Por Francisco CorvalánGonzalo Rodríguez, director de Techo: “Las viviendas de emergencia deberían llegar en dos meses como máximo”
El director ejecutivo de Techo advierte que, sin prioridad política y plazos exigentes, la reconstrucción volverá a entrabarse como ocurrió en el pasado incendio de la Región de Valparaíso donde las viviendas de emergencia demoraron siete meses en entregarse.

Tras los incendios que arrasaron con amplios sectores del sur, la urgencia ya no está solo en controlar las llamas, sino en responder con rapidez a la devastación habitacional que dejaron a su paso. En ese escenario, el director ejecutivo de Techo, Gonzalo Rodríguez, detalla que se fijaron como objetivo la instalación de 250 viviendas de emergencia antes del 15 de marzo, una meta que ya comenzó a materializarse con la construcción de las primeras unidades y la movilización de cientos de voluntarios en la zona.
Estas viviendas, según dice, representan un estándar muy superior al de catástrofes anteriores: cuentan con mayor superficie, aislamiento térmico, baño y kit eléctrico.
Más allá del despliegue inmediato, Rodríguez pone el acento en la necesidad de mantener la prioridad política y social una vez superada la fase crítica de la emergencia. Advierte que los retrasos en la entrega de viviendas —como ocurrió en la Región de Valparaíso— no pueden volver a repetirse y que la respuesta debe articularse como una política de Estado, con coordinación interministerial y un rol activo del sector privado. En un país donde la emergencia habitacional se profundiza y los desastres climáticos son cada vez más frecuentes, la reconstrucción tras los incendios de Penco vuelve a tensionar la capacidad del Estado y de la sociedad para dar respuestas oportunas a quienes lo perdieron todo.

¿Cuál es el principal desafío que enfrentan al momento de apoyar la reconstrucción de viviendas a causa de los incendios?
Desde el primer momento el equipo se desplazó a las zonas afectadas con un apoyo también del equipo nacional a hacer las primeras coordinaciones con las autoridades locales y a identificar que había pasado en terreno. Ahí nos dimos cuenta que la necesidad era muy alta, particularmente viviendas con daño total, las que se han ido confirmando con los días. Y desde el primer momento también nos pusimos a disposición de poder reconstruir, particularmente con viviendas de emergencia en las zonas afectadas por este incendio.
¿Y ustedes tienen cuantificado cuántas son las familias que necesitan vivienda de emergencia?
Nos fijamos una primera meta desde entregar 250 viviendas de emergencia antes del 15 de marzo. Y para eso ya construimos las primeras y el sábado va un grupo de 300 voluntarios a construir 40 viviendas más. Estimamos que las viviendas con daño total son 3.500 hasta este momento. Sin embargo, no todas las familias piden viviendas de emergencia porque hay otro tipo de beneficios. Entonces, uno podría pensar que alrededor de 2.500 son las familias que van a requerir una vivienda de emergencia.
¿Cómo son las viviendas de emergencia que entregan?
Son de un estándar muy superior al que existía antes. Es de 27 metros cuadrados, aislada en todas sus partes, con baño incluido y con kit eléctrico. Es una vivienda que les trae una solución de emergencia de mucho mayor dignidad a las familias.

Y a propósito de la llegada de viviendas a partir de artistas e influencers, ¿cuál es la postura de ustedes?
Por supuesto que valoramos que más gente se ponga a disposición y quiera colaborar que más familias tengan una solución de vivienda lo antes posible. Pero ahí lo importante es que se haga de forma articulada y organizada con las autoridades locales y nacionales, para que nos aseguremos que todas las familias tengan una solución en el corto plazo.
¿Hay lecciones que dejan estos incendios?
Vemos que son cada vez más comunes. Lo cual requiere mejor prevención y saber actuar en una primera etapa. Pero también, una vez que se extinguen las llamas y hasta controlar la emergencia, saber cómo trabajamos con celeridad en soluciones de una primera respuesta habitacional.
Y, en particular, ¿qué cosas cree que no deberían repetirse?
Hemos visto cómo ha decaído la prioridad política y nacional de otras emergencias. Está muy fuertemente concentrada la atención en el primer mes, y después empieza a caer.
¿Teme que se repita lo ocurrido en Viña del Mar, con casos de demora en la entrega de viviendas?
Las viviendas de emergencia en esa catástrofe se demoraron alrededor de siete meses en entregarse, y creemos que tienen que llegar en dos meses como máximo. Creemos que se podría hacer mejor si se mantiene la prioridad, si es que hay una coordinación interministerial, si es que también se apalancan recursos de los privados.

¿Y espera que la administración de José Antonio Kast tome acciones distintas a las que ha tomado el gobierno actual?
Nosotros esperamos que la respuesta en esta emergencia y en otras sea una política de Estado. Vemos a Senapred como un organismo altamente técnico, que no debería cambiar entre un gobierno y otro. En ese sentido, hemos visto buenas señales de las coordinaciones que han existido a distintos niveles entre el gobierno actual y el gobierno que va a partir en marzo.
¿Qué cosas se podrían hacer mejor?
Convocar con mayor fuerza al sector privado a hacerse parte de la reconstrucción, entendiendo que el Estado hoy día tiene recursos mucho más limitados.
¿Cuál es su opinión sobre el próximo ministro de Vivienda, Iván Poduje?
Hemos tenido conversaciones con él, así como con la próxima ministra de Desarrollo Social. Creemos que (Poduje) es una persona que conoce muy bien la materia, y que también puede traer ideas distintas.
Aunque no hay que cambiar todo cada cuatro años, sino que hay que mantener todo lo que se está haciendo bien y ajustar las cosas que se podrían mejorar para poner un énfasis fuerte en que necesitamos más viviendas para los sectores más vulnerables.

¿Y hasta ahora cómo cree que lo ha hecho el actual gobierno con el desalojo de campamentos?
Había una meta de 40.000 soluciones para las familias de campamento y se van a entregar menos de la mitad. Es bueno fijarse metas ambiciosas, pero también deben ser con un alto sentido de focalización con los grupos más vulnerables.
El llamado al próximo gobierno, en ese sentido, es que no nos olvidemos de quienes viven en campamentos, que ya estamos con las peores cifras desde el año 90. 120.000 familias viviendo en campamento es una emergencia habitacional y esperamos que en este próximo gobierno de emergencia, la emergencia habitacional también sea un pilar fundamental de ello.
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