería el abogado José Francisco Lagos (independiente), director ejecutivo del Instituto Res Pública, un centro de estudios vinculado a la derecha y conductor de programas como “Llegó la Hora”, en Radio Agricultura.

Pero habrá cambios. La Secom, por ejemplo, que liderará el periodista Felipe “Yeti” Costabal -el creativo detrás de la campaña de Kast- dependerá del Segundo Piso y no de la Segegob.

El viernes, en una vocería, Sedini dijo cinco veces que el gobierno de Kast será de “unidad”. En el equipo del presidente electo subrayan que no ha habido cambios ni revisiones a la estrategia del gabinete a raíz de la presión política.

“Se escucharon todas las opiniones, todas las agrupaciones, a todos los partidos políticos. Este va a ser un gobierno muy transversal, con figuras potentes y diversidad de opiniones”, agregó, consultada por la negativa de Libertarios de integrar el gabinete, el “no” de Rodolfo Carter a asumir el Ministerio de Seguridad y la caída del nombre del periodista Guillermo Turner como futuro jefe de Defensa.

Alvarado y García han intentado empujar que haya más integración de los partidos en el futuro gobierno. El exdiputado UDI había abogado por integrar a Johannes Kaiser, líder de los libertarios y su partido, incluso se reunió con él en las últimas semanas. Pero las tratativas -que quedaron en manos de Irarrázaval- fracasaron y generaron duras críticas por parte de Kaiser.

“(El gabinete) es un error de diseño políticamente dramático. Espero que no le cueste (a Kast) su gobierno”, dijo ayer a La Tercera.

La idea de Kast era tener en su gabinete a al menos un representante de cada partido que lo apoyó en segunda vuelta. La autoexclusión del líder de Partido Nacional Libertario significó un duro golpe a ese diseño y dio espacio para que republicanos, la UDI y RN redoblaran su presión.

Squella -que había quedado al margen de la configuración del gabinete, concentrada en las manos de Kast e Irarrázaval- inició una fuerte arremetida interna para lograr cambios en el diseño. Fue clave su intervención en la caída de Turner, cuyo nombre estuvo hasta el jueves como carta segura para Defensa, cargo que finalmente ocupará el abogado Fernando Barros.

Además, el martes, en una entrevista en radio Duna, planteó que “en esto uno tiene que también buscar el equilibrio”. “Tiene que haber conocimiento político, conocimiento de cómo funciona el Congreso Nacional, de cómo son los partidos, cómo son o somos de mañosos quienes estamos en alguna de las cámaras y en el detalle de algún proyecto de ley en una comisión”, explicó.

La mañana del jueves, Galilea -también en una entrevista en Duna- lamentó la decisión de libertarios de restarse del gabinete de Kast y reiteró que el gabinete de Kast debía tener “densidad pública y densidad política”. “Creo que está pensando en un razonable equilibrio entre esto”, agregó el senador, quien planea dejar la política el próximo año.

La tarde del jueves, Kast y sus dos ministros políticos -Alvarado y García- volvieron reunirse con el senador electo por Valparaíso, Galilea y Ramírez a analizar el escenario, marcado por el fuerte malestar de estos partidos. Esta vez, la cita se realizó en la sede de republicanos, en Av. Presidente Errázuriz.

Esa misma tarde, tras comunicar a Turner que no sería su ministro de Defensa, Kast partió al consejo general ampliado de la UDI, en las Termas del Corazón, donde llamó a su expartido a hacer “propio” a su gobierno, en la comuna de San Esteban, en la Región de Valparaíso. E intentó poner paños fríos a la decepción reinante.

“Algunos pueden decir ‘no me han llamado’... No se preocupen, todo va a estar bien (...). A lo mejor lo llama alguien más para trabajar en otras responsabilidades. Pero lo único que les pido es que no haya angustia, porque quizás no todos van a llegar a trabajar al gobierno o a algún sector donde anhelaban toda la vida llegar. Porque vamos a ser distintos, y eso implica responsabilidad de sacrificio para todos”, agregó.

Al día siguiente, y de acuerdo a la idea de tener a figuras representativas de todas las tiendas que lo apoyaron, se conoció la incorporación de la senadora Ximena Rincón (Demócratas) en Energía -quien habló con Kast el viernes- y del diputado Francisco Undurraga (Evópoli) en Cultura, quien conversó con el presidente electo el lunes. Ambos nombres se suman a Alvarado, García, la socialcristiana Judith Marín (Mujer), los republicanos María Jesús Wulff (Desarrollo Social) y Martín Arrau (OO.PP.) y el radical Jaime Campos (Agricultura).

Fuentes de RN cuentan que también se le ofreció Minería al exministro Baldo Prokurica (RN), quien rechazó la oferta, por lo que entraron en carrera la diputada Sofía Cid (ex RN y actual republicana) y el senador saliente Francisco Chahuán. Y aún estarían pendientes de zanjar los nombres para Seguridad, Minería y Economía.

En un gabinete con mayoría de independientes, se analiza la idea de que los comités políticos de La Moneda de Kast sean con los jefes de partidos.

El viernes, en una vocería, Mara Sedini dijo cinco veces que el gobierno de Kast será de “unidad”.

El primer revés de la dupla Alvarado-García

Pero los jefes de partidos fueron más allá. Squella y Ramírez optaron por desafiar a Kast y a su equipo político con la votación de la ley de reajuste fiscal, en un ensombrecido debut legislativo de la dupla Alvarado-García.

Esta semana, el senador RN se reunió y sostuvo conversaciones telefónicas con todos los jefes de bancada y otros legisladores de derecha, para tratar de alinear una postura común frente a esta iniciativa gubernamental.

