Irrupción de mesa paralela y profundidad de “bordes” enreda negociaciones de acuerdo constitucional

Un grupo de legisladores de la DC, del PDG, del Partido Republicano e independientes de la bancada RN levantaron una coordinación alternativa, acusando una exclusión de las negociaciones para un acuerdo constitucional.


“¡Se van a arrepentir, se van a arrepentir!”, exclamó este martes el senador RN Manuel José Ossandón mientras se levantaba de una de las sillas de la cafetería del Senado, donde -minutos antes- estaba conversando con los parlamentarios Juan Castro, Gloria Naveillán, Carmen Gloria Aravena y Andrés Jouannet, a quienes apuntaba con el dedo.

Ossandón estaba molesto debido a que ese grupo de legisladores -junto a otros dirigentes, entre ellos el senador del Partido Republicano Rojo Edwards, los diputados del PDG Víctor Pino, Rubén Oyarzo, Karen Medina, Roberto Arroyo y Gaspar Rivas, y los senadores DC Ximena Rincón y Matías Walker- preparaba un anuncio, el que más tarde, cerca de las 17.00, dieron a conocer en el hall del Senado: una mesa paralela de negociación para el acuerdo constitucional, lo que terminó tensionando y enredando las conversaciones oficiales entre la mayoría de los partidos políticos.

Así, el exalcalde de Puente Alto intentó, infructuosamente, convencer a los parlamentarios de no persistir en esa idea, argumentando que ya existe una instancia y que ahí se deben canalizar los temas. Ossandón, incluso, advirtió a Castro y Aravena -quien es subjefa del comité RN- que podían ser expulsados del comité de senadores RN, del cual ambos forman parte.

Castro, sin embargo, le reprochó que no estaban siendo escuchados. “Es la derecha la que tiene que poner la música”, manifestó Castro durante la breve conversación que se dio en la cafetería.

En RN, en privado, reconocían que estaban complicados con que integrantes de su comité se sumaran a esa nueva mesa negociadora. No solo ficharon a Castro y a Aravena, sino que también a Alejandro Kusanovic. La colectividad liderada por Francisco Chahuán, en todo caso, a través de sus gestiones logró que no se sumara Kenneth Pugh. De hecho, Naveillán -durante el punto de prensa en que se anunció la instancia paralela- acusó que hubo parlamentarios que fueron “presionados” por sus partidos para no sumarse.

La creación de la nueva instancia -que se concretó una vez que concluyó la reunión oficial que agrupa a la mayoría de los partidos políticos- la defendieron apelando a que estaban siendo excluidos de las otras tratativas. La idea, dicen quienes lo conforman, es que este nuevo grupo de trabajo funcione en forma paralela y, por lo mismo, el próximo jueves -el mismo día que continúan las citas oficiales- los dirigentes tendrán su primer encuentro.

La irrupción de esta nueva mesa de trabajo, en todo caso, generó reproches de los otros sectores políticos. “En los plenos que hemos tenido han estado todas las fuerzas políticas con representación parlamentaria. Nadie ha estado vetado de presentar propuestas. Hasta ahora solo los dos grandes bloques, vale decir Chile Vamos y el oficialismo, más la DC, hemos presentado propuestas concretas para avanzar. En lo que estamos ahora son bilaterales, tenemos todo el derecho de tenerlas, para acercar posiciones”, dijo el senador y presidente de RD, Juan Ignacio Latorre.

El presidente del PC, Guillermo Teillier, por su parte, manifestó que “no tiene ningún sentido para el país. Lo que el país está esperando es un acuerdo unitario de las fuerzas políticas para un nuevo proceso constituyente. El esfuerzo que estamos haciendo es para abrirle camino a esa posibilidad”, agregando que “de nuestra parte no le hemos impedido a nadie estar en los diálogos y se dijo expresamente, en todas las reuniones, que tenemos que estar todos y que nadie será excluido”.

En privado, en el oficialismo intentaban desdramatizar la irrupción de la mesa y transmitían que solo responde a una pugna interna en la DC, debido a que Rincón y Walker (quienes estuvieron por el Rechazo en el plebiscito del 4 de septiembre) no fueron elegidos para estar en las tratativas oficiales, donde la colectividad designó al senador Francisco Huenchumilla.

El presidente del Senado y el de la Cámara, Álvaro Elizalde y Raúl Soto, respectivamente, también abordaron el tema en un punto de prensa conjunto.

