La primera semana en que Chile vivió bajo modalidad teletrabajo

El lunes, cerca del 70% del personal de las grandes empresas locales comenzó a trabajar a la distancia. El Covid-19 activó el teletrabajo de manera nunca antes vista. Más de 60.000 reuniones remotas solo en dos días, mientras el tráfico se disparaba más de 25%. Ahora, el desafío está en mantener esta nueva modalidad por más de 15 días. Más de la mitad de las compañías que lo están aplicando, lo ven poco probable.


EL lunes el panorama cambió. Si bien varias de las grandes compañías nacionales tenían ciertas modalidades de home office, a comienzos de esta semana la expansión del coronavirus gatilló que, de un segundo a otro, prácticamente los trabajadores de todas las firmas locales comenzarán a trabajar a distancia. Mientras en el Congreso se discutía el proyecto de teletrabajo del gobierno -que el miércoles fue aprobado por el Senado y ahora deberá volver a la Cámara-, la realidad se imponía, obligando al país a someterse de manera forzada a un régimen que, por años, se esquivó.

“Había un antecedente que fue el estallido social, donde las grandes corporaciones ya se vieron enfrentadas a la necesidad de implementar rutinas de teletrabajo, entonces lo bueno es que tuvimos un ensayo. Esta situación, sin embargo, es mucho más invasiva. Ahora no hay opción: o se frena la operación o se trabaja a distancia”, señala el CEO de Everis Chile, Mauricio Ríos. Y los números dieron cuenta de ello.

Según una encuesta realizada esta semana por la consultora de servicios globales de RR.HH. y empleo, Randstad Chile, el 72% de las empresas encuestadas aplicó el trabajo a distancia; un dato inédito si se considera que solo el 31% decía tener modalidades similares en junio del año pasado, explican en la consultora. Del porcentaje actual, un 53% lo ejecutó desde que el país entró en fase 4 de expansión del virus, es decir, desde el lunes pasado. En fase 1 solo un 3% lo aplicó, lo que subió a un 34,1% en fase 2 y 3. Las áreas donde más se implementó fueron las financieras, junto con las de recursos humanos, mientras que las secciones más alejadas del teletrabajo se relacionaron con producción y operaciones, ya que su labor exige estar en los puntos de trabajo. Con todo esto, el tráfico de datos se disparó.

Más de 60.000 reuniones a distancia

Si bien Enel ejecuta modalidades de home office desde el año 2012, fue justamente este lunes cuando el trabajó a distancia se masificó. Hoy un 70% de su personal está laborando de manera remota; porcentaje similar al que reportan en Entel. En la firma de telecomunicaciones habían instaurado un sistema parcial de teletrabajo en 2018, que a comienzos de semana se extendió. Vía correo electrónico y las herramientas Workplace y Teams -dicen-, pudieron mantener una comunicación fluida e inmediata, sin mayores inconvenientes. La misma situación se replicó en Movistar, donde un 80% opera a distancia. En esta compañía potenciaron el trabajo sobre la nube, de la mano de Office 365, además de comunicarse también vía la red social Workplace, perteneciente a Facebook.

De hecho, según la encuesta de Randstad, las principales herramientas que han aplicado las compañías para sostener esta nueva realidad dicen relación -con un 24% del total de la muestra- con el disponer de documentos claves en la nube u otra plataforma de acceso remoto, desde donde se pueda ingresar desde cualquier lugar y dispositivo, seguido -con el 23,56%- por accesibilidad a sistemas de gestión internos para procesos críticos del negocio, como pago de nóminas y facturación, entre otros. Así, el concepto de la VPN para acceder de manera remota a los computadores pasó a ser conocido por todos quienes se vieron enfrentados a esta realidad. Y durante toda la semana se interactuó a distancia.

En Cisco Chile tienen la aplicación Webex -plataforma de video para reuniones- y según revelan, esta ha tenido volúmenes sin precedentes a nivel internacional y local. “En Chile hemos observado un gran crecimiento estas últimas semanas. Tan solo el martes registramos localmente 30.000 reuniones con 60.000 usuarios conectados, mientras que el miércoles alcanzamos 37.000 reuniones con 87.500 participantes”, explica el gerente general de la filial local de Cisco, Gabriel Calgaro.

Alrededor del mundo -en 221 países- evidenciaron, solo durante marzo, 6.200 millones de minutos de reuniones, siendo 700 millones de minutos tan solo entre lunes y miércoles de esta semana.

Y la red lo sintió. “Se ha evidenciado un aumento de tráfico de voz de un 25% en la red móvil, así como también un aumento en el tiempo de navegación”, señala el gerente de Recursos Humanos de Entel, Felipe Straub. En VTR, en tanto, han notado un alza en el tráfico de entre el 30% y el 40%, acompañado de un avance importante de personas que buscan contratar servicios de internet.

