La Antártica sufre: Isla Rey Jorge registra cifras récord e históricas de calor, mientras el Polo Sur anota fríos jamás vistos

Imagen referencial. Foto: Reuters

Informe emitido por @Antarctica de la Universidad de Santiago revela dos realidades opuestas en el continente blanco. Durante 2021, la Isla Rey Jorge registró su primavera más calurosa de la historia y el año más caluroso en más de 30 años, y a la vez, en el Polo Sur, se anotó el segundo período más gélido desde que hay evidencia científica, con una temperatura promedio de -63ºC.




La situación climática a nivel mundial debido al cambio climático y otros factores se encuentra “desatada”. Todas las semanas aparecen nuevos récords, tanto de altas temperaturas como de frío extremo. Olas de calor, sequía, escasez hídrica o desabastecimiento de cursos de agua son algunos de los conflictos con lo que el planeta debe lidiar.

Y la Antártica no es la excepción. Un reciente informe del grupo científico @Antarctica de la Universidad de Santiago, dirigido por el climatólogo Raúl Cordero, en colaboración con Alessandro Damiani y Sarah Feron, ratifica el complejo momento que vive el denominado continente blanco.

El documento llamado “Antártica: Contraste entre el Polo Sur y la Periferia 2021″, establece que la Isla Rey Jorge (donde se encuentran las bases científicas chilenas) durante 2021 fue el período más caluroso en 32 años, además de registrar la primavera más calurosa de la historia. Por el contrario, el Polo Sur, tuvo el segundo invierno meteorológico más frío jamás registrado, con una temperatura promedio de -63°C (solo 0,4°C superior a lo ocurrido en 2004).

El contraste entre ambos puntos es notorio, revela el informe. Y añade que al interior de la Antártica Occidental, particularmente en el Polo Sur, las temperaturas bajas fueron durante buena parte del año. Cordero señala que la razón que explica estos marcados contrastes en la Antártica (frío el interior y calor en la periferia), “fue el fuerte vórtice polar que caracterizó el invierno y la primavera″.

La Antártica es el hogar de múltiples especies, como los pingüinos, las que se ven afectadas por las condiciones climáticas extremas.

El vórtice polar es un ciclón en la parte alta de la atmósfera polar, explica Cordero. “Este ciclón de gran altura se fortaleció durante las últimas décadas del siglo pasado y se ha mantenido relativamente estable durante los últimos 20 años. Sin embargo, su fortaleza presenta una gran variabilidad interanual. Eso significa que hay años en los que es fuerte como en 2021 y otros años donde es muy débil, como en 2019″, añade.

Las cifras récord para la Antártica no quedan ahí, hay más. 2021 terminó como el sexto año más frío jamás registrado en el Polo Sur, donde se encuentra emplazada la base norteamericana Amundsen-Scott. En términos de temperatura media, 2021 fue el más frío desde 2006. Justamente ese año, también fue caracterizado por un fuerte vórtice polar. La temperatura media durante el 2021 fue apenas 0.7°C superior a la media más baja jamás registrada en el Polo Sur (en 1983).

El frío extremo en el interior de la Antártica tiene efectos secundarios en la periferia del mismo continente, y por extensión en Chile. “En los años en los que el vórtice polar es fuerte, el invierno en la periferia antártica y en el cono sur es relativamente cálido. Por ejemplo, el invierno 2021 para la zona central de Chile fue el más cálido jamás registrado y el más seco desde 1998. Además la persistencia del fuerte vórtice polar durante la primavera, generalmente tampoco favorece las precipitaciones estivales en la zona centro-sur del país”, establece Cordero.

La cifras muestran calor extremos en algunas zonas del continente blanco, mientras que mucho frío en otras.

Lo ocurrido en la Isla Rey Jorge, con cifras superiores a 0°C, solo ha sido registrado tres veces desde 1970 (en 1982, 1989 y 1990), detalla el estudio. Y añade que durante 2021 se registraron 225 días con temperaturas superiores a esta temperatura. Además, el 5 de agosto del año anterior, la temperatura en la Isla Rey Jorge alcanzó los +5,1°C, la más alta jamás registrada para ese mes.

La primavera meteorológica de 2021, la más cálida jamás registrada en la Isla Rey Jorge, superó por centésimas de grado a la primavera meteorológica de 1985. Pero no fue solo la primavera. En dicho lugar, las temperaturas máximas se mantuvieron entre abril y noviembre muy por sobre temperaturas típicas.

Agujero de ozono: el más profundo de la última década

El promedio de las temperaturas máximas en la Isla Rey Jorge entre abril y noviembre de 2021 (-0,7°C) fue el segundo más cálido registrado solo por debajo del período enero-julio de 1989 (-0,6°C).

Además, en el extremo norte de la Península Antártica, se presentaron un total de siete olas de calor (una en otoño, dos en invierno y cuatro en primavera) que cubrieron 22 días de 2021. Tanto el número de olas de calor, como el número de días de olas de calor son los mayores registrados desde 1989 (hace 32 años), récord que coincide con los anteriormente descritos.

En la Isla Rey Jorge se registraron durante 2021 un total de 49 días con “temperaturas máximas” consideradas muy altas (respecto al percentil 90 calculado entre los años 1981-2010). Esta marca es la más alta registrado en la Isla Rey Jorge desde 1990. De los cinco años más cálidos registrados desde 1980, tres han ocurrido en el último lustro: 2016, 2020 y 2021.

El agujero de ozono es otro de las grandes afectados por las actuales condiciones climáticas.

Las bajas temperaturas estratosféricas asociadas al fuerte vórtice polar de 2021, favorecieron además un extenso, profundo y persistente agujero de ozono durante la temporada 2021. En empate técnico con el de la temporada pasada, el agujero de ozono de 2021 fue el más profundo de la última década.

El agujero de ozono de la temporada pasada persistió hasta bien entrado el mes de diciembre, la extensión del agujero de ozono alcanzó valores especialmente llamativos al final de la primavera austral. “La combinación de un vórtice polar antártico fuerte y de un agujero de ozono persistente, no favorece las precipitaciones en la zona centro-sur de Chile durante el verano”, explica Cordero.

Al igual que en 2020, la extensión del agujero de ozono alcanzó valores más de dos veces superiores a los típico para la fecha. Lo anterior probablemente causó considerables alzas en la radiación ultravioleta (UV) en la Península Antártica.

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