El Deportivo

El “nuevo fútbol” que se exhibe en el Mundial 2026

Norteamérica cuenta con una Copa del Mundo de tácticas flexibles, donde a los ataques modernos les cuesta abrir defensas cerradas y la posesión se vuelve inútil sin rematar al arco. Se dan partidos extensos y el tiempo efectivo de juego ronda los 57’ por encuentro. Mientras tanto, la pausa de hidratación es defendida por Gianni Infantino, presidente de la FIFA.

El “nuevo fútbol” que se exhibe en el Mundial 2026 / Xinhua Cao Can

La Copa del Mundo 2026 entra en tierra derecha. Este domingo, con el duelo entre Sudáfrica y Canadá, comienzan los dieciseisavos de final, etapa que se añade al torneo ante el crecimiento de 32 a 48 participantes. Hasta la fecha, este ha sido el Mundial de los goleadores, con Messi, Mbappé, Dembelé, Haaland, Kane, Vinícius y Cristiano estableciendo una competencia paralela por la Bota de Oro, quizás la más peleada de la historia. También la cita ha catapultado a arqueros “desconocidos”, que se convirtieron en figuras (el caboverdiano Vozinha, el curazoleño Room o el iraní Beiranvand).

Gianni Infantino saca cuentas alegres. En entrevista con EFE, concedida en Nueva York, el timonel de la FIFA aseguró que este Mundial es “el más exitoso de la historia”, con estadios “con un 99,6% de ocupación”, pese al alto precio de las entradas. “Está siendo un éxito total”, sentenció.

Pero la principal competencia del orbe deja mucho más. Generalmente, cada edición refleja tendencias futbolísticas o va marcando el devenir de una actividad que aspira a adecuarse a los nuevos tiempos. En esa dirección, lo que se ve en la cancha puede cruzar distintas vertientes. Ya no solo se queda en lo simple: si un equipo juega bien o mal. Ahora, en el “nuevo fútbol”, ese donde las estadísticas y las métricas cobran importancia fundamental; donde la pelota detenida es casi un trabajo de ingeniería, y donde la pizarra queda atiborrada de contenido, cada detalle importa. “El objetivo no es jugar bien, el objetivo es ganar”, lanzó Carlo Ancelotti, tras clasificar a dieciseisavos.

Tácticas y el arte de defender

Se está desarrollando una Copa del Mundo de flexibilidad táctica. Un mismo elenco puede ir mutando durante el mismo partido. Según Opta, Argentina se paró con un 4-4-2 durante el 73,6% del partido contra Austria, el mayor porcentaje para un mismo esquema de la Albiceleste en sus primeras dos presentaciones en el torneo. Con balón, el último campeón puede transitar del 4-3-3, al 4-4-2 o 4-2-4. Sin pelota, puede pasar al 4-5-1 y hasta el 5-4-1, para cerrar el duelo. Una de las virtudes del equipo de Lionel Scaloni es ser flexible y no cazarse con un solo dibujo. Ya lo demostró en Qatar.

Los elencos tradicionales de Europa optan por el 4-2-3-1: Alemania, Francia, Bélgica, Inglaterra o Portugal. Como el 10 está en peligro de extinción, el mediocampista ofensivo no tiene solo el trabajo de asistir al 9. También debe marcar o apurar la salida del rival. El inglés Jude Bellingham, el belga Kevin De Bruyne o el portugués Bruno Fernandes encarnan aquello. El colombiano James Rodríguez es uno de los pocos creadores que se sostiene, pese a la tendencia de los todocampistas, pero en lo que va del Mundial se ha ubicado cargado a la derecha, con perfil cambiado, como un puntero falso. Su alternativa es de una cuerda similar: Juan Fernando Quintero.

