Carga académica y salud mental en estudiantes universitarios




La normativa que establece la jornada laboral de 40 horas semanales impulsada por el Gobierno, sigue avanzando. Entre otras razones, esta medida apela al bienestar, el impacto y la calidad de vida de trabajadores y trabajadoras.

Desde la educación superior también debemos mirar aspectos vinculados con el bienestar, especialmente con uno de los temas que la pandemia evidenció: los graves problemas de salud mental en la población, en general, y en los adolescentes en particular. Al interior de las universidades esto lo hemos observado con nuestros estudiantes y, si bien los problemas de salud mental tienen múltiples factores, la sobrecarga académica es un factor que los mismos estudiantes identifican como un elemento crítico.

Para reflexionar sobre la carga académica en universitarios, debemos remontarnos al año 2006, cuando el CRUCH definió y comenzó la implementación del Sistema de Créditos Transferibles (SCT-Chile) en respuesta a las bajas tasas de retención y titulación. Este sería un sistema único para todas las universidades, que además favorecería la movilidad estudiantil y la articulación. Sin embargo, el principal foco de su implementación fue la calidad de los aprendizajes y para ello se debía considerar la carga de trabajo necesaria para lograrlos.

La implementación del SCT-Chile llevó a profundos procesos de discusión sobre aprendizajes esperados y cuáles eran las metodologías más adecuadas (considerando la heterogeneidad del estudiantado). Se estableció que un estudiante a tiempo completo debía dedicar al año entre 1.440 y 1.900 horas de trabajo (considerando tanto actividades de docencia directa como de trabajo autónomo). La gran mayoría de los planes de estudio en Chile se diseñaron, en ese momento, en torno al valor máximo: esto implica una dedicación de entre 45 y 50 horas de dedicación semanal, durante 36 a 38 semanas.

Hoy, a 16 años de la definición del SCT, es momento de redefinir y ver que nuestros planes de estudio estén diseñados para una carga más cercana a las 40 horas semanales, acercándonos más a sistemas como el europeo (ECTS).

Foto: Richard Ulloa/ La Tercera

Normalmente, se argumenta que en Chile requerimos de más horas de dedicación en universitarios debido a los vacíos del sistema escolar. Pero, esta justificación es insuficiente. Son muchos los factores que hacen que los planes de estudios estén sobrecargados. Sin embargo, hay pasos urgentes y posibles de realizar: como disminuir las horas de dedicación semanal requeridas para que estén entorno a las 40 horas; revisar los mecanismos de medición de carga de trabajo para asegurar mejoras continuas; examinar las actividades de aprendizaje y las metodologías incorporadas en los planes para garantizar su eficacia y eficiencia; formar a docentes en diferentes metodologías de enseñanza-aprendizaje y evaluación; y garantizar que toda actividad solicitada a los estudiantes sea pertinente y esté incorporada con los créditos respectivos en los planes de estudio, incluyendo aquellas de formación integral y de titulación.

Si bien, estos elementos no apuntan directamente a resolver el problema de salud mental, serán sin duda un aporte para controlar la sobrecarga que presentan algunos planes de estudios y contribuir así al bienestar y calidad de vida de nuestros estudiantes universitarios.

*Prorrectora Universidad de O´Higgins.

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