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Natalia Duco vs. Andrés Otero: el cortocircuito que terminó de desarmar al Ministerio del Deporte

Una serie de desencuentros quebró una relación que obligó a La Moneda a tomar cartas en el asunto. La gota que rebalsó el vaso fue el video que refutó la versión entregada a la Contraloría tras una denuncia por mal uso de un vehículo fiscal.

Natalia Duco vs. Andrés Otero: el cortocircuito que terminó de desarmar al Ministerio del Deporte.

“Estaba en casa en la mañana y recibí el llamado del Presidente. Estaba, literal, despertando... Fue algo que me impresionó, que no tenía esperado, y fue una propuesta bien concreta”. Así, Natalia Duco relataba cómo se transformó en la ministra del Deporte del gobierno de José Antonio Kast.

—Yo soy una persona muy leal. Pero si voy a ser leal a usted, tengo que conocerlo —le dije.

—Yo estoy en mi casa, pero vivo lejos, en Buin.

—Voy altiro.

“Agarré el auto y fui a su casa. Pasé toda la tarde con su familia en modo 1 de enero”, prosiguió, sobre ese particular encuentro con el Presidente electo.

La lanzadora de bala era una de las grandes apuestas del mandatario para dicha cartera y había llegado por recomendación del exatleta y senador Sebastián Keitel, quien acercó el nombre de la sanfelipeña y el del periodista Andrés Otero, para el cargo de subsecretario.

“Es un tremendo tipo, con una enorme capacidad de gestión, buen profesional. Podría hacer un tremendo trabajo y podrían hacer una gran dupla”, afirmaba el otrora velocista en enero pasado, al ser consultado sobre ambos. El senador apostaba a que el periodista pudiese guiar con su experiencia en el mundo político el camino de Duco. Eso sí, la múltiple campeona sudamericana arrastraba el peso de haber sido sancionada por dopaje con una suspensión de tres años. Un ruido adicional para un gobierno que utilizó la probidad como bandera de lucha durante su carrera a La Moneda, pero que, sin embargo, por voluntad del propio mandatario, estuvo dispuesto a asumir.

Natalia Duco junto al Presidente Kast y al ministro de la Segegob José García Ruminot. Foto: Dragomir Yankovic/Photosport.

En un comienzo, Duco y Otero parecían congeniar bien. Por un lado, la visión de una deportista de alto rendimiento transformada en una influencer capaz de llegar a públicos masivos y, por el otro, un personero que ya había ocupado el mismo cargo en el segundo gobierno de Sebastián Piñera y que en esta oportunidad su misión sería poner su experiencia a disposición para guiar a la nueva ministra.

Durante las primeras semanas se les vio afianzados. Juntos capearon las primeras olas, con la promulgación de la reforma a la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas, y la ratificación a la candidatura de Chile a los Juegos Olímpicos de la Juventud. Otero no dudó en calificarse como un soldado que sostendría a Duco en los momentos de crisis que, seguramente, aparecerían. Sin embargo, las diferencias de carácter y de enfoque en la manera de ver el deporte comenzaron a aflorar y, poco a poco, la relación entre ambos se empezó a quebrar. Con el paso de las semanas, el vínculo se hizo insostenible al nivel de que ambos no se dirigían la palabra.

El comienzo del fin

En el edificio de calle Fidel Oteíza, varios testimonios describen el carácter de la ahora exministra como “explosivo” y con un estilo muy personalista. Esa intensidad también se describe en las formas y tratos con su equipo. Era común que diera instrucciones hacia avanzadas horas de la noche bajo un principio de una autoridad 24/7, mientras que el subsecretario era de la idea de respetar los espacios para la vida familiar después del trabajo. Por lo mismo, los primeros desencuentros se generaron cuando a altas horas de la noche enviaba a su equipo documentos para que fuesen estudiados y analizados al día siguiente. Para Duco, no había tiempo que perder.

A las pocas semanas, Duco dejó de escuchar a su equipo de asesores, dicen desde el Mindep. Tampoco daba pistas de sus movimientos, lo que hizo que muchas veces no se le pudiera seguir el ritmo. El primer gran quiebre con su grupo de confianza se produjo luego de su participación en el Campeonato Nacional de Rodeo en el que la exlanzadora de la bala respaldó la disciplina, pese a que se le recomendó no tomar un rol protagónico del evento considerando que la actividad consideraba la presencia del Presidente José Antonio Kast, la primera dama María Pía Adriazola, quien incluso se animó a cantar; el ministro de Agricultura, Jaime Campos; y el titular de Economía, Daniel Mas. Su apoyo al rodeo generó muchas críticas, que la acompañaron en todas las publicaciones que realizó en sus redes sociales hasta el día de su salida. En aquella oportunidad, Duco le recriminó a su equipo falta de apoyo, sin hacer ninguna autocrítica por no seguir el lineamiento que se había acordado en la previa al viaje a la Región de O’Higgins.

