Política

La diversa e incierta reinserción del gabinete de Boric

Después de dejar La Moneda, los exministros del primer gobierno frenteamplista han tomado distintos caminos. Muchos volvieron a la academia o a las áreas donde se desempeñaban antes. Otros, en cambio, están a la espera de reinventarse: un proceso que, cuentan algunos, tiene mucho de angustia y dudas.

Expresidente Gabriel Boric junto a su gabinete ministerial en el Palacio Presidencial Cerro Castillo de Vina del Mar, en junio de 2025. DRAGOMIR YANKOVIC/ATON CHILE

El martes pasado, Mara Sedini y Trinidad Steinert pasaron a sumarse a la larga lista de ministros de Estado obligados a reinventarse tras su salida del gobierno. Un tránsito por el que hoy pasan varios integrantes del gabinete de Gabriel Boric, pero que antes vivió Francisco Vidal, cuando dejó de ser el ministro del Interior de Ricardo Lagos en marzo de 2006.

–Al día siguiente me encontré vestido de corbata para ir a una entrevista con el cura Montes, que estaba de rector de la Alberto Hurtado. Me había llamado a entrevista, para postular a un trabajo en la universidad. Ahí se te genera una cosa rara: pasar de la adrenalina de Interior a una vida, entre comillas, normal, de un día para otro, fue un poquito angustiante. De hecho, en septiembre u octubre de ese año me vino algo. No sabía qué era, pero los doctores me explicaron que, básicamente, fue un estrés que me estalló entonces.

Es como si su cuerpo hubiese resentido el cambio de velocidad y no hubiese logrado adaptarse a que ya no debía revisar todos los diarios en la noche, porque recibía las ediciones que iban a regiones, hasta la 1.30 am, y luego, despertar cinco horas después.

Francisco Vidal analizó el triunfo de Kast. Foto: Dragomir Yankovic/Aton Chile DRAGOMIR YANKOVIC/ATON CHILE

–A las pocas semanas de haber salido de La Moneda, nos juntamos a comer en el Lili Marlen con (Osvaldo) Puccio, (Eduardo) Dockendorff y (Nicolás) Eyzaguirre –recuerda Vidal–. Ahí conversamos sobre lo que nos pasaba a cada uno: de la adrenalina total y medio enfermiza, a la normalidad.

Pasa, como admite Raúl Figueroa, quien lideró la cartera de Educación en el segundo gobierno de Sebastián Piñera, que ser ministro es un trabajo que castiga las debilidades.

–Te exige en todas las dimensiones posibles. En tu capacidad de comunicar, de gestión, de toma de decisiones con información escasa, de negociar. En el mundo privado usualmente te exigen una de esas. Eres el tipo que gestiona o el que comunica. Pero aquí se te pide el máximo en todas ellas. Si te fijas, a los que les va mal en estos cargos normalmente no es porque sean lesos, sino porque fallan en alguna de estas dimensiones.

22 Mayo 2026 Desde la Redaccion invitados Raul Figueroa, exministro de Educacion y director del Instituto de Políticas Publicas de la Universidad Andres Bello y Nicolas Cataldo, exministro de Educación e integrante de Vicerrectoría Académica Universidad de Valparaíso Foto: Andres Perez Andres Perez

Sólo que dejar el gobierno no golpea únicamente al cuerpo. La autoestima también sufre. Porque lo que viene después, en muchos casos, es un retorno al lugar desde el que se partió: los académicos vuelven a las clases, los abogados a los tribunales y los doctores al sistema de salud.

Ha sido así para la administración saliente. Nicolás Grau, Luis Cordero, Alberto van Klaveren, Nicolás Cataldo, Ximena Aguilera, Jaime Gajardo, Giorgio Boccardo, Juan Carlos Muñoz, Macarena Lobos, Esteban Valenzuela, María Ignacia Fernández, Claudio Huepe, Diego Pardow y Aldo Valle regresaron a la academia. Algunos lo hicieron a la misma universidad en la que se desempeñaban antes de entrar al gabinete, otros cambiaron.

Y, por supuesto, hay matices. Cordero se encuentra volviendo progresivamente al estudio FerradaNehme, donde era socio. Ximena Aguilera, en tanto, intentó volver a la UDD -donde trabajaba antes de entrar a Salud-, pero no tuvo éxito, así que recaló en la UDP, cuentan fuentes académicas que supieron de esas tratativas.

04-05-2026 LUIS CORDERO FOTO: PEDRO RODRIGUEZ PEDRO RODRIGUEZ

Jeannette Vega y Begoña Yarza, en tanto, volvieron al mundo de la Salud -la primera, en medio de una polémica con el actual ministerio-, y Marco Antonio Ávila encontró trabajo en la Junji de Coquimbo.

