Por Felipe RetamalFoo Fighters enfrenta sus fantasmas y firma su disco más visceral en años
Entre duelos no resueltos, salidas abruptas y confesiones personales, Your favorite toy, el nuevo álbum de uno de los grupos claves del rock noventero, se instala como una descarga eléctrica que mira hacia su pasado más intenso. “Este es un disco muy hacia afuera”, dicen los entendidos.

Tras varios días de trabajo componiendo música en su estudio casero, una noche Dave Grohl decidió sentarse a escuchar el material. Ahí notó que latía un eje común entre las ideas que había elaborado. “De repente, aparecieron 10 canciones seguidas en mi lista de reproducción que eran todos temas ruidosos y potentes -contó en una charla con Apple Music 1-. De ritmo rápido, como en los viejos tiempos”.
De entre esas ideas para canciones, hubo una que destacó; se llama Your favorite toy. Un tema sostenido en guitarras saturadas, un beat de batería que avanza y la voz de Grohl comprimida (recuerda a lo que hacía Julian Casablancas en el primer disco de los Strokes). Su letra parece hablar de hastío. “Fuera de aquí y lejos de mí/Estoy llegando al límite/Agárrate fuerte y toma mi mano/Y sostenme sobre el fuego”, canta con furia el ex Nirvana. Esa canción, ha dicho el músico, es la que marcó el tono y el título para el nuevo disco de Foo Fighters, ya disponible en plataformas y en la carne plástica del vinilo y CD.
Los cuatro adelantos permitían hacerse una idea de la dirección más explosiva y visceral del álbum. Es de seguro lo más contundente que Grohl y compañía hayan firmado en mucho tiempo, de hecho, lo describió como “diesel ardiente”. Si en su predecesor, But he we are (2023), el grupo presentaba una mirada más intimista y reflexiva a propósito de la muerte de su baterista Taylor Hawkins, en Your favorite toy parecen subir la apuesta y los decibeles.

“Su último trabajo trata sobre la catarsis del garage rock de alta energía, entrar en una habitación, tocar a todo volumen y dejar que el ruido sea tu guía”, apunta la reseña de Rolling Stone. “Es una de las obras musicales más potentes que ha creado”.
Y Foo Fighters parece tener varias razones para mover las perillas de los equipos. El reemplazo de Hawkins resultó complejo. El músico no solo era un notable baterista, sino que su simpatía natural parecía refrescar a la banda. “Siempre hablamos de él, todos los días -reconoció Grohl en charla con Apple Music-. En todo lo que hacemos queremos tener esa energía, queremos tener esa energía para Taylor”.
Es claro que continuar sin Hawkins resultó más complejo de lo que probablemente esperaban. “Fue realmente complicado, no solo para nosotros, sino para cualquier baterista que viniera a ocupar su lugar”, detalló el líder del grupo. De hecho, en But here we are, fue Grohl quien grabó la batería. Incluso la banda ensayó tocando junto a las pistas, sin baterista real, pero comprendieron que así no llegarían muy lejos. De esta manera se anunció a Josh Freese como nuevo integrante, pero tras dos años fue despedido sin explicaciones. En julio de 2025 su lugar fue ocupado por Ilan Rubin quien grabó Your favorite toy.
Consultado por The Guardian, el bajista de la banda, Nate Mandel, confirmó que efectivamente, Freese salió por la puerta de atrás, sin explicación alguna. “Decidimos que era lo mejor para todos. Entrar en detalles personales [con Freese], sobre por qué no coincidían, simplemente no parecía que fuera a beneficiar a nadie. Hay cosas que se pueden hacer bien, como decir: esto es lo mejor para nosotros, y vamos a tomar un camino diferente”.

Ese conflicto sacudió a Grohl y asimismo, revela algunas cosas. “Para él, fue difícil superar la muerte de Hawkins, porque era su mejor amigo en la banda, y ocurrió casi en el mismo periodo que partió su madre -dice el periodista Felipe Rodríguez-. Es un golpe que te deja aturdido, sobre todo, porque Grohl es baterista y sentía que Hawkins lo representaba en su enfoque artístico. Aún así, Iian Rubin es un baterista competente, de escuela rockera clásica. Justamente, la música que más convence a Grohl”.
Para sumarle más leña a la pira, en septiembre de 2024, Grohl sorprendió con una declaración. “Recientemente me convertí en padre de una nueva hija, nacida fuera de mi matrimonio”, publicó en un post en redes sociales. “Planeo ser un padre amoroso y comprensivo para ella. Amo a mi esposa y a mis hijos, y estoy haciendo todo lo posible para recuperar su confianza y ganarme su perdón ”.
Una razón más para traspasar toda esa agitación del último tiempo en las 10 intensas pistas del nuevo disco. Es de alguna forma una catársis para Grohl. “Es una lectura de su periodo de vida reciente y, también, un desmantelamiento de su figura pública del ‘buena onda del rock’. La expulsión del anterior baterista, Josh Freese, y su paternidad reciente lo transformaron en un ser humano corriente, con sus contradicciones y aciertos. Grohl internalizó esa situación y la traspasó a sus líricas”, dice Rodríguez.
Canciones como Window o If you only knew, podrían haber sido perfectamente un descarte de The Colour and the Shape (1997) o One by One (2002) aunque prescindiendo del ánimo algo más aventurero de esos años. Para Rainiero Guerrero, director de Radio Futuro, el álbum suena totalmente al grupo. “Las canciones son bien al estilo Foo Fighters, no veo mayores diferencias con otras sonoridades previas. Creo que son buenas canciones dentro del estándar de Foo Fighters, pero tampoco me parece la gran cosa, creo que tiene más importancia por el contexto”.
Una impresión similar se hizo Felipe Rodríguez, una vez que escuchó el disco. “Tiene algo de las raíces de la etapa final de Nirvana -especialmente en sus dos primeros temas-, pero en general es lo que se conoce de Foo Fighters: un pop rock apto para todo público, entretenido, pero que no significa que sea nutritivo. Es música que cantaría un hijo adolescente y su padre fan del grunge en el estadio. Pero sin riesgo creativo”.
Y siguiendo la apreciación de Rolling Stone, Guerrero coincide con que el sonido más desatado y poderoso que logró Foo Fighters en este álbum, de alguna forma es una referencia a sus primeros tiempos. “Desde su trabajo en Scream, previo a Nirvana, él perteneció a la escena hardcore-punk, hay algo de eso”, comenta. “Una de las cosas buenas que tiene Dave Grohl, es esa versatilidad de hacer cosas muy potentes, pero también de hacer cosas muy suaves, muy melancólicas, pero en este disco no hay espacio para eso, es un disco muy hacia afuera”. Un nuevo juguete para tiempos como estos.
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