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Sebastián Claro: “La megarreforma es buena más allá de aspectos específicos. Hay que remover el statu quo”

El exvicepresidente del Banco Central y actual académico de la Universidad de los Andes, dice que está “cautelosamente optimista del país” y que ve al gobierno “con una agenda clara y bien orientada, más allá de muchos detalles que se puedan discutir”. En ese sentido, avala que la manera de financiar el proyecto de reconstrucción que el Ejecutivo tramita en el Congreso sea vía un ajuste fiscal.

07 Noviembre 2024 Entrevista a Sebastian Claro, economista, acdemico de la Uandes, ex vicepresidente del Banco Central. Foto: Andres Perez Andres Perez

¿Cómo ha visto al gobierno del Presidente Kast en estos primeros 100 días y en su manejo económico?

-Hay tres elementos en la instalación de un gobierno nuevo, que venía con equipos nuevos también. Uno, su agenda económica la veo ordenada, clara y avanzando, más allá de los juicios específicos sobre distintos elementos. Enfocada, básicamente, en los pilares en los que se comprometió en campaña. Un segundo elemento es que a los pocos días vino la crisis del petróleo y eso generó un shock importante. La guerra y el alza muy fuerte de los combustibles provocó un shock de expectativas que terminó desanimando ciertos proyectos de inversión y perspectivas de consumo, acompañado también con esta idea de que el Estado de Chile, por primera vez en muchos años, no tenía recursos para enfrentar una crisis. Y lo tercero, es que el aterrizaje del gobierno en temas de seguridad fue lento, errático. Creo que ahora hay un paso más relevante de mostrar liderazgo, ha habido un giro positivo en esa dimensión. Insisto, el ajuste grande que hizo el gobierno en materia de combustibles a lo mejor era lo que había que hacer, pero tuvo consecuencias.

¿El gobierno debió haber traspasado en forma más gradual el alza del petróleo?

-Es difícil. La información de ese momento sugería que no hacer nada, o sea, seguir con el Mepco tal cual, podía costar cerca de un punto del PIB de mayor gasto, y eso no tiene mucho sentido. Y si uno dice haberlo hecho de dos veces - olvidémonos si legalmente se podía o no-, anda a saber si el costo en popularidad hubiese sido el mismo. Técnica y fiscalmente me hace sentido haber traspasado como se hizo, pero constato que tuvo un efecto importante.

Usted apoyó a Kast en la segunda vuelta de su anterior postulación, y su nombre circuló como eventual ministro. ¿No le gustaría estar en el gobierno actualmente?

-Hay gente muy buena en el gobierno en este momento, y yo estoy muy contento con las actividades que hago acá en la universidad.

¿Qué opinión tiene del ministro Quiroz? ¿Lo ve como el eje del gabinete?

-No sé si calificarlo el eje de este gobierno, pero evidentemente está liderando una agenda importante. Es una persona muy preparada, muy profesional, y lo veo, en ese sentido, bien orientado.

¿Y sirve para este momento del país y de la economía la impronta de duro que ha mostrado en estos primeros meses?

-No me corresponde evaluar el perfil público que adquiere un ministro. Y cada uno tiene su personalidad y manera de ser. Creo, sin embargo, que el gobierno, en lo fundamental, está tratando de comunicarle al país algo que no ha oído en los últimos diez o quince años, y es que los recursos del boom anterior del cobre no nos hacían ricos y, segundo, que la plata se acabó con el Covid. Más bien veníamos oyendo que acá hay muchos recursos y aparejado con eso había una oferta muy grande de programas sociales. Y cuando se han ido acabando los recursos, eso ha venido aparejado de un aumento de la deuda y no de un ajuste del gasto.

Entonces, generar un cambio en el eje del debate, es difícil. Y a mi juicio, el gobierno hace lo correcto de hacerle ver al país las dificultades por las que atraviesa. El tono o las estrategias comunicacionales ya dependen de cada uno, pero me quedo con el fondo: el fondo acá es que hay un esfuerzo de comunicar -a veces mejor, a veces de manera más imperfecta- que estamos en un periodo de restricción, y eso es importante.

En ese sentido, tanto el gobierno como el ministro Quiroz han dicho que están en una “batalla cultural”. ¿Cree que se debe dar en este momento?

