Por Rocío LatorreRodrigo Galilea: “El Partido Republicano, ahora que va a ser gobierno, tiene que hacer política de manera distinta”
El presidente de Renovación Nacional (RN) sostiene que el eventual desembarco de José Antonio Kast en La Moneda obligará a ese sector a cambiar su forma de ejercer el poder. Para el timonel, ningún proyecto avanzará sin acuerdos amplios y, en ese escenario, la participación de Chile Vamos en la próxima administración se vuelve clave.
A dos semanas de la segunda vuelta presidencial, el presidente de RN, Rodrigo Galilea, describe el tránsito de su partido a la campaña de José Antonio Kast como natural y sin fisuras internas. Reafirma que RN tenía resuelto desde antes de la primera vuelta que apoyaría a quien pasara al balotaje por la oposición y que el cuadro político que dejaron las parlamentarias -un Senado empatado y una Cámara con una mayoría relativa- obliga a que el quehacer político de la derecha sea más pragmático.
Desde esa premisa, y con miras a un eventual triunfo de Kast, el senador proyecta una convivencia inevitable entre republicanos y Chile Vamos, marcada por la necesidad de consolidar mayorías, dejar atrás viejos reproches y moderar estrategias que desde la oposición resultaban rentables, pero que desde La Moneda -advierte- se vuelven insostenibles.
“Cuando eres gobierno y no tienes mayorías, no sacas nada con ser simplemente contestatario. Ese es un ‘lujo’ que se pueden dar partidos minoritarios u opositores. Pero cuando tú eres el oficialismo, cuando tú llevas el Poder Ejecutivo, tienes que necesariamente buscar espacios de acuerdo y colaboración”, afirma.
Con el pasar de los días, ¿tiene un análisis de qué ocurrió con la candidatura de Evelyn Matthei?
La evolución de la campaña de Evelyn Matthei es algo que todavía tenemos demasiado fresco como para poder hacer análisis concluyentes. En todos los análisis de opinión, la candidatura nunca logró ser atractiva para los sectores más jóvenes y para los sectores más marginales, que optaron por posturas más radicales, como la de republicanos y libertarios. Pero son múltiples los factores a analizar. Fue un resultado triste e inesperado, y quiero valorar el esfuerzo y el entusiasmo que Evelyn Matthei puso hasta el último día de su campaña.
¿No pesó este dilema, que persistió durante toda la campaña, sobre cuánto enfrentarse a Kast?
Cada candidatura por supuesto que tiene que diferenciarse de las demás. Kaiser de repente era duro con Kast y viceversa. Y en redes sociales, el mundo republicano fue el más duro de todos respecto de los demás candidatos, así que no estoy seguro de que ese afán de diferenciación haya sido tan relevante.
¿Cómo ha sido el tránsito de RN a la campaña de segunda vuelta de José Antonio Kast?
Siempre dijimos que, de no darse las cosas como esperábamos, íbamos a apoyar a quien pasara a segunda vuelta de la oposición. Y, por tanto, nos subimos -yo diría que sin ningún tipo de disenso dentro del partido- a colaborar en esta campaña.
¿Qué tan determinante es el margen de triunfo en segunda vuelta?
Para cualquier presidente ganar con un respaldo importante es una buena noticia, pues refleja una posición mayoritaria y fuerte del pueblo de Chile, pero no hay que quedarse ahí, porque eso puede ser también muy frágil en el tiempo. Gabriel Boric le ganó a José Antonio Kast por 10 puntos y es probable que José Antonio Kast le gane a Jeannette Jara por una distancia más o menos similar.
¿Pero da garantías de una “luna de miel” más larga, o de legitimidad para llevar a cabo cambios más profundos?
Los humores ciudadanos son muy cortoplacistas en general. Son muchos los analistas que han señalado -y con razón- que Boric, pese a ganar por un margen tan amplio, nunca tuvo luna de miel. La gente quiere resultados rápidos, y si no ven cambios de manera consistente, puede terminar pasando lo que le pasó a Boric. Por tanto, José Antonio Kast, una vez asumido en la Presidencia, tiene que tener unos primeros 100 días muy marcadores en combate a la delincuencia y al crimen organizado.
