Por Francisco Corvalán“Procederemos con las bases”: Lincolao defiende los cambios a los Fondecyt pese a la grieta abierta con la academia
El Instituto de Chile, que engloba a todas las academias nacionales, invitó a la ministra de Ciencia a abordar directamente las críticas a las nuevas bases del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico de Postdoctorado 2027, en medio del creciente cuestionamiento del mundo académico.

Las nuevas bases del concurso Fondecyt de Postdoctorado 2027 abrieron un nuevo frente para la ministra de Ciencia, Ximena Lincolao. A las críticas de investigadores y sociedades científicas se sumó el Consejo de Rectores (Cruch), que pidió reconsiderar los cambios. Y ahora, el Instituto de Chile, que reúne a las seis academias nacionales, prepara una instancia para abordar directamente con la secretaria de Estado sus reparos.
El conflicto se originó en la decisión del Ministerio de Ciencia de modificar las bases de uno de los principales instrumentos de financiamiento para investigadores jóvenes. El nuevo diseño establece diez áreas prioritarias y permite que hasta 70% de los recursos del concurso se concentre en ellas. Entre estas aparecen minería y recursos estratégicos, acuicultura, cambio climático, energía y sustentabilidad, inteligencia artificial, tecnologías de frontera, espacio, seguridad pública y futuro del trabajo.
La modificación rompe con la lógica histórica del concurso, basada en la evaluación de proyectos por mérito científico y sin una focalización temática. La inquietud se ha concentrado especialmente en las disciplinas que no aparecen entre las áreas priorizadas. Humanidades, artes y parte importante de las ciencias sociales temen quedar en desventaja frente a ámbitos asociados a ciencia aplicada, tecnología y productividad.
Ante esto, cerca de 30 sociedades científicas cuestionaron que el Ministerio de Ciencia mantenga las áreas prioritarias como criterio de elegibilidad en Fondecyt Postdoctorado, al considerar que limita la competencia abierta entre disciplinas basada en mérito y evaluación por pares.
La rectora de la Universidad de Chile, Alejandra Mizala, también entró en el debate. En una columna publicada en El País planteó que sería un error reducir la investigación estratégica a ciencia aplicada y desarrollo tecnológico. También alzó la voz el exsubsecretario de Lincolao, Rafael Araos, quien manifestó en una carta a El Mercurio que orientar recursos hacia las urgencias del país “es un propósito legítimo, que comparto. El sistema, sin embargo, ya dispone de instrumentos diseñados específicamente para ello -Fondef, por ejemplo-”. Esta última publicación, según indican al interior del ministerio, generó más de una molestia en la titular de Ciencia.

El presidente del Instituto de Chile y de la Academia Chilena de Ciencias, Sergio Lavandero, también ha planteado públicamente los reparos de las academias, aludiendo que la agencia que entrega estos recursos “carece de un consejo científico y tecnológico que aporte una visión estratégica de largo plazo, evalúe este tipo de decisiones y resguarde la continuidad y estabilidad de las políticas públicas en ciencia”.
Pero la señal más significativa es que el Instituto invitó a Lincolao a conversar directamente con sus representantes sobre el tema. La instancia permitirá que la ministra escuche de primera mano las inquietudes de las distintas academias y, al mismo tiempo, entregue las razones que llevaron al gobierno a modificar el concurso.
La reunión se espera que ocurra durante la próxima semana y adquiere especial relevancia porque la discusión dejó de ser solamente una disputa entre el ministerio y algunos sectores de la comunidad científica. El cuestionamiento adquirió una dimensión institucional y transversal.
La defensa de Lincolao
Frente a esta presión, Lincolao ha reforzado su defensa del cambio. La ministra explicó en conversación con Radio 13C que la decisión se adoptó a partir de datos y no de consideraciones ideológicas. También dejó entrever que espera que otros ministerios se puedan hacer cargo de investigaciones ligadas hacia el mundo de las Humanidades y Ciencias Sociales.
Asimismo, uno de sus principales argumentos es que el cambio no afecta a todo Fondecyt. El concurso de Postdoctorado representa, según sus cifras, 12,4% del financiamiento total del fondo y es el único de sus tres programas cuyas bases fueron modificadas. Los concursos Fondecyt Regular e Iniciación mantienen sus reglas.
“Los proyectos siguen siendo evaluados por pares y con los mismos criterios de siempre”, señala la ministra a La Tercera, enfatizando que lo que cambió fue la orientación temática de una parte de las adjudicaciones, no el mecanismo de evaluación.
Según establece, las diez áreas prioritarias fueron definidas a partir de dos fuentes principales. La primera corresponde a los datos de postulaciones y adjudicaciones de la última década. El análisis, sostiene, “mostró una baja presencia de investigación en sectores donde Chile tiene ventajas competitivas”.

Lincolao puso como ejemplo la minería y los recursos estratégicos. Pese a que Chile es el principal productor mundial de cobre, ese ámbito recibió menos de 2% de los fondos del concurso durante la última década. En acuicultura, ciencias del mar y bioeconomía azul, en tanto, la cifra llegó a 3,3% pese al peso de Chile como potencia exportadora de salmón.
La segunda fuente de evidencia corresponde al mercado laboral. La ministra cita una tasa de desempleo de 9,4%, más de mil doctores desempleados y solo 6,8% de los doctores trabajando en el sector productivo.
“Estas no son cifras arbitrarias”, comentó, defendiendo que la estrategia está diseñada para corregir el desequilibrio detectado sin cerrar completamente el instrumento a otras áreas.
Otro de los cuestionamientos que ha recibido el ministerio es que las nuevas reglas podrían afectar la internacionalización del sistema científico chileno, especialmente por las restricciones para investigadores extranjeros.
Lincolao respondió que el concurso dispone de apenas 260 cupos anuales, mientras existen más de mil doctores chilenos sin inserción laboral y otros 1.200 que se graduarán este año. “El postdoctorado es la herramienta para que ellos inicien su carrera en Chile, no para financiar, en desmedro suyo, la internacionalización de un tercero”.
La ministra también comentó que el país necesita desarrollar capacidades propias en ámbitos en los que actualmente exporta principalmente materias primas. Menciona ingeniería óptica, tecnologías cuánticas, satélites, entre otras.
A ello sumó un ejemplo que busca graficar el diagnóstico del gobierno en materia de seguridad pública. “El concurso no financia hoy ningún proyecto sobre narcocultura o crimen organizado en Chile”, dijo, planteando que el país tampoco dispone de suficiente evidencia empírica propia sobre estos tópicos.

La ministra también respondió directamente a quienes advierten que las nuevas bases dejarán fuera a las humanidades y las ciencias sociales. Su argumento es que estas disciplinas no están excluidas, porque pueden participar dentro de varias de las áreas prioritarias. Además, puso énfasis en una expresión contenida en las propias bases: “Hasta un 70%”.
Eso significa, según su interpretación, que el porcentaje no constituye un techo obligatorio para las áreas tradicionales. “Si hay proyectos de calidad en áreas tradicionales de las Humanidades que superan el 30%, podrán adjudicarse recursos por mérito”, explicó.
La tensión aumenta luego de las reuniones que Lincolao sostuvo con el Cruch. La ministra aseguró que durante la semana pasada hubo tres encuentros con el organismo y que, tras esas conversaciones, los rectores se comprometieron a presentar una propuesta, la que aún no ha llegado al ministerio, “por lo cual procederemos con las bases”.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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