-El término batalla cultural es tan amplio, que cada uno interpreta lo que quiere, y puede llevar a equívocos o a abrir flancos más que a cerrarlos. Decir que hay restricciones objetivas, no me parece que sea una batalla cultural. Si el mensaje es que el Estado ha crecido mucho y tiene bolsones de ineficiencia, de exceso de burocracia, tampoco lo calificaría de una batalla cultural. Donde sí creo que puede haber una batalla cultural, es en ir en contra de decir, por ejemplo, ‘las deudas del CAE no hay que pagarlas, porque las encuentro injustas”. Esa lógica es totalmente destructiva para una sociedad, es la destrucción de una cultura de responsabilidad.

¿Y en cuanto al rol de la iniciativa privada y de los empresarios?

-Nuevamente, no sé si calificarla dentro de una batalla cultural. A lo mejor sí, pero es más bien ser explícito respecto de que en los últimos años se había instalado y tratado de promover al Estado como motor del desarrollo económico. Y este gobierno tiene una posición distinta, que yo comparto, de que el motor del desarrollo económico lo tiene la iniciativa privada.

Quiroz también ha salido a confrontar al gobierno anterior por las cifras fiscales, pero ha recibido críticas por algunas de sus denuncias…

-En parte eso es inevitable cuando un gobierno llega. Sobre la comunicación, no tengo mucha opinión, porque no conozco todos los antecedentes, por ejemplo, del tema de las proyecciones de deuda. Por una parte, es razonable hacer ver al país que la situación fiscal que se recibió estaba bastante más deteriorada de lo que se pensaba y que el incumplimiento de las metas de la administración anterior fue demasiado grande, pero al mismo tiempo, como todo gobierno, tiene que hacerse cargo y decir cómo lo va a arreglar.

07 Noviembre 2024 Entrevista a Sebastian Claro, economista, acdemico de la Uandes, ex vicepresidente del Banco Central. Foto: Andres Perez Andres Perez

Y esa peor situación fiscal que entregó la administración anterior, ¿amerita la acusación constitucional que está en curso contra el exministro Nicolás Grau?

-No tengo los elementos para responder categóricamente esa pregunta. Habiendo dicho eso, este festival de acusaciones constitucionales solo nos va a enredar como país. De eso no tengo ninguna duda.

¿Se ha banalizado este instrumento?

-Por supuesto que se ha banalizado. Esta ola de acusaciones constitucionales me parece negativa para el país. Ahora, quizás parte del problema y saliéndonos un poco del caso Grau, es que hoy en Chile el incumplimiento de las metas fiscales tiene cero costo. Entonces, eso tensiona mucho a la política y muchas veces esta reacciona buscando remedios de corto plazo.

Proyecto de reconstrucción

La megarreforma del gobierno ha logrado avanzar de manera bastante rápida en el Congreso. De ser aprobada, ¿cuánto estima que va a mover la aguja del crecimiento en los próximos años?

-Primero una reflexión de orden cualitativo: yo creo que la megarreforma es buena más allá de aspectos específicos. Hay que remover el statu quo. En las circunstancias actuales, quedándonos tal cual como estamos, el país va a ir perdiendo aún más dinamismo y el problema fiscal se va a acentuar sí o sí. Y se va a ahondar hasta un punto en que la poblacón lo va a empezar a sentir, porque hasta ahora la tasa de interés a la cual se endeuda Chile es baja y por lo tanto es una discusión un poco abstracta. La gente entiende más la discusión del mal uso de los recursos públicos. Como la deuda pública chilena ha crecido mucho, pero no es tan alta todavía, no se ha materializado el aumento de la tasa de interés, sin embargo, es cosa de esperar otros 15 o 20 puntos de deuda sobre PIB para que efectivamente se empiece a sentir en el acceso al crédito hipotecario, en el acceso de las empresas a financiamiento largo, etc.

Entonces, hay que mover el avispero y en varias dimensiones. Algunas de ellas están recogidas en la megarreforma.

Ok, usted dice que está bien orientada, ¿pero sus efectos serán relevantes?

