Por Rocío LatorreEl huracán Mara Sedini: cómo vivió La Moneda sus acusaciones y el complejo día después en Palacio
La exvocera cumplió su promesa de contar "su verdad" sobre sus 69 días en el gobierno y acusó un sabotaje gestado desde el propio Ejecutivo para removerla. Mientras ministros y asesores siguieron la entrevista en tiempo real, en Palacio la estrategia ha sido esquivar el tema e incluso plantear que desconocen sus dichos.

No era un secreto. La propia Mara Sedini se había encargado de anunciarlo con bombos y platillos. La noche del martes daría a conocer “su verdad”. Su versión de los 69 días que alcanzó a permanecer en La Moneda como ministra vocera de gobierno y de las razones que, a su juicio, terminaron por sacarla del gabinete.
En Palacio había expectación. Nadie manejaba con precisión el contenido de la entrevista que emitiría Sin Filtros, qué episodios abordaría, con qué profundidad lo haría ni cuánto estaba dispuesta a revelar sobre las disputas internas que marcaron su breve paso por el Ejecutivo.
Mientras eso ocurría, el Presidente José Antonio Kast y buena parte de su equipo regresaban desde la Región de Atacama, donde el Mandatario había debido modificar su agenda luego de que el sistema frontal impidiera concretar un viaje por tierra hasta Vallenar.
Tras encabezar actividades en Copiapó, el jefe de Estado emprendió el retorno a Santiago y, casi a la misma hora en que el avión presidencial aterrizó en la capital, se inició la emisión de la primera parte de la entrevista.
En Palacio y en el Congreso, varios ministros, subsecretarios, asesores y parlamentarios siguieron la transmisión. Y quienes acompañaban al Mandatario, intentaban ver el capítulo con discreción desde sus teléfonos. Sin embargo, todos sabían que el tema de la noche estaría concentrado en la exvocera.
Las primeras declaraciones confirmaron rápidamente las aprensiones que existían en el oficialismo. El nivel de detalle con que Sedini reconstruyó episodios ocurridos puertas adentro de Palacio generó asombro entre quienes seguían la entrevista. La exvocera formuló acusaciones, expuso diálogos, relató conversaciones privadas y describió el funcionamiento interno del gobierno de una manera que pocos esperaban.
“Llegó el momento de contar algunas cosas”, partió diciendo Sedini, antes de acusar que durante su gestión enfrentó un boicot interno y apuntar directamente al Segundo Piso de La Moneda como uno de los principales focos de resistencia.
Luego recordó un diálogo que, según dijo, sostuvo con una de “las tres personas más poderosas” del Ejecutivo, quien le habría cuestionado su estilo. “Este es el gobierno de los fomes, nos vestimos fome, hablamos fome, respondemos fome”, relató que le dijeron. Cuando respondió que esa no era la forma en que había hecho campaña y preguntó por qué la habían convocado, aseguró que recibió una respuesta que terminó marcando su paso por La Moneda: “¿Eres actriz? Entonces actúa”.
Sin dar nombres, sus dardos apuntaban a Alejandro Irarrázaval, jefe de asesores del Mandatario. Pero más adelante, también dirigió dardos al director de comunicaciones y contenidos, Cristián Valenzuela.
Sedini también recordó un comité político en que el gobierno resolvió ajustar el Mepco y permitir un alza en el precio de las bencinas tras la guerra entre EE.UU. e Irán.
Según relató, advirtió en esa instancia que la decisión chocaba con el relato económico del Ejecutivo, centrado en la rebaja del impuesto a las empresas, contenido en la megarreforma. Días después, aseguró, se enteró de que la misma persona que le había hablado del “gobierno de los fomes” comentó: “Díganle a esta niñita que no hable más y no hable tanta hue...”.
La exvocera también abordó otros episodios que marcaron su paso por el gabinete. Respecto de la polémica generada tras referirse al exfrentista Galvarino Apablaza como “condenado” por el asesinato del senador Jaime Guzmán, aseguró que esa respuesta no fue elaborada por ella. “Presidencia me entrega un papel con la respuesta donde salía que Apablaza estaba condenado”, recordó.
