Sustentabilidad

María Paula Duque: “La inteligencia artificial acelera la entrega de resultados de sostenibilidad”

En conversación con Pulso, la ejecutiva de Microsoft para Sudamérica Hispana, ex viceministra de Comunicaciones de Colombia y participante en el diseño de políticas públicas para la digitalización de su país; explica cómo la inteligencia artificial cambia la forma en que las compañías miden y actúan frente a sus metas ambientales y por qué la inclusión de más mujeres en el sector tecnológico será determinante para la competitividad de las organizaciones.

María Paula Duque

“La IA acelera la entrega de los resultados y con eso puedo mejorar mis acciones o generar nuevas acciones empresariales para reducir las emisiones de carbono o el consumo de agua”. Esa es la mirada que expone María Paula Duque, ejecutiva Senior de Soluciones de Trabajo Moderno y Copilot de Microsoft para Sudamérica Hispana, quien sostiene que el valor de esta tecnología no está necesariamente en aumentar la productividad, sino en entregar información que permita a las organizaciones tomar mejores decisiones en torno a la sostenibilidad. Los desafíos de la adopción responsable de la IA, el desarrollo de data centers en la región y el rol que tendrán los nuevos liderazgos para aprovechar esta transformación, fueron algunos de los temas centrales de esta entrevista.

- Tras liderar la estrategia de sostenibilidad de Microsoft para América Latina, hoy está enfocada en Inteligencia Artificial. ¿Qué refleja ese cambio sobre la transformación que están viviendo las empresas?

Mi rol es ir a los grupos directivos C-level de las organizaciones y explicarles cómo la inteligencia artificial puede hacer más productivas a las empresas, generar un retorno sobre la inversión, habilitar la innovación, democratizar el conocimiento y crear un cambio cultural. Y la razón por la que hago esto es porque en Microsoft tenemos medido y probado que las empresas donde la inteligencia artificial se entiende y se apropia desde el nivel directivo son empresas donde la apropiación general de la inteligencia artificial es mucho más rápida. Además, les hago talleres de cómo prepararse, por ejemplo, para una junta directiva utilizando Copilot.

- Usted ha planteado que la inteligencia artificial no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para impulsar la sostenibilidad. ¿Cómo se traduce eso en la práctica?

En Microsoft desde hace más de dos años usamos una frase que a mí me gusta mucho: tenemos que hacer sostenible la Inteligencia Artificial. Para eso tenemos que trabajar en que la tecnología y las herramientas que la habilitan sean sostenibles per se. Hay otra forma de verlo, y es que el beneficio general que la inteligencia artificial le va a entregar a la sostenibilidad es mucho mayor que el posible daño ambiental que pueda estar generando por el consumo de recursos escasos como la energía o el agua.

¿Cómo se refleja esta idea en acciones concretas?

Hay muchas formas de verlo. La principal es partir de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). La Inteligencia Artificial genera un impacto positivo en cerca del 75% de ellos, por lo que puede ser una herramienta para acelerar su cumplimiento.

Desde el punto de vista empresarial, quienes hemos tenido que hacer un reporte de sostenibilidad sabemos la cantidad de datos que hay que buscar para producir un indicador como las emisiones de carbono. Con IA logras acelerar el ritmo al que generas ese resultado. Y si aceleras ese ritmo, aceleras la acción también: ya no tienes que esperar un año para cerrar el reporte y decidir qué hacer distinto. Con información diaria sabes si las acciones sostenibles que estás tomando generan impacto o no. Entonces, la inteligencia artificial acelera la entrega de los resultados y, si tengo resultados más rápidos, puedo mejorar mis acciones o generar nuevas acciones empresariales para reducir mis emisiones de carbono o el consumo de agua.

- Hay una percepción instalada de que la IA aumenta el impacto ambiental, por ejemplo en su consumo de agua y energía. ¿Cómo responde a esa crítica?