-Creo que este proyecto mueve la aguja en varias dimensiones. Primero, es un facilitador de la inversión por temas impositivos y de permisos, y segundo, bien acompañado, en su parte más polémica, de una obligación de hacer un ajuste fiscal. Esa es la manera en la cual se financia esta megarreforma, porque no se autofinancia. Es decir, vista en su propio mérito, esta reforma parece desfinanciada.

¿Y eso no le parece un factor negativo ni preocupante?

-Es que me parece que la manera de financiarla es otra, que es disminuir los gastos.

¿Y está convencido de que el gobierno cumplirá con ese ajuste en la magnitud que se requiere?

-O sea, eso es lo que se ha comprometido a hacer, y es la obligación que tiene. Este gobierno, como lo entiendo yo, lo que está diciendo es: voy a compensarlo por el lado de los gastos. En términos conceptuales, me parece perfectamente válida esa manera de hacerlo.

07 Noviembre 2024 Entrevista a Sebastian Claro, economista, acdemico de la Uandes, ex vicepresidente del Banco Central. Foto: Andres Perez Andres Perez

Pero rompe la lógica de, ‘a gastos permanentes, ingresos permanentes”, que debieran establecidos en el mismo proyecto…

-No la rompe, en la medida que estas disminuciones de gasto sean permanentes. Para que este proyecto cumpla con todos sus beneficios, el gobierno tiene que hacer un delivery en términos del ajuste de gasto permanente. Si no, va a venir una rebaja de impuestos que va a generar un mayor deterioro fiscal.

Pero eso es un ejercicio de fe…

-No necesariamente. Más ejercicio de fe ha sido proponer gastos con reformas tributarias que ex ante sabemos que no se van a cumplir y que van a disminuir la evasión en 1,5 puntos del PIB, y el FMI te dice que de ninguna manera se van a dar esos números. Eso no ha sido un acto de fe, ha sido un acto de irresponsabilidad.

No obstante, que no sea autofinanciada es una de las críticas más importantes a la megarreforma.

-Acá hay dos cosas: una duda legítima de cuán profundos y cuán persistentes pueden ser estos ajustes, y por lo tanto desde un punto de vista fiscal el reconocimiento de que por lo menos en una ventana de 5 o 10 años esto puede generar menores ingresos, frente a lo cual la convergencia fiscal que promete el gobierno tiene que venir acompañada de un ajuste de gastos que no sea una golondrina. Pero hay un segundo grupo que, al final del día, va a usar la crítica fiscal simplemente porque no quiere que se bajen los impuestos. Para mí es perfectamente legítimo pensar en financiar la disminución de impuestos con disminución de gastos permanentes. ¿Es fácil? No lo es. ¿Cuál es la restricción? Principalmente política. En ese sentido, y así lo ha comunicado el ministro Quiroz, el Presupuesto 2027 es clave, porque de hecho la proyección de mayor disminución del déficit estructural se produce el próximo año.

¿Y su impacto en el crecimiento?

-Aunque es difícil de cuantificar, su impacto es positivo para el crecimiento por el lado de la disminución de impuestos, principalmente el de primera categoría, y por el esfuerzo que se está haciendo, parte de lo cual está en el proyecto y otra no, de hacerse cargo de una burocracia excesiva en la cual el Estado interactúa con el sector privado.

Ahora el proyecto entra en su discusión en particular en el Senado y el gobierno ya ha comprometido indicaciones. ¿Qué le parece lo principal a preservar y qué requiere ajustes?

-La rebaja del impuesto de primera categoría es importante. Si se pudiese, la haría todavía más amplia, en el sentido de llevarlo bajo 23%. ¿Cómo financiar eso? Está menos claro el impacto positivo del crédito al empleo. Yo lo haría más focalizado y más dirigido al flujo.

Respecto de la reintegración tributaria, creo que es buena en el sentido tradicional. Lo que es difícil y ahí tengo una opinión ambivalente, es sobre, ¿qué importa más: el impuesto de primera categoría o la reintegración para promover la inversión? Eso depende de una cuestión difícil de zanjar conceptualmente, que es dónde se toman las decisiones de inversión, si en la empresa o es el dueño. Con todo, creo que es importante avanzar en ambas dimensiones, dado que hemos venido aumentando las rentas del capital por necesidades fiscales y por un esfuerzo redistributivo. Pero el impuesto a las rentas del capital es muy costoso desde el punto de vista de la inversión, por lo que el esfuerzo redistributivo debería estar principalmente enfocado en la manera en la cual se gastan los recursos. Hacer el esfuerzo redistributivo en la manera en la cual se recauda ha mostrado sus debilidades y veo positivo salir de ahí.

