IPC en la parte baja de proyecciones no enfría tendencia y BC subiría la tasa de interés al 10%

Mercado vuelve a subir las expectativas de inflación para mayo y eleva apuesta por nuevas alzas en la tasa de interés

De acuerdo al INE, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) subió un 0,9% y en términos anuales escaló hasta el 12,5%, siendo el mayor nivel desde junio de 1994 y más de cuatro veces la meta del Central. En lo que va de 2022 acumula un alza del 7,1%. Alimentos y energía explicaron los mayores precios y los economistas esperan que el efecto del alza del dólar tenga mayor impacto en los próximos meses. El peak esperado para la inflación ahora subió hasta un 14% en agosto. La UF subirá $ 298 y llegará a $ 33.504 el 9 de agosto.


La inflación sigue presente en la economía y sin señales de alejarse. Un reflejo de aquello es que en junio el Índice de Precios al Consumidor (IPC) subió un 0,9%. Si bien se ubicó en la parte baja de las expectativas (promedio 1,1%,) el registro en términos anuales escaló hasta el 12,5%, siendo el mayor nivel desde junio de 1994. En lo que va de 2022 acumula un alza del 7,1% más que duplicando la meta del 3% del Banco Central. Con esta alza, la UF subirá $ 298 y llegará a $ 33.504 el 9 de agosto.

De acuerdo al Instituto Nacional de Estadísticas, en el sexto mes del año, siete de las doce divisiones que conforman la canasta del IPC aportaron incidencias positivas en la variación mensual del índice, cuatro presentaron incidencias negativas y un registro nula incidencia.

Entre las divisiones con aumentos en sus precios destacó Transporte (2,6%) y Alimentos y Bebidas no alcohólicas (1,2%).

Entre los expertos afirman que si bien el registro del IPC estuvo en la parte baja de lo esperado, esto no significa que las presiones inflacionarias estén disminuyendo. De hecho, se espera para los próximos meses registros sobre el 1%, apuntalados por el alza del dólar y la crisis internacional producto de la guerra entre Rusia y Ucrania.

Martina Ogaz, economista de Euroamerica, explica que “dentro de las divisiones de transporte y alimentos hay productos que tienen precios referenciales y uno de esos es el tipo de cambio. Ahí destaca principalmente transporte aéreo, que en su categoría internacional reajustan respecto al tipo de cambio del momento y explican gran parte del alza de este servicio”.

Para los alimentos, sostiene que “algunos se importan a nivel nacional destacando cereales y carnes, los cuales han sufrido en parte el shock de oferta por la guerra en Ucrania y la depreciación del tipo de cambio que se ha registrado en los últimos meses”. En ese contexto subraya que “si bien ese traspaso es más lento, hay que considerar que hace ya varias semanas se ha depreciado con fuerza la paridad.

Por esta misma razón, si hasta hace un mes, el peak para la inflación era del 13%, ahora ese techo se subió hasta el 14% en agosto. Para el año, en tanto, las perspectivas fluctúan entre el 10,6% y el 12%, por sobre el 9,9% que proyectó el Banco Central en el Informe de Política Monetaria de junio.

El economista jefe de BTG Pactual, Pablo Cruz, señala que “la inflación no ha llegado a su máximo aún. Esperamos que los registros de inflación sigan siendo inusualmente altos ubicándose en torno al 1% durante los próximos 4 meses”. En ese sentido, puntualiza que el mayor precio del dólar “ciertamente añade presiones inflacionarias adicionales, sobre todo para los próximos tres meses”.

Ronald Tichauer, analista de inversiones en Fintual, menciona que “la división transporte tiene alta correlación con el precio del dólar, en particular el transporte aéreo que fue la categoría que más aportó, y que muchas veces está incluso indexada al dólar. Sin embargo, las mayores alzas del último mes con un dólar sobre los $ 900 todavía no se han reflejado en los precios, por lo que ese efecto es aún incierto”.

En su análisis comenta que el impacto del dólar se traspasa entre un 10% y un 20% a la inflación. “Si consideramos que el alza del dólar desde inicios de junio ha sido de un 16% aproximadamente, podría generar hasta un 3,2% de inflación adicional. Este es un efecto que se verá de forma gradual, conforme se vaya reflejando en los precios con los que se importan productos y servicios”.

Francisca Pérez, economista principal de Bci, afirma que “el dólar se mantendrá presionado si el Banco Central no dice o no hace algo. Ante eso, veremos inflaciones cercanas al 1% mensual en los próximos 3-4 meses.”. Así, el peak que esperan es en agosto con una inflación del orden del 14% anual.

Desde Scotiabank señalan que este registro “constituye la primera sorpresa a la baja respecto a la expectativa plasmada en precios de activos, pero dada la depreciación multilateral reciente del peso, vendría seguida con un IPC de julio en torno al 1%”.

Para Scotiabank, “la inflación anual recién tocaría techo en agosto donde se ubicaría en torno al 14%. Ese máximo se conocería días después del plebiscito del 4 de septiembre”.

Ogaz prevé que “el tipo de cambio, y dada la magnitud de la depreciación del peso, incida en torno a un 1% en el IPC del año”. Por esta razón, ve que “el peak podría darse en noviembre de este año, con una IPC que podría alcanzar el 14% de mantenerse los actuales niveles de tipo de cambio”.

En Bice mencionan que la inflación superará el nivel del 12,0% durante los próximos meses, para luego finalizar este año en niveles del 10,2%. “La mayor depreciación del tipo de cambio se sumaría a los factores que aún producirían presión en los precios, compensado de manera parcial el menor dinamismo del consumo”.

El dilema del BC: ¿Cuánto más subir la tasa de interés?

El miércoles, el Banco Central dará a conocer su decisión sobre la tasa de interés, que hoy se ubica en un 9%. Y si bien se espera que exista en su comunicado algún pronunciamiento sobre las fluctuaciones el dólar, los expertos no tienen incorporado en su escenario que el ente rector utilice la tasa de interés para contrarrestar el alza de la divisa. Esto, debido a que, indican algunos, se espera que el ente rector derechamente salga a intervenir en el corto plazo, o al menos entregue su opinión al respecto. Así, las expectativas de alza fluctúan entre 50 puntos base a 100 puntos base. De esta manera, la tasa de interés se ubicaría entre el 9,5% y el 10%.

En la parte alta de las previsiones se sitúa Andrés Pérez, economista jefe de Itaú, quien proyecta que “el dato de junio no representa una significativa sorpresa para el BC, donde debería seguir aumentando la tasa de política la próxima semana hasta el 10%”. Ricardo Consiglio, economista jefe de Zurich AGF, espera un aumento de entre 75-100 puntos base. “No creemos que el Central vaya a anunciar una intervención cambiaria, la que además no sería efectiva, considerando el actual escenario económico que enfrentan las monedas emergentes”.

En la parte baja de las expectativas está Martina Ogaz. La economista prevé un alza de 50 puntos base, pero porque tienen incorporado en su proyección “una alta probabilidad de que el BC intervenga el mercado cambiario”. Ahora, de no ser así, la tasa rectora podría subir al 10%. Y Cruz sostiene que el BC debería aumentar la tasa en 50 puntos base, llevándola al 9,5%.

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