Gobierno mantendrá diseño de megarreforma pese a peticiones del FA y el PC
Aunque la Segpres estrenó un espacio de diálogo con ambas colectividades opositoras, en La Moneda recalcan que no habrá cambios de fondo al Plan de Reconstrucción Nacional. En la instancia, los comunistas solicitaron el retiro de la iniciativa, mientras que en el partido que encabeza Constanza Martínez pidieron separarlo.

Ninguno de los grandes acuerdos será con el Frente Amplio ni con el Partido Comunista. Esa es, por ahora, una de las definiciones más nítidas que ha adoptado el gobierno del Presidente José Antonio Kast en su estrategia legislativa.
La distancia ideológica con ambas colectividades, sumada al alto costo político que implicaría ceder en materias clave, ha llevado a La Moneda a privilegiar conversaciones con sectores de la centroizquierda, como la DC, el PPD e incluso el PS, además de otras fuerzas como el PDG.
Sin embargo, esa línea no ha significado cerrar las puertas al diálogo. Por el contrario, en la Secretaría General de la Presidencia (Segpres) insisten en que su rol institucional obliga a mantener canales abiertos con todas las fuerzas políticas. Bajo ese criterio, este lunes el ministro José García Ruminot encabezó una serie de reuniones con partidos de oposición, comenzando por el Partido Comunista en la sede del Congreso en Santiago y, más tarde, con el Frente Amplio, en La Moneda.
En ambas citas participaron, además del titular de la Segpres, la subsecretaria Constanza Castillo y el jefe de la División de Relaciones Políticas e Institucionales (Direpol), Emiliano García. En el encuentro con el PC estuvieron presentes los diputados Daniela Serrano, Luis Cuello, Irací Hassler, Ana María Gazmuri, Boris Barrera, Marcos Barraza, Sofía González y Gustavo Gatica.

La reunión con los comunistas estuvo marcada por un tono duro desde el inicio. La colectividad exigió derechamente el retiro del Plan de Reconstrucción Nacional, sin encontrar eco en el Ejecutivo.
Junto con ello, pusieron sobre la mesa distintas inquietudes. Una de ellas, por el oficio de la Dirección de Presupuestos (Dipres) que advierte recortes, además de cuestionamientos a lo que califican como una tensión no resuelta entre crecimiento económico y protección ambiental en el proyecto eje de la administración Kast.
Al término de la cita, en sus declaraciones y a través de un comunicado, la bancada del PC reafirmó su decisión de rechazar la idea de legislar, desmarcándose de posturas más dialogantes como la expresada previamente por la excandidata presidencial Jeannette Jara. Ese cierre de filas evidenció el escaso margen de maniobra del gobierno para avanzar con ese sector en iniciativas estructurales.
Al finalizar el primer encuentro, el ministro Segpres tuvo que hacer frente a cuestionamientos desde su propio sector a la decisión de reunirse con el PC y el Frente Amplio. Los diputados UDI Flor Weisse y Jaime Coloma criticaron las citas, lo que obligó al ministro García Ruminot a salir a explicar el sentido de los encuentros.
“Yo entiendo perfectamente la posición de la UDI, pero también espero que se comprenda la tarea, la misión permanente de la Segpres”, sostuvo. En esa línea, defendió que “nosotros llevamos la relación con el Parlamento, y tener esta oportunidad de explicar en detalle los alcances del proyecto nos parece un encuentro que es necesario y que es útil”.
El secretario de Estado recalcó, además, que desde el inicio de su gestión se comprometió a dialogar con todos los sectores. “La relación que tiene que tener la Segpres es con todos. En algunos encontramos más apoyo, en otros más comprensión, en otros ninguna, pero es parte de nuestra tarea diaria. Estamos seguros de que el diálogo nunca debiera debilitarse”, afirmó.
Horas más tarde, el ministro recibió en La Moneda a la directiva y parlamentarios del Frente Amplio, encabezados por su presidenta, Constanza Martínez, junto a los diputados Diego Ibáñez, Emilia Schneider y Gael Yeomans. A diferencia del encuentro con el PC, la conversación tuvo un tono menos confrontacional, aunque igualmente dejó en evidencia profundas diferencias.
Desde el FA insistieron en la necesidad de dividir el proyecto de reconstrucción, separando los recursos destinados a la emergencia de los ajustes tributarios contemplados en la iniciativa. Si bien reconocen que el Ejecutivo difícilmente accederá a esa fórmula, recalcaron que existe disposición para aprobar con rapidez todo lo relativo a la reconstrucción.
Durante la reunión también hubo momentos de mayor tensión. El senador Diego Ibáñez planteó directamente al ministro la preocupación del bloque respecto de una eventual estrategia del gobierno para dividir a la oposición. Asimismo, insistieron en la necesidad de abordar con mayor urgencia otros temas, como sala cuna, salario mínimo, subsidio al empleo, entre otros.

Pese a las diferencias, ambas partes coincidieron en la necesidad de mantener abiertos los canales de conversación. Además, valoraron la disposición al diálogo y proyectan una próxima reunión.
“Trajimos algunas preocupaciones bien concretas. La primera, la necesidad de que este proyecto pueda ser separado. El gobierno sabe hoy que cuenta con los votos del Frente Amplio si es que se quiere avanzar en elementos de la reconstrucción”, señaló Martínez al término del encuentro.
En la misma línea, Gael Yeomans fue más allá y cuestionó el corazón de la propuesta del Ejecutivo. “Estamos en contra de esta ley de amarre tributario que beneficia a los superricos, pero igualmente preocupados de generar más empleo. Y sobre eso tenemos resquemores, porque el propio ministro Quiroz reconoció que este proyecto no garantiza la creación de nuevos puestos de trabajo”, afirmó.
La diputada planteó alternativas, como avanzar en sala cuna universal o en el subsidio unificado al empleo, iniciativas que -según dijo- podrían tramitarse con mayor rapidez y menor costo fiscal. “Si se quiere aprobar en una semana lo que tiene que ver con reconstrucción, estamos disponibles. Todo el resto sabemos que genera un amplio debate”, añadió.
Emilia Schneider, en tanto, reforzó la disposición del bloque a respaldar la reconstrucción, pero advirtió que no aceptarán que esa urgencia se utilice como presión para aprobar otros cambios. “No estamos de acuerdo con que eso se use como chantaje para pasar una reforma tributaria”, sostuvo, junto con alertar que los recortes presupuestarios conocidos recientemente “no son un error comunicacional, sino una declaración de intenciones”.
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