El timonel republicano, Arturo Squella, ha dicho que Chile Vamos se integrará al gobierno en igualdad de condiciones desde el inicio. ¿Cómo proyecta esa relación entre las dos derechas?
Hay dos niveles de relación que debieran producirse. Una, que es obvio e inevitable, en el Parlamento. Tenemos que ser capaces de que en ambos espacios -Cámara y Senado- se creen las mayorías necesarias para sacar adelante agendas compartidas. Y desde el punto de vista del Poder Ejecutivo es José Antonio Kast el que va a tener que definir cómo quiere hacerlo: si quiere radicar el gobierno fundamentalmente en cuadros republicanos, o si quiere pedir colaboración de otros partidos. Al menos desde el punto de vista de RN, nos enfrentamos a esto con un espíritu colaborativo. Nos interesa que a un gobierno de Kast le vaya bien, independiente de las diferencias que hayamos tenido en campaña, en votaciones y en temas relevantes en el pasado. Pero a mí no me gusta comerme el sándwich antes del recreo, lo primero es que Kast efectivamente gane el 14 de diciembre.
¿Es justa la comparación que se hace de la relación entre Chile Vamos y republicanos con la participación del Socialismo Democrático en este gobierno? Se les ha calificado como “vagón de cola” del Frente Amplio.
Yo no comparto esa metáfora de que el Socialismo Democrático haya sido un vagón de cola del gobierno del Frente Amplio. En el gobierno quienes finalmente tuvieron una gran influencia fueron dos personas de ese bloque: Carolina Tohá y Mario Marcel (...). Pero tratando de hacer una comparación que me parezca más justa, entre el Frente Amplio y el Socialismo Democrático probablemente no hay diferencias ideológicas demasiado acentuadas. Lo que hay más bien es un juicio histórico a lo que fueron los años de transición. Y también hay un tema generacional (en la izquierda): a contar de cierta edad, una cierta generación prefirió estar en partidos nuevos que en los históricos.
Si lo pone en esos términos, republicanos también tiene un juicio histórico a lo que fueron los dos gobiernos de derecha.
Efectivamente, tenemos visiones distintas de los gobiernos del Presidente Piñera, particularmente en su segundo gobierno, en que los republicanos se declararon derechamente opositores. Ahí hay una diferencia ante hechos históricos que probablemente se va a ir matizando con distintos antecedentes. (Con republicanos) no creo que tengamos grandes diferencias en lo ideológico, sino que es en la vida política práctica donde mostramos diferencias.
¿Se refiere a la forma de hacer política?
Es en la forma de hacer política donde probablemente más se marca la diferencia, y eso lo hemos visto durante los últimos años. Puede haber sido simplemente un posicionamiento estratégico mostrarse más duro o más radical frente a determinados sucesos, mientras que nosotros buscábamos tender puentes, llegar a acuerdos y dar por superadas ciertas materias que se venían arrastrando hace demasiado tiempo. Nosotros seguimos creyendo en nuestro modo de hacer política. Y creo que el Partido Republicano, ahora que va a ser gobierno, necesariamente tiene que mirar las cosas y hacer política de manera distinta.
¿En qué sentido?
Cuando tú eres gobierno, tienes la obligación de llevar el país hacia algún lugar. Y si no tienes mayorías, no sacas nada con ser simplemente contestatario. Ese es un “lujo” que se pueden dar partidos minoritarios u opositores. Pero cuando eres oficialismo, cuando llevas el Poder Ejecutivo, tienes que necesariamente buscar espacios de acuerdo y colaboración. Eso puede ir generando confluencias mayores o relaciones distintas entre nuestros partidos a las que se dieron en los últimos años.
“Seguimos siendo muy relevantes”
A la vista del resultado parlamentario, ¿no fue un error la alianza con Demócratas y los cupos que cedió tanto RN como la UDI a Evópoli?
Una vez que se hicieron inviables -a pesar de nuestros esfuerzos- las primarias dentro del sector y una lista única, nos vimos enfrentados a la necesidad de que el sector no tuviera más de dos listas. Nosotros, con total conciencia, nos ampliamos hacia los partidos de centro, como Demócratas, porque la idea era que estos dos pactos acumularan el 62% del Rechazo.
Pero no sumaron mucho al pacto.