La otra medida muy discutida ha sido la de invariabilidad tributaria. ¿Le parece adecuada?

-La invariabilidad como concepto tiene sentido. Podemos discutir el plazo, pero lo que sí es que hay que cobrarla a una tasa mayor que la vigente.

El ministro Quiroz ha hablado de una prima de 1,5%.

-Puede ser un poco bajo todavía ese precio.

¿Y en cuanto al monto mínimo de US$50 millones…?

-También parece bajo.

¿Por qué Chile todavía necesita una regla de invariabilidad?

-Creo que obedece a una hipótesis, que en parte es justificada, de que Chile vivió un remezón institucional muy significativo en los últimos 5 años y ese remezón tuvo efectos y sigue teniéndolos. La pregunta es cómo volvemos a ser atractivos. Y hay distintas maneras de ser atractivos. Una es ofrecer un plan razonable de invariabilidad. ¿Esa es la manera única o la bala de plata? No, pero lo veo dentro de todo un paquete y esa en particular a partir de una crisis que ha hecho que Chile se acerque más a América Latina y se aleje de los países desarrollados.

Si la megarreforma sale adelante y en el exterior la guerra en Medio Oriente sigue en retirada, ¿cómo ve las perspectivas para Chile?

-Estoy cautelosamente optimista del país. Se han superado varias de las grandes interrogantes que tuvieron al país al borde del abismo con la convención constituyente; segundo, se aprecia en la discusión pública un cambio de eje importante en toda esta discusión de ‘derechos ahora’ y ese discurso ya no encuentra mucho eco, y tercero, veo al gobierno con una agenda clara y bien orientada, más allá de muchos detalles que se puedan discutir. Ahora, yo nunca pensé que por el simple hecho de este cambio de gobierno la economía chilena iba a retomar un impulso muy rápido, porque hay elementos estructurales que son difíciles y lentos de remover. No se aprecia aún una efervescencia de inversión, ni un entusiasmo de las familias de salir a gastar más. Veo todavía cautela en la demanda. De hecho, los datos del primer trimestre, antes del aumento del precio de la bencina, tampoco mostraban una economía muy brillante. El ingreso de los hogares en términos reales después de la pandemia nunca retomó su trayectoria original y claro, crece en torno a 2%- 2,5%, pero respecto de la trayectoria inicial que traía la economía, antes de 2019, está cerca de 5 puntos porcentuales por debajo, lo que da cuenta de una importante pérdida de riqueza.

El Banco Central en su Ipom de junio bajó la proyección de crecimiento del PIB para 2026, pero la subió para 2027, ¿comparte esa mirada?

-La aprobación de la megarreforma puede contribuir a ir despejando ciertos elementos. Respecto a cuál es el efecto sobre la demanda interna de la corrección del precio del petróleo a la baja, tiendo a pensar que va a ser menor. Todavía la existencia de incertidumbre respecto de cuál es la situación laboral de ingresos hacia adelante, hace que los hogares estén reticentes de salir a gastar masivamente. Así, creo que este año la economía difícilmente va a crecer más allá del 1,5% o 1,7%, pero veo condiciones para que se acelere en 2027 hacia 3%, sobre todo si el escenario externo se mantiene positivo y se destraban algunas cosas internas en los temas de permisología.

Hay otro elemento a discutir. Cuando el cobre sube y la inversión minera sube y los ingresos fiscales mejoran, todos nos alegramos. Pero parte de las dificultades que ha tenido Chile es porque nos embriagamos con un boom de cobre hace 15 años y perdimos un poco la lógica del esfuerzo. Entonces, un boom del cobre -como el de ahora- va a ser una buena noticia en el corto plazo, pero hay que aprender las lecciones del anterior, que no fue todo ganancia.