En un contexto donde la intensidad es un concepto clave para el fútbol de hoy, Estados Unidos ha sorprendido para bien. El cuadro que lidera Mauricio Pochettino es uno de los que juega con línea de tres en el fondo. Mientras que elencos como Australia, RD Congo u otros que apuestan al colectivo más que a depender de alguna figura, optan por defender con cinco.

Inglaterra no pudo con el cerrojo defensivo de Ghana / Xinhua Huang Zongzhi

Tener la pelota no es sinónimo de jugar mejor o ser superior al adversario. Eso pasa en cualquier liga y también se replica en el Mundial. Un artículo de La Gazzetta dello Sport puso la mirada en que los ataques modernos no saben cómo vulnerar defensas cerradas. La moda que se instala es el bloque bajo, donde todos defienden de manera compacta. “La defensa total está de moda”, plantea el medio deportivo italiano. En efecto, ha quedado al desnudo la dificultad que se le ha presentado a elencos de linaje cuando el rival se cierra. Un ejemplo: Inglaterra registró una posesión de 78,8% ante Ghana, el porcentaje más alto registrado (desde 1966) por cualquier equipo en un partido de Mundial sin lograr hacer un gol, según indicó Opta. El primer tiempo no tuvo un solo remate a portería.

Turquía ha sido una de las grandes decepciones del certamen. Quedó eliminado tras caer en sus primeros dos partidos. Parece inexplicable que un elenco haya registrado 62 tiros en dos encuentros no haya logrado anotado. Pero le pasó a los otomanos. Una increíble anomalía ofensiva, que le costó caro. Desde el otro lado, virtud de Australia y Paraguay, a la hora de defender.

Si de táctica fija se trata, la pelota detenida sigue siendo una herramienta clave para destrabar partidos. En las dos primeras jornadas, se dieron ocho goles desde tiros de esquina. Otros cinco surgieron de secuencias que comenzaron con un córner. En paralelo, en las primeras dos fechas se dieron nueve autogoles (el récord es de 12, en 2018).

Más tiempo efectivo de juego

La fase grupal ha mostrado una tendencia: los partidos se están extendiendo por encima de los 100 minutos (más allá de las pausas de hidratación). Los registros de las dos primeras jornadas exhiben una distribución constante del tiempo añadido, con duelos que tienen desde cinco hasta 13 minutos de descuento en la segunda mitad. Por ejemplo, Ghana vs. Panamá contó con 11’ agregados, mientras que el Brasil vs. Marruecos tuvo 10’. Según registros de DataFactory, el promedio de tiempo añadido fue de 7,1 minutos, hasta el pasado domingo.

¿Y se juega más? Una serie de medidas disciplinarias impulsó la FIFA para reducir la pérdida de tiempo, con riesgo de sanción para los jugadores. En Qatar 2022, a pesar de tener partidos largos, el registro fue de 58 minutos y tres segundos de juego efectivo, en partidos que duraban en promedio 101’ con 22”. En Rusia 2018, era aún peor: 54’ y 52” en partidos de 97 minutos. Hasta la fecha, Norteamérica 2026 ofrece un tiempo efectivo de juego que ronda los 57 minutos y 22 segundos por cotejo, en la línea de las grandes ligas europeas.

Se han visto en el Mundial partidos que rozan los 70’ de tiempo efectivo de juego. Por ejemplo, Francia vs. Senegal registró 69,3’, mientras que España vs. Cabo Verde y Argentina vs. Argelia contaron con 67,2’ de tiempo real de juego. Ghana vs. Panamá también superó los 60’. Las nuevas reglas están funcionando, en el sentido de que los laterales y los saques de fondo demoran menos, lo que agiliza el desarrollo del partido. Se pierde menos tiempo para tener casi el mismo volumen de juego.

El mapa se estrecha

Luego de que se anunciara que se ampliaba la Copa del Mundo a 48 equipos, llovieron las críticas respecto a que la calidad del torneo se vería perjudicada. El prejuicio apelaba a que el ingreso de cuadros más pequeños aumentaría la cantidad de partidos “flojos” en la fase grupal, lo que incrementaría las goleadas. Sin embargo, esos temores no se han materializado por completo.