Eso lo decimos el día después. Es una tristeza para ellos y también para nosotros.
¿El resultado es el fin de Chile Vamos?
No comparto en absoluto ese tipo de diagnóstico. Esto es un poco árido de analizar, pero la diferencia de votos de nuestro pacto versus el pacto de republicanos, libertarios y social cristianos es de alrededor de 200 mil votos. Dos puntos porcentuales en diputados y un punto en senadores. La verdad es que las votaciones son extraordinariamente similares y, por tanto, tenemos una fortaleza indudable: la suma de los diputados de la UDI, más Evópoli y RN es ligeramente superior a la de los republicanos (...). En el Senado, RN logró mantener la bancada más grande. Seguimos siendo bancadas muy relevantes.
En la interna de su partido se ha generado controversia por el envío de varias denuncias al Tribunal Supremo por actos de indisciplina durante el período de campaña. ¿Qué responde a esos cuestionamientos?
Tengo la convicción de que cuando se producen hechos que transgreden los acuerdos de partido, estos deben ser revisados por el Tribunal Supremo. Cualquier militante puede enviar los antecedentes, como ocurre con habitualidad, y es el tribunal el que define si se debe sancionar o no. Por supuesto, no es algo que a mí me guste hacer, pero es el deber del presidente del partido velar por la disciplina partidaria.

Lo que se cuestiona es que haya sido en tiempo de campaña, acusan que se pone el foco en otro lado.
Nadie se desgasta en esto. Enviar los antecedentes no demora más de 10 minutos y los procesos (del Tribunal Supremo) ni siquiera han empezado y no van a empezar hasta después de la segunda vuelta. Nadie ha visto obstaculizado su tiempo para dedicarse a lo que hoy es lo más importante: que José Antonio Kast gane la segunda vuelta.
¿Pero no se “compra” un conflicto con el alcalde de Santiago, Mario Desbordes? Solo por mencionar a uno de los denunciados.
La situación de desgaste y de polémica no la genera el hecho de mandar los antecedentes al Tribunal Supremo. Lo que genera el desgaste y la polémica es que personas importantes para el partido tomen decisiones o hagan cosas que están reñidas con lo que es la disciplina partidaria. Lo que quita tiempo y lesiona las relaciones con la militancia es que haya personas que tienen un liderazgo importante en el partido que digan ‘a mí no me importa eso, yo hago lo que yo quiero’.
El alcalde ha puesto en duda su continuidad en el partido, ¿ha podido hablar con él?
La libertad es libre, como decía alguien. Las militancias en los partidos políticos son, por definición, hechos voluntarios. Quienes tienen cargos más importantes es aún más importante que cumplan con lo que el partido estableció, así que tengo el convencimiento total de que era lo que había que hacer.
¿Ha tomado contacto con la senadora electa Camila Flores? También deslizó hace algunos días una posible renuncia al partido.
No he estado con ella, pero sí le he escrito.
¿Y qué le ha transmitido?
Eso es privado.
Si concreta su desafiliación, y si se aprueba la reforma al sistema político con la norma antidíscolos antes de marzo, podría incluso quedar inhabilitada para asumir.
La reforma nunca la hemos mirado en relación a una determinada persona. Esa es la peor manera de legislar. Pero profundizando en ese tema, he conversado hasta los últimos días con el ministro Álvaro Elizalde y con la ministra Macarena Lobos para lograr sacar adelante esta reforma que nos parece de la mayor importancia. Si hay algo importante que lograr en estos últimos meses que quedan de gobierno es esta reforma. Si somos capaces de hacerlo, habremos dado un gran paso hacia adelante en la calidad política del país.
No se repostuló al Senado, tampoco lo hará a la presidencia de RN. Cualquiera podría pensar que podría ser una carta para algún ministerio de Kast, aunque ya ha dicho que lo distancia su vínculo familiar con él. ¿No se abre a un rol de primera línea en un eventual gobierno?
El hecho de ser familiares (consuegros) me hace mirar con mucha distancia una posibilidad como esa. Prefiero aportar desde mi rol como expresidente del partido en la comisión política y en otras instancias partidarias.
¿Apuesta a que su sucesora en la presidencia de RN sea Andrea Balladares?
Es una carta posible después de su gran éxito en la contienda electoral en el Maule.
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