Yo creo que tenemos que educarnos muy bien en el consumo de recursos de la IA. Eso apenas se está estudiando. Todos los data centers de la industria, los llamados hyperscalers, están hechos con energía renovable. Nosotros todos los data centers los hacemos con energía renovable.

El último reporte de Microsoft de ahorro de agua dice que hemos logrado una mejora permanente de casi el 90% en el consumo de agua de los data centers. Además, tenemos un compromiso de reposición de agua equivalente al agua que consume la operación. Y hay otro dato importante: la última medición de la Agencia de Energía de Estados Unidos dice que los data centers podrían llegar a generar el 3% de las emisiones de carbono a nivel global. Entonces, el consumo asociado a la IA no es el gran actor de las emisiones de gases de efecto invernadero, porque la industria viene trabajando de manera muy consciente para evitar que eso pase.

- Chile busca posicionarse como un hub de data centers, pero ha enfrentado resistencia de algunas comunidades. ¿Cómo evalúa ese debate y qué desafíos ve para el crecimiento de la industria en la región?

Desde hace más o menos seis meses está apareciendo una oposición abierta de algunas comunidades a la instalación de data centers. Mi impresión es que, para lograr una Inteligencia Artificial más eficiente, vamos a necesitar que los data centers estén más cerca de quienes la utilizan. En vez de una red muy robusta concentrada en Estados Unidos, vamos a necesitar data centers distribuidos en diferentes partes del mundo para reducir la distancia entre quien hace la consulta y el lugar donde esa información se procesa.

Y para que eso pase, la industria y los países de América Latina vamos a tener que aceptar contar con data centers locales, ya sea desarrollados por los grandes proveedores o mediante infraestructura compartida. Hay que hablar con las localidades y entender las necesidades de cada caso.

- Si la IA va a transformar la forma de trabajar, ¿qué habilidades tendrán que desarrollar las personas para usarla de manera responsable y eficiente?

Yo creo que, en la medida en que esto avanza, el usuario va a tener que sofisticarse cada vez más y vamos a tener que elegir cada cosa que hacemos y en qué modelo la hacemos. Eso va a requerir que el usuario aprenda, incluso sobre el consumo de tokens, que es algo que apenas estamos empezando a entender.

Nosotros acabamos de producir un reporte que se llama el World Trend Index. Entrevistamos a 20.000 trabajadores que usan IA y tiene hallazgos interesantes. Habla de una nueva categoría de empleados: los empleados de frontera, que son quienes mejor utilizan la inteligencia artificial. Lo primero que hacen es decidir, en cada tarea, si realmente deben usar IA o no. Luego son críticos con lo que la inteligencia artificial les entrega, y además se obligan a hacer tareas de la manera tradicional para no perder esas habilidades.

- A lo largo de su carrera ha impulsado el liderazgo femenino en tecnología. ¿Por qué sigue siendo una prioridad en esta nueva era marcada por la IA?

Llevo muchos años trabajando en ese tema y soy parte de varias asociaciones. Una de ellas es Mujeres TIC, que fundamos hace siete años para promover la participación de mujeres en tecnología y hacerlas más visibles a nivel directivo. Yo creo que la inteligencia artificial es un nivelador de conocimientos. El World Trend Index del año pasado dice que el 17% de las personas que usan inteligencia artificial lo hace porque no las juzga. Entonces, una mujer que antes decía “yo no puedo estar en STEM” puede aprender con inteligencia artificial y volver a Copilot su coach en temas específicos. Puede tenerle menos miedo a no saber todo, porque ya no hay que saberlo todo. Tienes a quién preguntarle para cerrar esas brechas profesionales y prepararte mejor para esos retos.

También participo en el Club del 30%, que busca que al menos el 30% de las juntas directivas esté integrado por mujeres. Cuando tienes mujeres en los niveles directivos, las conversaciones se enriquecen desde la perspectiva de género. Y creo que lo más peligroso que nos puede pasar es que las mujeres nos quedemos fuera de la experiencia de usuario de la inteligencia artificial. Necesitamos que una mujer piense en cómo la inteligencia artificial puede mejorar su vida personal.

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