La misma realidad han visto desde Movistar. “Muchas empresas están adoptando el trabajo remoto y eso ha traído un importante aumento de tráfico de internet, tanto móvil como hogar. En los horarios de mayor demanda, por ejemplo, el tráfico de internet en los hogares se ha incrementado en cerca de un 25%, lo que se eleva a un 32% si hablamos solo de video”, subraya la directora de Personas de la compañía, Ana Karina Ulloa.

En las firmas destacan que en otros países el avance ha superado el 30% en tráfico de datos, mientras que en el caso de voz, se espera un incremento del 50%. De hecho, según la prensa internacional, el uso de la VPN en España, entre el 9 y el 15 de marzo, se tradujo en un alza del tráfico de un 36% frente a la semana anterior.

Y el avance no solo ha venido por ahí. De acuerdo a los datos provistos por Gfk, en la semana que va entre el 9 y el 15 de marzo la venta de notebooks, impresoras y multifuncionales (impresoras con escáner y fotocopia) en el país se elevó en un 2,5% frente a igual semana del año anterior -hasta las 18.937 unidades-, en circunstancias que en las tres semanas anteriores había habido una baja que incluso superó el 15% en una de ellas. Sin embargo, el retail manager de GfK, Juan Carlos Montes, es cauto en precisar que aún es prematuro señalar que eso responda necesariamente a la expansión del teletrabajo.

Sorteando las dificultades

El lunes a última hora, todos los trabajadores de Cencosud recibieron un mail firmado por el gerente general corporativo, Matías Videla. En él anunciaba que a partir de ese momento las oficinas centrales de los 5 países donde operan -Chile, Perú, Colombia, Brasil y Argentina- estarían cerradas hasta el próximo 22 de marzo. Todo el personal de esas oficinas debía irse a sus casas. En Ripley la decisión fue similar: cerrar las tiendas y todas las áreas centrales vía teletrabajo. “La decisión está siendo evaluada semana a semana, según la evolución que tenga el coronavirus en Chile, y las medidas que tomen las autoridades al respecto”, precisan en el retailer; mientras que en ENAP, cerca de 1.000 personas -en torno a un tercio de su plantilla- se fueron a trabajar a distancia. Solo aquellos que cumplen funciones críticas para asegurar la producción y suministro de combustible siguieron en forma presencial.

Este panorama, sin embargo, no está exento de dificultades.

La empresa de consultoría Everis trabaja con cerca de 40 clientes activos en el país. Y según revela su CEO en Chile, Mauricio Ríos, las compañías no estaban preparadas para este abrupto cambio. “Aquí hubo mucho foco de la gran empresa en atender la infraestructura, pero esto es como pasarle un Ferrari a un joven sin darle un buen curso de conducción: o te accidentas o no le sacas todo el provecho que tiene”, explica. Y para qué hablar del caso de la pyme, donde la adopción digital es menor al 35%.

Las principales dificultades que han detectado son clientes que no tenían bien preparados los accesos a VPN, a redes virtuales de datos, acompañado de una falta de capacitación para el teletrabajo, que va desde el código de vestimenta hasta la preparación del facilitador que deberá moderar reuniones a distancia, junto con las formas de medir productividad -un 46% de la muestra de Randstad cree que esta se mantendrá y un 30% que subirá, por aprovechar mejor el tiempo destinado a traslado-. Todo ello atravesado por un tema cultural -dice Ríos-: la confianza de que los empleados están realmente trabajando a distancia, cuando Latinoamérica se caracteriza por la necesidad de ver a los equipos, puntualiza.

“El principal desafío en un comienzo fue el cambio cultural y un estilo de trabajo basado en la autogestión. Nuestras personas han vivido el desafío de pasar de la gestión por presencia a la gestión por resultado”, destacan justamente en Enel.

En ese contexto -revela la encuesta de Randstad-, solo un 47,4% de las empresas encuestadas afirma estar preparada para soportar este escenario de teletrabajo por más de dos semanas; el porcentaje restante asegura que, o les falta mucho para estar preparada para ello, o que están medianamente capacitadas, aunque aún necesitan aplicar ciertas mejoras.

“Hay compañías que lo van a pasar bien mal. Acá ha habido una miopía brutal de los gerentes generales con respecto a la transformación digital. Acá va a quedar claro que había pegas que no estaban hechas, no estábamos preparados para un contexto de pandemia”, enfatizan en Everis, a la espera de que las próximas semanas el trabajo a distancia se generalice aún más. P

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