“Con el diputado Soto estamos haciendo los esfuerzos para que todos sigan participando en este diálogo... Lo que nosotros no podemos resolver son los problemas internos dentro de las bancadas y dentro de los partidos. Cada partido y bancada ve cómo se representa, pero hemos tomado la decisión de invitar a este diálogo al presidente de la Comisión de Constitución del Senado, Matías Walker, y a la presidenta de la Comisión de Constitución de la Cámara, Karol Cariola. De hecho, han participado en estas reuniones”, manifestó Elizalde.

Elizalde, a su vez, conversó con Rincón, Walker y Huenchumilla para consensuar una fórmula y bajar la tensión. De hecho, algunos transmiten que con ese gesto de invitar a Walker y a Cariola a las reuniones formales se debería desactivar la instancia paralela.

Entre los partidos si bien lamentan que públicamente se haya anunciado otra mesa negociadora, porque creen que enreda más la antesala de un acuerdo, dicen que no afecta en términos de quórum para aprobar las reformas para habilitar el nuevo proceso constituyente, debido a que se necesitan 4/7.

Debate ideológico y plazos

“No estamos por mantener el neoliberalismo”, reclamó el diputado Diego Ibáñez (CS) a los dirigentes de Chile Vamos que se encontraban en la reunión oficial de las tratativas para alcanzar un nuevo acuerdo constitucional, que se realizó este martes, a partir de las 14.00, en Valparaíso.

Según presentes en el encuentro, ese fue uno de los momentos más ásperos de la cita, que se extendió por más de dos horas, en la cual continuaron discutiendo las denominadas “bases” -previamente calificados como bordes o principios- para lograr un consenso.

Así, el diputado del Frente Amplio se quejó por algunos de los puntos que defiende la derecha y que corresponden a una discusión más de fondo y, según reconocen, “más ideológica“. En el oficialismo -que luego de la cita transversal se reunió en privado para analizar lo conversado- hay preocupación de aceptar algunas de las bases constitucionales que Chile Vamos ha puesto sobre la mesa, ya que, dentro de los 10 puntos que plantean, dicen en los partidos de gobierno, se desprende la mantención del Estado subsidiario, que actualmente se encuentra implícito en la Constitución vigente. Una materia que para ellos es clave cambiar y que, según reconocen, es una de sus “líneas rojas” en las tratativas.

La interpretación que hacen es que la oposición cuando habla de “Estado social de derechos y libertades” está haciendo una mezcla de asuntos que terminarían perpetuando la subsidiariedad. Eso, argumentan, se profundiza cuando Chile Vamos, además, pide que se garantice “la libre elección en materia previsional, educacional y de salud”.

Tras la reunión, Ibáñez indicó en un punto de prensa que “si hoy no despejamos que hay ciertos elementos que tienen que ser debatidos democráticamente, porque son justamente el corazón de la discusión pública en Chile, como la propiedad sobre el agua, el lucro de las isapres, el lucro de las AFP, si esos elementos quieren amarrarse para el próximo proceso constituyente no vamos a tener, lamentablemente, un proceso sano, democrático y honesto con la ciudadanía”.

Por su parte, el secretario general de RN, Diego Schalper, afirmó que “hemos detectado en qué puntos hay consenso y disenso”. Según participantes del encuentro, las discrepancias se dieron en temas como consagrar la plurinacionalidad, algo a lo que la derecha se opuso y sectores del Frente Amplio buscarían incorporar.

También hubo discrepancias respecto del tema del derecho de aprovechamiento de aguas. Ahí la UDI, RN y Evópoli quisieron defender la propiedad de aguas, mientras que desde la centroizquierda argumentaron que debe ser un bien común. De todas maneras, las mismas fuentes sostienen que hay acuerdos en puntos como el bicameralismo, la separación en tres poderes de Estado, incorporar el estado de excepción de emergencia y resguardar los símbolos patrios del país.

Otra de las materias que se discutió de manera incipiente es el número de integrantes que tendrá el nuevo órgano redactor. Sobre eso, en el oficialismo dicen que debe ser mínimo cien, mientras que en la derecha hablan de 50 miembros.

En las colectividades de gobierno, además, insistieron en que se debe avanzar tanto en las bases como en el mecanismo de manera paralela y no como pide la derecha de zanjar los principios con antelación. Una materia que se ha transformado en un tira y afloja.

Sobre los plazos para sellar un acuerdo definitivo tampoco hay consenso. El oficialismo está presionando para que sea durante octubre, mientras que Chile Vamos transmite que prefieren que sea en noviembre para tomarse “las cosas con calma”.

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