Esta es la razón por la que ha llovido tanto en las últimas semanas

Foto: Agencia Uno

Presencia del Fenómeno de La Niña suponía otro año seco en gran parte del país, pero las lluvias en julio han marcado varios récord.


El 14 de octubre de 2021, la Agencia Oceanográfica y Atmosférica de Estados Unidos (Noaa, su sigla en inglés) confirmaba que por segundo años consecutivo, el planeta experimentaba la llegada el Fenómeno de La Niña.

La Niña es un fenómeno climático que produce el enfriamiento a gran escala de las temperaturas de la superficie del océano en el Océano Pacífico ecuatorial central y oriental, junto con cambios en la circulación atmosférica tropical, que incluyen vientos, presión y precipitaciones.

Por lo general, tiene impactos opuestos en el tiempo y el clima respecto al fenómeno de El Niño, que es la fase cálida de la denominada Oscilación del Sur de El Niño (ENOS).

La principal consecuencia del regreso del fenómeno para Chile es precipitaciones bajo lo normal en la zona central y en el extremo sur del país (en la Patagonia), lo que implica seguir extendiendo la megasequía que afecta al país.

Por eso causó extrañeza las últimas precipitaciones que han afectado a casi todo el país, que contradicen en parte un poco las proyecciones iniciales.

Julio ha encadenado una seguidilla de días consecutivos de lluvias. El séptimo mes de este 2022 anota 68,3 mm de agua caída en Santiago, totalizando durante todo el año 124,7 mm. Es decir, a poco más de la mitad del año, las precipitaciones en la capital ya suman más que todo lo que llovió en 2021, cuando apenas se registraron 113,9 mm.

Teniendo en cuenta que para esta fecha se esperan 170 mm de lluvia, el déficit en Santiago es menor a 30%, similar situación entre La Serena y Curicó.

Raúl Cordero, climatólogo de la Universidad de Santiago, señala que julio de 2022 es el más lluvioso en Santiago desde julio de 2006 (cuando se registraron 130 mm) y el noveno desde 1950. “De hecho es el primer mes con precipitaciones consideradas normales en 16 años en la capital. Además, es el julio más lluvioso desde que comenzó la larga e intensa sequía en 2008″, añade.

“Las precipitaciones en la zona central registradas durante los últimos días han disminuido a la mitad el déficit de lluvias que afectaba entre La Serena y Chillán. Si en Santiago éste era superior a 60% la semana pasada, hoy es inferior a 30%”, explica Cordero.

Incluso, zonas muy deprimidas por la megasequía, como Petorca, también fueron favorecidas con las últimas precipitaciones. “La lluvia ha sido generosos con todo la zona central. También en las zonas más golpeadas por la sequía”, dice el climatólogo.

La explicación para esta aparente contradicción está en la Antártica. “Tuvimos suerte. La lluvia de los últimos días han sido facilitados por una configuración sinóptica que se da de vez en cuando. En esta configuración altas presiones traen buen tiempo a la península Antártica, y al mismo tiempo facilitan que tormentas, que usualmente se mantendría muy al sur, alcancen la zona central de Chile”, señala Cordero.

Dice que un fenómeno similar ocurrió en 2020. “Mientras en #Patagonia (y en todo Chile) temperaturas están ~5°C bajo típicos, en la Península #Antartica máximas están hasta 15°C sobre típicos”, dice el tuit del grupo científico Antarctica, que encabeza Cordero.

El mar en esta zona debería estar congelado y sin embargo días de sol y temperaturas relativamente altas, sostiene el climatólogo.

Está así en la Antártica porque las tormentas en vez de mantenerse sobre el océano austral, “se desviaron hacia el norte afectándonos a nosotros en la zona central”.

Imágenes recientes de la península Antártica, con el cielo absolutamente despejado. En esta época del año, el mar debería estar congelado. Foto: @Antactica

Señala que llevamos varios días de buen tiempo en la Antártica, “los mismos días que hemos tenido buena lluvias en la zona central de Chile”.

Sin embargo, dice que se trata de un fenómeno puntual, que en los próximos días podría variar, y que por lo mismo, podríamos volver a experimentar un período anormal sin precipitaciones.

Además, La Niña baja las probabilidades de lluvias, “pero claro -dice Cordero-, la probabilidad de lluvias no es cero”.

Un viejo récord de lluvias

Las precipitaciones anotadas durante julio son miradas con buenos ojos por los expertos, y si bien aún están lejos, se acercan al récord absoluto de 1987, cuando julio de ese año sumó 354 mm, hace ya 35 años.

Aunque nos hemos beneficiado de una condición sinóptica que ha favorecido las precipitaciones durante julio, es poco probable que las precipitaciones continúen al ritmo de los últimos días en la zona central, aclara el climatólogo. “Esto significa que aunque las lluvias han alejado el fantasma del racionamiento hídrico para la próxima temporada primavera-verano en la zona central, continúa siendo poco probable que este año sea el año final de la larga e intensa sequía que afecta a esta zona del país”, agrega.

Muchas comunas de la capital amanecieron con nieve el pasado jueves em Santiago.

Además de la lluvia, durante el transcurso de la madrugada del jueves, la capital registró nieve en el sector oriente. El fenómeno se extendió a otras regiones del país, entre ellas, Coquimbo y Maule.

Si bien el cambio climático para la zona central de Chile representa menos precipitaciones, “este año, afortunadamente, la situación ha sido razonablemente buena, aunque el escenario más probable sigue siendo el que nos tengamos que enfrentar a años tan secos como lo fueron 2019 o 2021″, explica el académico de la Usach.

“La condición sinóptica en la zona central, ha favorecido no solamente las precipitaciones, sino que en paralelo relativamente altas temperaturas en la península antártica. Mientras las temperaturas en los últimos días han estado hasta 5°C bajo valores típicos en la zona central, en la Antártica han alcanzado hasta 15°C sobre valores típicos”, señala Cordero.

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El hallazgo se produjo en el Lago Tagua Tagua, sector por el cual los Gomphotheres, parientes extintos del elefante moderno, que vagaban hace miles de años.