Asimismo, retrocedió hasta los días de la Oficina del Presidente Electo (OPE), donde situó uno de los primeros episodios que, según su versión, anticipó las tensiones posteriores con el entorno presidencial. Sedini recordó una publicación de La Tercera que describía la estructura del futuro Segundo Piso y una infografía donde aparecía bajo la dependencia de Valenzuela, y al mismo nivel que la jefa de prensa, María Paz Fadel. “Había intenciones antes de que asumiéramos de quitarle el piso (a los ministros), en este caso, a mí”, añadió.
Las críticas también alcanzaron a RN. La exministra aseguró que dos dirigentes del partido le solicitaron incorporar personas de su confianza en la Secretaría General de Gobierno durante la instalación del Ejecutivo. Tras negarse -aseguró- comenzó a resentir una falta de respaldo desde esa colectividad.
Con el correr de las horas, en La Moneda comenzó a instalarse una estrategia. Pese al impacto que las declaraciones provocaron durante la noche del martes, en Palacio optaron por esquivar conscientemente la controversia y evitar abrir un nuevo flanco. La emergencia derivada del sistema frontal pasó a convertirse en la principal excusa para no entrar en un intercambio con la exvocera.
En privado, distintas autoridades han insistido en que el foco del gobierno seguía estando en la contingencia climática y no en responder a quien, durante más de dos horas, había denunciado un supuesto sabotaje político gestado desde el interior del propio Ejecutivo.
Eso sí, entre quienes conocen a José Antonio Kast reconocen que uno de los pasajes que más lo incomodó no estuvo relacionado con las acusaciones dirigidas al Segundo Piso.
Según afirman, lo que más resintió fue la referencia que Sedini hizo a la primera dama, María Pía Adriasola, al recordar el cambio de gabinete del pasado 19 de mayo. La exministra cuestionó que, en medio de su salida del gobierno, Adriasola se acercara a consolarla. “No era momento de tomar las manitos y abracitos”, afirmó.
La entrevista abrió otra interrogante en el oficialismo: cuál será el futuro político de Sedini. El el oficialismo admiten que sus declaraciones terminaron instalando dudas respecto de si la exvocera buscará seguir vinculada al sector o si, por el contrario, intentará proyectar un camino propio fuera de la primera línea del gobierno.
Entre dirigentes y asesores existe la convicción de que el nivel de exposición de esas conversaciones dificultará que vuelva a integrarse a un equipo político de confianza, precisamente porque consideran que quebró uno de los códigos más valorados en política: la reserva respecto de las deliberaciones internas.
Así, el intento de La Moneda por no abonar la controversia quedó reflejado en las escasas respuestas públicas que han entregado las autoridades consultadas durante la jornada.
El primero fue el biministro del Interior y secretario general de Gobierno, Claudio Alvarado, quien el miércoles por la noche, tras encabezar una mesa técnica de Senapred, aseguró que “no he tenido el tiempo suficiente para ver esa entrevista y por lo tanto no puedo emitir un juicio de la misma sin conocerla”. Antes de retirarse, incluso ironizó con una de las frases de Sedini: “Si mi respuesta en ese sentido es fome, lo lamento, pero es la realidad”.
La mañana de este miércoles, en Radio Infinita, el ministro secretario general de la Presidencia, José García Ruminot, también evitó profundizar en el contenido de la entrevista. “No conozco de primera fuente la entrevista. He visto los titulares de la prensa de hoy, pero yo creo simplemente que uno cuando acepta estos cargos ministeriales sabe que estos cargos duran hasta que uno cuente con la confianza del Presidente de la República”, sostuvo. Y añadió que salir posteriormente a cuestionar al gobierno “no es una buena idea”.
En la misma línea, el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, optó por cerrar cualquier posibilidad de polémica. “Estamos abocados fundamentalmente a la emergencia. No he podido ver la entrevista. No hay posición de esta subsecretaría sobre los dichos de la exministra”, afirmó.
Un libreto que, al menos públicamente, buscó transmitir que en Palacio la prioridad seguía estando fuera de la controversia abierta por quien, apenas dos meses después de dejar el gabinete, reabrió las heridas de uno de los episodios más complejos que ha enfrentado el gobierno en sus primeros meses de instalación.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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