Por Roberto GálvezPoco espacio para la agenda propia: el íntimo balance de Arzola a su primer mes a cargo del Mineduc
El asesinato de una inspectora en Calama ha marcado los primeros pasos de la gestión de la ingeniera comercial a la cabeza del Ministerio de Educación, lo que obligó a modificar los planes iniciales y le quitó el relato que había logrado instalar al inicio, el de una cartera con un serio déficit presupuestario.

En el círculo más íntimo de la ministra de Educación, María Paz Arzola, la evaluación general es que en este primer mes de administración han tenido poco espacio para implementar la agenda que traían, como primera infancia, foco en educación parvularia y en los aprendizajes.
Primero, explican puertas adentro, por el déficit presupuestario que asevera haber encontrado la nueva administración, situación que se tomó la discusión los primeros días, pero que rápidamente pasó a segundo plano por lo que terminó de torcer el debate público: el crimen de la inspectora en Calama del 27 de marzo se tomó la agenda e hizo acelerar propuestas de ley que pretendían trabajarse con más calma.
Y es que si bien la violencia escolar fue parte de los temas que durante la campaña se prometieron abordar, el homicidio al interior del Instituto Obispo Silva Lezaeta aceleró las cosas para Arzola y su gente: reordenó todo y obligó a cambiar incluso el relato para intentar tomar el control de la discusión, considerando además el efecto imitación que el episodio ha tenido. “Ha sido un primer mes de apagar incendios más que de gestión”, resumen en el entorno de la secretaria de Estado.
Lo que mejor grafica esto, dicen en las entrañas de la cartera, fue el veloz ingreso la semana pasada de dos proyectos de ley -endurecimiento de penas y mayores herramientas de revisión-, los que, reconocen las mismas fuentes, tienen ciertas incongruencias de redacción por la premura con la que tuvieron que ver la luz.
Pedro Díaz, presidente de la Federación de Instituciones de Educación Particular (FIDE), analizó hace poco en La Tercera sobre este tema que “las autoridades, que están recién incorporándose, se encuentran con que estas situaciones son más complejas de lo que pudieron haber imaginado, (aunque) tampoco cuentan con más herramientas para hacer más de lo que están haciendo”.
Como sea, los proyectos de ley -penas más duras, y más control a través de Escuelas Protegidas- quedaron, respectivamente, a cargo de la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, y la propia Arzola.
En el entorno de esta última se comenta que como la exfiscal ha vivido semanas difíciles y está “débil”, el Ejecutivo la está intentando apuntalar con esta agenda de seguridad en colegios, en compañía de una Arzola que en el Congreso no genera anticuerpos. “Sería penoso que por salvar a una terminen hundiendo a la otra”, señalan cercanos a la ingeniera comercial, apuntando a que hay temor con que el difícil presente de su par de Seguridad podría arrastrarla.
En línea con ello, en el oficialismo ya se van sacando las primeras conclusiones sobre los ministros y de Arzola se señala que tiene un perfil más bajo y mucho menos político que otros titulares de Educación, lo que le ha jugado en contra en un primer posicionamiento en el Congreso, aunque con una valoración positiva de sus alocuciones en torno a la violencia escolar.
En los partidos que sostienen al gobierno, en todo caso, saben que más allá de eso su principal desafío será lograr la tramitación de Escuelas Protegidas, el proyecto que quedó a cargo del Mineduc. “Es su primera prueba en serio en el Congreso”, resumen.
La ministra Arzola señala que “luego de visitar Calama para estar con la comunidad escolar, hemos estado trabajando en medidas intersectoriales, entre las cuales se incluye la tramitación del proyecto de ley Escuelas Protegidas, que busca responder urgentemente a la demanda de las comunidades por mayor seguridad”.
El ingreso de este proyecto, añade, “coincide con el inicio de nuestro trabajo legislativo. Aquí hemos visto un interés y acogida que apreciamos. Tanto en la Cámara como en el Senado, e independiente de las legítimas diferencias, hemos visto una buena disposición y apertura al diálogo por parte de los parlamentarios. En ese sentido esperamos profundizar esa relación y dar celeridad a las urgencias legislativas en materia de educación”.
En tal sentido, los equipos de Arzola, hasta aquí, han tenido como principales interlocutores en el Parlamento a los presidentes de las comisiones de Educación tanto de la Cámara como del Senado, ambos aliados políticos: los UDI Sergio Bobadilla y Gustavo Sanhueza, respectivamente.
Este último dice valorar el inicio de la gestión de la ministra: “Se ha visto una disposición muy clara a enfrentar los desafíos del sistema y a retomar una agenda prioritaria para el país. Además, ya ha estado presente en ambas comisiones, lo que da cuenta de una señal de coordinación y una hoja de ruta que tiene plenamente identificada”.
A través de Bobadilla y Sanhueza se han comenzado a hacer las primeras articulaciones sobre las propuestas de ley. Eso, en todo caso, no ha obstado de encontrar, según reseñan en el entorno de la ministra, buena disposición en parlamentarios de la oposición, como Raúl Soto (PPD) o Jaime Mulet (FREVS).
“En este primer mes hemos escuchado distintos enunciados e ideas en múltiples frentes -como SAE, SLEP, gratuidad, CAE o violencia en espacios educativos - pero este listado de anuncios no equivale todavía a una hoja de ruta”, cree Gonzalo Muñoz, académico UDP y exjefe de la División de Educación General del ministerio. Y añade: “Mi visión es que ni el programa de gobierno ni este primer mes permiten apreciar con claridad cuál será el plan para mejorar la educación en este período, cuáles serán las metas y las prioridades concretas al respecto”, apuntando además a que el recorte definitivo que se haga al sector “debería ser algo que preocupe a todo el sistema educativo”.
En el mundo experto, además, la gestión de Arzola ha puesto especial énfasis en la iniciativa “Directores para Chile”, instancia de encuentro de directores de colegios que ya lleva tres reuniones en las regiones Metropolitana, del Biobío y Valparaíso, donde se extraen ideas para luego intentar materializarlas en políticas públicas.
“En este primer mes destacamos la posibilidad de trabajar en terreno, escuchando a quienes están ahí donde ocurren las cosas. Hemos visitado escuelas que reflejan las diferentes realidades del país, de manera de identificar las necesidades específicas que estas enfrentan. Con el propósito de avanzar en poner al ministerio al servicio de la educación y reducir la sobrecarga administrativa, iniciamos un espacio de diálogo nacional donde hemos podido recoger las inquietudes y propuestas de más de 300 directores escolares, encuentros que seguiremos realizando en todo el país. También nos hemos reunido con decenas de alcaldes y hemos recibido sus distintas miradas sobre cómo pueden seguir aportando a la educación pública”, se extiende al respecto la propia Arzola.
“El primer mes de la ministra Arzola ha sido positivo, ha desplegado una agenda basada fuertemente en el contacto directo con escuelas y en conocer de cerca las dificultades de los colegios, y ha desplegado un conjunto de iniciativas que apuntan a poner al Mineduc al servicio de los aprendizajes”, asevera, por su parte, el exministro de Educación Raúl Figueroa, quien se extiende y suma que “es evidente que la lamentable situación de Calama alteró su planificación inicial. Y creo que es importante hacerse cargo de los problemas de seguridad de los establecimiento y es evidente que hay que conectar con esos problemas, pero es importante separar agendas: que sea Seguridad la que tome esa agenda específica para que el Mineduc pueda continuar desplegando con fuerza su propósito inicial y que la agenda de fondo de educación se pueda seguir desplegando”.
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Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera
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