–Lo difícil es cuando vienes de la política –admite un exministro de Gabriel Boric–, porque ahí es más difícil reinventarte. Son personas que no buscan ir al sector privado, como primera o segunda opción. Lo que quieren es volver, porque son animales políticos.

Volver o reinventarse no ha sido fácil para quienes tuvieron posiciones en la primera línea de un gobierno que terminó siendo duramente derrotado en la elección presidencial de 2025. Muchos de los que han intentado “privatizarse” se han encontrado de frente con el argumento en contra de venir de una administración que fue dura con el sector privado.

Desde la Redacción

La izquierda privada

Es el escenario que enfrentan ahora Carolina Tohá, Álvaro Elizalde, Carlos Montes, Maya Fernández, Camila Vallejo, Antonia Orellana, Javiera Toro y Francisco Figueroa, por ejemplo. Lo mismo ocurre con Miguel Crispi y Mario Marcel: dos figuras que pasaron de ser fundamentales en el gobierno saliente, a estar sin una fuente laboral estable.

Los exministros políticos de Gabriel Boric parecen enfrentar un desafío doble: no sólo deben reinventarse, sino que los resultados electorales los obligaron a hacerlo cuando muchos recién cumplieron los 40 años, luego de destinarle casi la mitad de su vida a llegar al poder.

Santiago, 13 de febrero 2026. El Presidente de la Republica, encabeza consejo de gabinete junto a ministras y ministros de Estado. Jonnathan Oyarzun/Aton Chile JONNATHAN OYARZUN/ATON CHILE

Quizás el ejemplo más claro de esa encrucijada es la que vive Camila Vallejo, quien, luego de ser la vocera de gobierno y una de las personas más cercanas al Presidente, se encuentra sin trabajo estable.

–Ella no ha parado desde que era dirigente estudiantil. Entremedio fue mamá dos veces. En el caso de ella hay una necesidad de descanso. Es la impresión que tengo luego de conversar con ella –dice un exministro de Boric–.

También ha sido cuesta arriba la reinserción de Tohá y Marcel, dos puntales de la administración Boric. La exministra del Interior creó un observatorio de seguimiento de políticas de seguridad que la ha tenido en el centro de la discusión pública, pero hasta ahora no se conoce de proyectos asociados a éste. Marcel, en tanto, pasó de presidir el Banco Central entre 2016 y 2022, a realizar consultorías internacionales. Para no entorpecer ese proceso -en parte- es que decidió mantener en reserva su colaboración en los insumos para la estrategia opositora anti la megarreforma de Kast.

La excandidata Jeannette Jara optó por fundar una Consultora -denominada Faro- cuyos cercanos califican como “en rodaje”. Aunque ha realizado charlas políticas en el extranjero vinculadas al progresismo.

Otra exministra como Javiera Toro, quien estuvo en Bienes Nacionales y Desarrollo Social, realizó una carrera como abogada en FerradaNehme, el mismo bufete de Luis Cordero. Sin embargo, por ahora se ha dedicado a la discusión política interna del Frente Amplio, al igual que su ex par de la Mujer, Antonia Orellana.

Un exsecretario de Estado de la Nueva Mayoría no es muy optimista respecto del futuro laboral inmediato de la generación que dejó La Moneda en marzo.

–Yo sé que están todos desesperados, presionando a sus alcaldes, a sus diputados, para que les encuentren algo. Pero como están tan expuestos, tampoco se atreven a meterlos dentro de alguna planilla de pago. Por eso yo creo que están condenados a ser lobistas.

Ese es el paso más complejo, cree un exministro de Boric.

–Para los que tienen trayectorias políticas profesionales, si toman la decisión de privatizarse, tienen que transmitir que lo hacen definitivamente. Porque lo transitorio no les sirve. El mercado no les da credibilidad, no los reconoce.

Hay, aún así, varios de la administración saliente que lo están intentando.

Ana Lya Uriarte creó Asesorías e Inversiones Lya hace dos años; Jeannette Jara hizo lo mismo recientemente; Álvaro García reabrió su consultora privada, y Aisén Etcheverry es hoy la directora de Asuntos Públicos de Crítica.

Giorgio Jackson tomó otro camino tras su salida en 2023. Hoy estudia un doctorado en Barcelona.