“En algunos trabajos la IA verdaderamente está produciendo un shock”

¿Qué está pasando en el mercado laboral chileno? En una columna usted habló de un par de factores estructurales que lo podrían estar lastrando, más allá del bajo crecimiento del PIB.

-Dos elementos. La generación de empleo es una consecuencia de demanda por empleo y de salario real. La economía chilena, para bajar el desempleo sostenidamente y recuperar la brecha de ingreso de los hogares a su tendencia original pre 2019, tiene que crecer a 3% por 4 o 5 años. Eso te permite cerrar esta brecha, porque en números gruesos la masa salarial crece a lo que crece el PIB: si hay salarios reales creciendo al 1%-1,5% y tienes a la fuerza laboral creciendo al 0,5%-1%, una economía creciendo al 2%-2,5% permite ese equilibrio. Pero ese equilibrio no permite recuperar lo perdido: los 500.000 desempleados para llegar a una tasa de desempleo razonable. Por lo tanto, la economía tiene que crecer al 3%. Mientras no lo logremos de manera sistemática, el problema del empleo va a seguir.

Ese es un primer elemento…

-Lo otro es reconocer lo que es evidente: los costos laborales han subido muchísimo. Y a eso se suma una cosa que está en boca de todos, que es muy difícil de cuantificar, pero yo lo veo en los egresados universitarios: la inteligencia artificial. En algunos trabajos la IA verdaderamente está produciendo un shock. Y eso es algo estructural.

¿Y puede ser devastador?

-No, no creo que sea devastador, pero los ajustes a los shocks nunca son fáciles. Son procesos, y este parece ser uno suficientemente profundo, de tal manera que está generando movimientos, no solo en el mercado laboral, sino que movimientos políticos.

07 Noviembre 2024 Entrevista a Sebastian Claro, economista, acdemico de la Uandes, ex vicepresidente del Banco Central. Foto: Andres Perez Andres Perez

El gobierno se ha puesto como objetivo volver con la tasa de desempleo, actualmente en 9,1%, a 6,5%...

-Lo que está detrás de ese objetivo es crecer muy fuerte.

“Hay espacio para que el BC baje la tasa y la ubique en 4%”

¿Cómo ve el escenario en materia de inflación?

-La inflación, si el actual acuerdo en Medio Oriente perdura y el petróleo afianza su baja, yo creo que va a retroceder rápido. La medición en 12 meses todavía seguirá un poco alta, pero la velocidad de la inflación va a caer. ¿Por qué? Porque la demanda está débil.

Por lo tanto, ¿a diciembre dónde la sitúa? ¿Podría retroceder tan rápido que nos acerquemos a la meta de 3%?

-No creo tanto, pero los precios de mercado hoy día, los seguros de inflación, vienen cayendo sostenidamente y están en 3,5% a fin de año, lo que me parece razonable.

¿Qué implicancias tiene eso para la tasa de interés del Banco Central?

-Dada la debilidad que tiene la economía hoy día, dado que las perspectivas de recuperación para el próximo año, en cualquier caso, son graduales o moderadas, pienso que hay espacio para que el Banco Central baje la tasa y la ubique en la parte inferior del rango neutral. Hoy en 4,5%, el Central ha manifestado que está en la parte de arriba de lo que considera neutral. Con una economía que está con brechas de actividad cerradas, desempleo alto y debilidad en la demanda, una tasa de 4% está en la parte inferior del rango neutral. Ir más abajo de eso requeriría una consolidación de una debilidad de la demanda que habría que verla a partir de 2027.

¿Y ese espacio para que la tasa de interés baje del actual nivel de 4,5%, a 4%, sería de aquí a fin de año?

-En el segundo semestre. Creo que el balance de riesgos, en términos de inflación y de demanda y actividad, sugieren caminar por la parte baja del rango neutral.

¿Le preocupa más la actividad que la inflación, en este momento?

-Me preocupa más que la política monetaria quede en la parte de arriba del rango neutral, y que si no se dan las condiciones de recuperación a las cuales hemos hecho referencia el 2027, la economía empiece a transitar por una zona de crecimiento bajo y de inflación baja.

¿Y cree que el Banco Central se va a animar a realizar esos dos recortes de tasas en los próximos seis meses?

-No lo sé.

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