La batalla comunicacional del gobierno para desactivar la crítica del beneficio “a los más ricos”
“Sé que habrá voces que digan que este proyecto favorece a los que más tienen”, afirmó el Presidente José Antonio Kast, fijando el tono de la defensa oficial a su proyecto emblema. El gobierno salió a disputar la principal crítica opositora, mientras en los partidos no todos comparten dar la pelea en la cancha de la izquierda.

Fue el propio Presidente José Antonio Kast quien definió el eje. En cadena nacional, al presentar el “Proyecto de Ley de Reconstrucción y Desarrollo Económico y Social”, el Mandatario no solo anticipó la principal crítica de la oposición, sino que delineó la estrategia para enfrentarla: “Sé que habrá voces que digan que este proyecto favorece a los que más tienen. Esa objeción no resiste los datos”.
Con esa frase, en La Moneda reconocen, se bajó la línea comunicacional, que algunos ministros previamente habían deslizado. El gobierno decidió hacerse cargo desde el primer minuto del cuestionamiento más visible que ha enfrentado la iniciativa -la idea de que se trataría de un paquete que beneficia a los más ricos- y optó por disputar ese argumento directamente a la izquierda.
Esto, en un contexto en que saben que quien instale mejor el relato comunicacional influirá en la percepción ciudadana sobre la reforma, lo que repercutirá inmediatamente en su respaldo.
No es un flanco menor. La propuesta central considera la reducción del impuesto corporativo desde el 27% al 23%, junto con medidas como la invariabilidad tributaria por 25 años para grandes inversiones y la exención del pago de contribuciones a las primeras viviendas de mayores de 65 años. Este último punto, en particular, ha sido uno de los más cuestionados, bajo el argumento de que podría beneficiar proporcionalmente más a sectores de mayores ingresos, considerando que los tramos más bajos ya están exentos.
Por lo mismo, apenas terminado el discurso presidencial, y durante la mañana de este jueves, el Ejecutivo desplegó a sus ministros para alinear el mensaje. ¿El objetivo? Revertir lo que en Palacio describen como un prejuicio que ha instalado la oposición.
El ministro Alvarado, por ejemplo, salió a defender la exención de contribuciones. “Este beneficio no está pensado desde el punto de vista de quien tiene más y quien tiene menos. Los que tienen menos están exentos de contribuciones. Y aquellos que teóricamente tienen más, en ese grupo hay familias de mucho esfuerzo, profesores, empleados administrativos, que durante muchos años hicieron un esfuerzo”, sostuvo la noche del miércoles en Mega.
Y remató: “No lo veo como una medida entre los más ricos versus los pobres, sino como darle una satisfacción a personas que han tenido toda una vida de trabajo”.
En paralelo, el jefe de la Segpres, José García, reforzó la misma línea. En conversación con TVN, reconoció que la rebaja de impuestos probablemente será el aspecto más complejo de tramitar, precisamente porque “se busca instalar que esta es una reforma que beneficia a los más ricos”. Frente a ello, buscó hacer una distinción técnica: “Lo que estamos bajando es el impuesto a las empresas, no el impuesto a los empresarios. Son cosas distintas”.
Así, esta mañana en Radio ADN, García admitió que el proyecto tiene un fuerte componente tributario, pero insistió en ampliar el foco: “No son los únicos componentes, también vamos con un apoyo muy significativo, nunca antes visto, a las pymes”. En esa línea, recalcó que el objetivo central de la iniciativa es la creación de empleo.
Ese mismo énfasis fue recogido por la vocera de gobierno, Mara Sedini, quien -en Radio Agricultura- desestimó de plano las críticas. “El impuesto a los ricos no cambia”, afirmó, subrayando que la rebaja del impuesto corporativo apunta a mejorar la competitividad de Chile. “Cuando ves que la OCDE ha bajado el impuesto del 30 al 22 y nosotros hemos ido subiendo del 15 al 27, vamos en el sentido contrario”, argumentó.
Adicional a ello, la presentación del proyecto también ha tenido una fuerte arremetida con gráficas y videos en redes sociales, donde cuestionan la calificación que ha hecho la izquierda del proyecto: “Ley miscelánea”, o “Ley Tuttifrutti”.
El relato también ha permeado a parlamentarios del oficialismo. Desde la UDI, el diputado Eduardo Cretton difundió un video en que advierte que “te van a decir que esta es una reforma para los ricos, pero la verdad es que es una excusa”, alineándose con la ofensiva comunicacional del Ejecutivo.
Sin embargo, la estrategia no es completamente unánime. En el Partido Republicano -la colectividad del propio Mandatario- en privado reconocen matices. Si bien comparten el fondo de la iniciativa, algunos advierten que dar la batalla en el terreno planteado por la oposición puede ser un error táctico.
En ese sector, la apuesta es distinta: más que desmentir el argumento de que la reforma beneficia a los más ricos, prefieren instalar otro eje, centrado en la generación de empleo y el dinamismo económico. A su juicio, esa es la “batalla comunicacional” que conviene dar, evitando entrar en una discusión que, creen, favorece a la izquierda.
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