–En parte es muy difícil dejar de estar conectado, porque hay interés en el devenir del país, en la política, y eso es innegable. Pero, al mismo tiempo, también hay un nivel de libertad que muchos no tuvimos durante algo así como una década, aproximadamente. Yo, desde antes de titularme de ingeniero en 2013, quería estudiar afuera. Especializarme en algún área desde lo académico y postergué eso mucho tiempo, por buenas y muy justificadas razones. Entonces te diría que más que sentir un vacío, al menos en mi experiencia, es todo lo contrario: estoy saldando una deuda que tenía conmigo y mi desarrollo personal-profesional.

Sebastian Cisternas/Aton Chile SEBASTIAN CISTERNAS/ATON CHILE

Ese, cree un exministro de la Nueva Mayoría, es el único camino que ofrece algún grado de certezas.

–No es suficiente tu experiencia o tu red de contactos. Tiene que haber un complemento de formación que te permita abrir más campos de reinserción. Porque perfectamente te puede pasar que saltes de ser diputado a ministro, a asesor de la Municipalidad de Conchalí.

Boletas y asesorías

Hay quienes tienen transiciones más fáciles. Jorge Burgos, que estuvo a cargo de Defensa e Interior con Michelle Bachelet, volvió a ser abogado.

–Han pasado 10 años. Me acostumbré al Metro, al Transantiago, a usar el auto lo menos posible, a pagar impuestos en abril y no esperar devolución por retenciones. Tengo una vida más apacible. Leo más, hago más deporte, suelo ir a buscar a nietos al colegio, pero a pesar de todo, aún echo de menos la complejidad del poder.

Helia Molina también fue ministra de Bachelet. Lideró Salud hasta que en una entrevista a La Segunda dijo que “en todas las clínicas cuicas, muchas familias conservadoras han hecho abortar a sus hijas”. La reacción del mundo privado la llevó a renunciar y terminó en la Universidad de Santiago.

–A mí me gusta la docencia, pero por supuesto que me hubiera cortado varios dedos por seguir de ministra –confiesa Molina–.

29 OCTUBRE 2025 RETRATO A LA DIPUTADA HELIA MOLINA. FOTO: DEDVI MISSENE Dedvi Missene

La dificultad de reciclarse en la academia, ese camino que 15 exministros de Gabriel Boric han tomado, es que los sueldos no siempre alcanzan. Sobre todo, después de ejercer cargos que pagaban alrededor de $ 7 millones.

–Hay algunos que andan haciendo boletas en universidades por $ 300 mil, $ 500 mil. Tienes que hacer clases en tres o cuatro universidades para juntar dos o tres millones. Porque la docencia no paga nada –admite un exministro de Michelle Bachelet–.

El mismo exsecretario de Estado sostiene que, en ese proceso de dejar el poder, la izquierda lo tiene más difícil.

–Antes existían las fundaciones, pero no tenían plata. Te pagaban $ 100 mil para que dijeras que estabas trabajando. Muchos montan consultoras para asesorar a parlamentarios. O agarran trabajo como asesores de un alcalde, o varios alcaldes, y hacen los mismos informes para todos.

La mirada, desde la izquierda, es que los políticos de derecha tienen procesos de reinvención menos traumáticos. Más aún, considerando que hay una red de universidades privadas que ha reclutado a varios de ellos para abrir observatorios, realizar investigación o potenciar facultades. Por esa diferencia en las trayectorias profesionales, es que muchos exministros de izquierda sienten que, para sus pares de derecha, salir del gobierno debe sentirse como una suerte de liberación profesional y financiera.

Un exministro de Sebastián Piñera lo confirma: a pesar de que tenía un buen sueldo, tuvo que echar mano a sus ahorros mientras estuvo en el gobierno, porque su remuneración no alcanzaba a cubrir los gastos de su familia, entre colegios, universidades y dividendos.

Lo otro es que, especialmente después del segundo gobierno de Piñera, el retorno al mercado laboral dejó de ser una transición sencilla. La teoría, sostienen varios, es que el mundo privado vio a los políticos como elementos que podían teñir, para un lado u otro, su marca o reputación. Y en los años posteriores al estallido, eso era un riesgo muy grande.

–Supe de gente que les ofrecían directorios, cosas así, pero después los bajaban. Alguien que fue ministro conmigo se demoró como ocho meses en encontrar pega –cuenta un exministro de Chile Vamos–. Había algunos que pensaban que pasar por el gobierno era como un certificado de que nunca más te iba a faltar nada. Obviamente, eso no es así.

Hay, también, situaciones inesperadas: como tener que explicar por qué un exministro podría agregar valor a una empresa.

–El mundo privado no entiende muchas veces cómo se trabaja en estos cargos –asegura un miembro del gabinete del segundo gobierno de Sebastián Piñera-. En el fondo, eres como un artículo interesante para la sobremesa.

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