Si bien desde que García se integró al equipo político de Kast decidió sumergirse, no hacer declaraciones y evitar incluso la vida social en los pasillos del Congreso, para no ser abordado por la prensa (el tema comunicacional ni el liderazgo son sus fuertes), de acuerdo a la versión de los parlamentarios, a todos les transmitió que lo ideal era aprobar solo el reajuste y que rechazaran otras cuestionadas normas del proyecto gubernamental, como la llamada ley de “amarre”, que dificulta las desvinculaciones de personal a contrata.

El mismo Quiroz, futuro ministro de Hacienda, les transmitió a varios diputados, con los que se reunió en las últimas semanas, que el equipo de Kast prefería aprobar el reajuste, ya que no querían perjudicar a los 2,5 millones de personas beneficiarias de la ley, incluyendo a personal de las policías y las Fuerzas Armadas y pensionados, con el alza de remuneraciones y bonos asociados.

Según la versión de ciertos legisladores de Chile Vamos, esta salida pragmática impulsada por la OPE buscaba evitarle un problema al futuro gobierno, independiente de las dudas de financiamiento, ya que un reajuste pendiente podría transformarse en un clima de protestas a partir del 11 de marzo.

Pero los primeros en desmarcarse fueron los mismos republicanos. El mensaje fue entregado por el mismo Squella en su entrevista en Duna el martes, en la que respaldó la inclinación de sus diputados a rechazar.

Hasta el martes, los libertarios y los socialcristianos, en tanto, se declaraban en duda.

Sin embargo, el asunto se complicó, porque los diputados de la UDI, en una reunión del martes en la tarde, decidieron ir más allá de los republicanos y acordaron rechazar la idea de legislar (votación en general) de todo el proyecto, postura que si hubiera prosperado pudo haber terminado de manera anticipada toda la tramitación.

El miércoles en la mañana, Ramírez comunicó a las otras bancadas su voto en contra. Esa jugada ratificó la decisión de los republicanos de también rechazar todo (idea de legislar y el articulado). Los libertarios, en tanto, se inclinaron por la misma posición más severa, mientras que los socialcristianos votaron divididos la idea de legislar.

RN, Evópoli y Demócratas y dos diputados socialcristianos se ciñeron a las recomendaciones de García y la OPE.

Si bien las gestiones de García lograron atenuar el rechazo para permitir que se aprobara el reajuste, el hecho expuso uno de los inconvenientes que podría enfrentar el futuro ministro Segpres, que si bien goza de un respeto transversal, especialmente en el Senado, los códigos de la Cámara son distintos y las jugadas políticas suelen ser más agresivas.

Tras este desmarque de bancadas de derecha, incluso del mismo partido del presidente electo, hubo señales de advertencia.

En primer lugar, había un gesto de molestia por la decisión de Kast de prescindir de los partidos en el gabinete y nombrar a solo un representante como ministro. Con ello, dejaban en claro que los votos de ciertos partidos no están asegurados para los proyectos gubernamentales por el solo hecho de ser simpatizantes de la futuras administración.

También había un velado mensaje a la futura Segpres, que estará controlada por dos militantes de RN: el mismo García y -probablemente- la abogada Constanza Castillo, quien de acuerdo a los trascendidos de diputados, sería la próxima subsecretaria de general de la Presidencia.

En tercer lugar era una muestra de una fisura y una creciente tensión entre el Partido Republicano y la oficina del presidente electo, que se ha nutrido con profesionales de centros de pensamiento como Libertad y Desarrollo y Libertad, lo que ha disminuido la influencia de Ideas Republicanas.

La primera derrota de la dupla Alvarado-García, quienes se conocen desde los años 80, antes incluso de haber sido diputados en los 90- encendió las alarmas y puso una cuota de incertidumbre en el sector cuando falta poco más de 50 días para que Kast llegue a La Moneda.

La influencia de Irarrázaval ante Kast hoy tensiona a “La Moneda chica”, al propio Partido Republicano y a RN y la UDI.

Irarrázaval, el poderoso asesor que comienza a incomodar a los partidos

En los partidos no pierden de vista que el modelo de un gabinete independiente y con poca experiencia política ha sido apoyado por el propio Kast y por Irarrázaval, su empoderado asesor, que en estas semanas ha hecho y deshecho en la OPE, más conocida como “La Moneda chica”.

El discreto ingeniero comercial de 64 años, parte de su círculo de confianza desde hace décadas, impulsó la idea de que Kast debía ser consecuente con lo que prometió a los chilenos en su campaña: una administración de emergencia con los mejores equipos, redefiniendo funciones y sumando nuevas herramientas de gestión y seguimiento.

Ambos se conocen desde los años 80, cuando coincidieron en la Universidad Católica. Los dos estudiantes militaron en el gremialismo, donde “el Ale” ocupó el cargo de tesorero, pero nunca estuvo en la primera línea política. Ello es lo que más preocupa hoy a los políticos de Chile Vamos y republicanos.

“Alejandro es una muy buena persona, pero no sabe de política”, advierte con desazón un amigo de Kast. Hasta ahora, su rol a partir del 11 de marzo sería el de jefe de asesores del Segundo Piso, con énfasis en el seguimiento de los proyectos que sustentan al “gobierno de emergencia”. Sin embargo, en el futuro oficialismo hay dudas respecto de su convivencia con los partidos.

“Han sido dos semanas de un desorden total”, advierte con preocupación un líder del sector.

Johannes Kaiser advirtió ayer en LT Sábado los riesgos que conlleva un gabinete con una mayoría de ministros independientes. JONNATHAN OYARZUN/ATON CHILE
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