Fiesta mortal: un muerto, un conectado a respirador artificial y 14 contagiados tras desinhibida reunión de familiares

Imagen referencial. Foto: Reuters

Casi ninguno portó mascarilla: la evidencia muestra cómo este tipo de reuniones, en medio del desconfinamiento, pueden ser letales.




Tony Green, un ciudadano de Dallas (EE.UU.) organizó una fiesta para sus padres. Green era un reconocido “negacionista” de los riesgos del coronavirus. La fiesta logró reunir a cerca de 20 familiares. Casi ninguno usó mascarilla. Como él, muchos de los invitados no creían mucho en los peligros de la enfermedad. Pero apenas un día después de la reunión, Green experimentó los primeros síntomas de coronavirus.

Una semana más tarde, 14 asistentes a la fiesta habían dado positivo. Peor aún: uno de los ellos murió, y otro actualmente está conectado a un respirador artificial.

De negacionista, Green pasó rápidamente a convertirse en un ferviente activista para advertir los reales riesgos del coronavirus, y de reuniones sociales, como la qué él organizó.

Uno de sus primeros actos fue escribir una columna en el sitio local, Dallas Voice. “Admito que voté por Donald Trump en 2016. Admito adherir profundamente en la trampa de la conspiración sobre Covid-19”, escribió Green en la columna. “Todo el comportamiento desafiante de los seguidores de culto más radicales y ruidosos de Trump, participé en él. Fui una persona difícil que defendió mis ‘derechos otorgados por Dios’”, agregó.

Entrevistado por la cadena de noticias NBC, en EE.UU., uno de los familiares que participói de la fiesta dijo que se reunieron porque sentía que lo peor de la pandemia había pasado. “Sentimos que lo peor había pasado, los comercios se estaban reabriendo y ninguno de nosotros experimentaba ningún síntoma”, dijo.

Green no proporcionó los nombres de los miembros de su familia, pero dijo que que el fallecido era un miembro mayor de la familia, la abuela de su pareja y que su suegro es quien hoy permanece con soporte vital.

“No puedo evitar sentirme responsable de convencer a nuestras familias de que era seguro tener una reunión”, dijo Green en la entrevista, y agregó: “Simplemente no creo que las personas realmente estén prestando suficiente atención a los protocolos de seguridad y a las cosas que pueden hacer para protegerse un poco mejor “.

El mortal peligro de las fiestas y el efecto alcohol

Christian García, doctor en Salud Pública de la U. de Pittsburgh y académico de la U. de Santiago (Usach), dice que las fiestas en sí no son las peligrosas solo por hecho de ser fiestas, “sino que por el hecho de que juntan a personas de distintos lugares, lo que hace que finalmente aumente la probabilidad de que alguien contagiado se contacte con otras personas. Cuando uno comparte probablemente no cumple todas las normativas y recomendaciones de prevención, y eso puede ser un factor importante”, explica.

Añade que el consumo de alcohol también desinhibe y puede generar problemas, pero no es el alcohol en sí, no es la desinhibición en sí, sino que es el contacto entre personas, que es la clave acá. “Personas que probablemente viajen de distintas a otras, y que sean asintomáticos. Ese es el problema más grande que generan las fiestas, y por supuesto, con las consecuencias graves como es el ejemplo de Estados Unidos, con personas fallecidas y con personas hospitalizadas, y con ventilación mecánica”.

La fiesta venezolana se hace en Santiago dos veces al mes. Foto: Gentileza Christian Puello

Ignacio Silva, infectologo y académico de Postgrados Usach, dice que situaciones así dejan un aprendizaje para el actual proceso de desconfinamiento que estamos viviendo. “Las reuniones sociales son una situación de alto riesgo de contagio, sobre todo, porque no sabemos con quién nos estamos juntando”, dice.

Dice que por ello, lo óptimo es juntarse en grupos reducidos, con personas que conozcamos o son de confianza, que sé que van a mantener las medidas de prevención) es más factible, “pero en una fiesta abierta en donde no se sabe quiénes estarán o cuáles son sus medidas de precaución se hace mucho más difícil controlarlo”.

Añade que en Chile, se suele apresurar a todas las medidas recomendadas por los expertos y que al menos hasta ahora las autoridades han ido un poco más rápido para desconfinar y lentos para confinar. “Creo que situaciones como la fiesta hay que tomar las precauciones correspondientes y saber cuáles son las actividades permitidas y cuáles no. Mi mensaje es que si es que se levantan medidas de confinamiento sean al aire libre, evitar aglomeraciones, entre otros”.

El doctor Carlos Pérez, decano de la Facultad de Medicina de la U. San Sebastián e infectólogo de Clínica Universidad de los Andes, dice que no es recomendable que las personas participen de reuniones sociales donde la posibilidad de mantener la distancia social o usar mascarillas está limitado. “En estas reuniones la gente mantiene contactos estrechos, consumen bebidas, por lo que se deben sacar las mascarillas y si uno de los participantes está incubando el virus, puede contagiar de una sola vez a muchas personas”, advierte.

Por ello, dice, no se recomiendan participar de estas actividades. Añade que para volver a una vida normal, mirando lo que está pasando en el hemisferio norte, pasará mucho tiempo y para ellos se necesitará que la mayoría de la población esté vacunada, y eso aún no es posible.

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