En las primeras dos jornadas, el promedio de gol fue de 2,94 por partido, subiendo un poco respecto al total que entregó Qatar 2022 (2,69). Eso sí, este ítem hubiese sido más elevado si se daban los resultados lógicos y no las sorpresas que han sucedido. Las excepciones fueron el 7-1 de Alemania a Curazao o el 5-0 de Portugal a Uzbekistán.

No obstante, otras selecciones menos tradicionales se mantuvieron firmes. Quizás, si el Mundial no crecía a 48, la historia de Cabo Verde no se conocía. Los debutantes africanos resistieron ante dos excampeones del mundo: España y Uruguay. El propio Curazao, que fue goleado por Alemania, sacó el primer punto de su historia mundialista contra Ecuador, a todas luces el favorito. Por su parte, RD Congo, que no clasificaba al Mundial desde 1974 (cuando su denominación era Zaire), también sorprendió al empatar 1-1 con Portugal.

¿Cuáles son los factores que pueden explicar esta mayor y sorprendente competitividad? En un fútbol cada vez más global, es más común que futbolistas de países pequeños o de menor tradición puedan entrar en ligas importantes, así como el acceso a entrenadores de experiencia. Luis de la Fuente, seleccionador de España, dijo lo siguiente tras el empate con Cabo Verde: “Este partido nos ha mostrado que el Mundial es un torneo con mucha igualdad. Es muy complicado. Estos equipos tienen sus limitaciones, pero hacen bien lo que hacen”.

La pelota detenida es una de las principales herramientas para destrabar partidos / Xinhua Xu Zijian

La pausa de hidratación

Una de las características más diferenciadoras de este Mundial son las pausas de hidratación, cuya implementación no termina de convencer. De hecho, en varios partidos los hinchas pifiaron la interrupción del juego, justificada bajo el pretexto de que los futbolistas se refresquen, aunque se desarrolle en estadios techados y climatizados como el de Atlanta. Se ha mencionado que es una manera indirecta de “americanizar” el fútbol y dividirlo en “cuatro tiempos”. Lo que sí es un hecho de la causa es que la FIFA les permitió a los canales de TV dueños de los derechos incluir publicidad en las pausas.

Infantino defiende la medida. “El motivo por el que hay estas pausas es claramente el calor”, explicó. “En un Mundial donde juegas ocho partidos en 39 días, poder tener un momento para descansar es muy importante”, añadió. De hecho, el timonel suizo-italiano señaló que la FIFA analizará esta medida para futuros torneos “basándose en esta experiencia”.

Como era de esperarse, el análisis inicial de las interrupciones son positivos. “Quizá el entrenador pueda revaluar ciertas situaciones, corregir ciertos errores. Los jugadores descansan un poco y vuelven a toda velocidad. Bueno, ¿eso es necesariamente malo? Quizá sea bueno. Y también vemos la intensidad de los partidos. Nunca hemos visto 90 minutos en un torneo como este jugados con tanta intensidad”, dijo Infantino a la cadena SNTV.

La opinión mayoritaria no acompaña esta medida. “A mí el fútbol me gusta cuando tiene continuidad y las situaciones las vas resolviendo a medida que van sucediendo. Si me das tres minutos para hablar, es como que tengo tres entretiempos. Para mí terminan siendo cuatro tiempos, más que dos tiempos”, manifestó Gustavo Alfaro, entrenador de Paraguay.

Eso sí, quien dio una opinión a favor fue Ralf Rangnick, técnico de Austria: “Es una ventaja, porque permite hacer modificaciones. En un partido, ante 65.000 espectadores, hay mucho ruido y es imposible hablar ni a gritos con los jugadores. Esta pausa nos da la posibilidad de hablar y cambiar cosas”. Así es el “nuevo fútbol” del Mundial.

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