La ministra del Deporte Natalia Duco, posando con los ganadores del Champion. Jorge Loyola/Aton

En cuanto a las maneras de conseguir las metas, el afán resolutivo de Duco la llevó muchas a veces a saltarse algunos conductos regulares y a personas propias de estos procesos, lo que trajo una serie de complicaciones. Quizás el ejemplo más claro fue el de la salida de Lorena Castillo de la dirección nacional (s) del IND, con quien Otero mantenía una amistad de larga data. Ese hecho puntual acentuó un quiebre que ya había sido advertido en La Moneda semanas antes. De hecho, ambos habían sido llamados al orden y durante un breve tiempo parecía que la relación se recomponía. Sin embargo, el polémico manejo de la autorización del Estadio Nacional para los conciertos de BTS sentenció cualquier intento de reestablecer lazos.

Testigos de ese quiebre señalan que “fue brutal”. Duco, en cierto modo, intentó deslindar responsabilidades en Castillo por el problema con la banda coreana, pero también buscó señalar a la Dirección de Administración y Finanzas (DAF) por los temas relacionados con las rendiciones y observaciones pendientes de Santiago 2023, cuando en realidad eso era materia del área de Organizaciones Deportivas.

La secretaria de Estado buscaba sacar completamente del Instituto Nacional de Deportes a la directora (s), algo que su subalterno no compartía. Igualmente, la ministra no lo consiguió, debido a que un mes antes el subsecretario había visado la renovación del contrato de Castillo para cumplir su último periodo a cargo de la DAF, cuando aún no explotaba la polémica por BTS. Ante eso, solo logró quitarle la subrogancia al frente del IND. Esta situación significó el quiebre definitivo entre las dos principales autoridades del Mindep.

En público, la relación solía ser cordial. Ambos aparecieron en numerosos actos. No obstante, en reuniones con representantes del mundo federado quedó en evidencia la tensión entre ellos. Incluso, esto se trasladó a las redes sociales, donde Duco fijó como instrucción aparecer antes que Andrés Otero en cualquier actividad o anuncio. Si eso no ocurría, la exministra se molestaba y lo hacía saber sin ningún tipo de consideración.

A esas alturas, en el entorno de la ministra, no pocos pensaban que la intención del subsecretario era quedarse con el cargo principal, algo que desde el núcleo del exsubsecretario siempre negaron, y apuntan que la manera de ser de Duco llevó las cosas siempre al límite. Para la exdeportista, además, Otero comenzaba a perfilarse como una amenaza frente a los cuestionamientos que recibía por sus errores comunicacionales que se fueron multiplicando con el pasar de las semanas.

El asado

La gota que rebalsó el vaso en La Moneda fue la explicación que entregó Natalia Duco a la Contraloría General de la República el pasado 30 de julio, mismo día en que El Deportivo dio a conocer una denuncia por mal uso de auto fiscal durante una actividad nocturna celebrada el 23 de abril, cuando aún los ánimos eran buenos.

Por protocolo, la respuesta al ente fiscalizador corrió por parte de Andrés Otero, quien también estuvo presente en ese encuentro. “En dicha jornada la secretaria de Estado se trasladó a una reunión de trabajo sostenida con ambos gabinetes ministeriales en el domicilio particular de una exservidora a honorarios de esta Cartera Ministerial”, respondió.

El informe, visado por el equipo de Duco, se contradice con un video revelado por este medio, donde se aprecia el carácter recreativo de la jornada.

“¡Hola Equipo! Ya ha pasado un mes y medio desde que asumimos este lindo desafío en el Ministerio del Deporte, y qué mejor que celebrarlo como corresponde, con un buen asado, y karaoke”, parte señalando la convocatoria que se envió por Whatsapp a los trabajadores del Mindep.

“La idea es juntarnos a compartir, tirar la talla y seguir fortaleciendo el equipo en un ambiente relajado y entretenido”, decía el mensaje, junto con establecer las coordenadas del lugar de celebración en Lo Curro.

Natalia Duco, en el encuentro del 23 de abril.

En efecto, lejos de lo descrito en el informe dirigido a la contralora Dorothy Pérez, la cita incluyó asado, karaoke y bebidas alcohólicas. Incluso, la propia ministra aparece cantando la canción Sirena, de Sin Bandera. Al hacerse público el registro, los dardos de la exlanzadora y su entorno apuntaron hacia Otero como la persona que grabó y filtró las imágenes, lo que el aludido descartó de plano. “No, yo no grabé”, dijo al ser consultado por El Deportivo. Eso sí, el exsubsecretario fue el encargado de la parrilla, según dicen asistentes al evento.

Frente a un ambiente tan caldeado y en medio de recriminaciones cruzadas, la noche del jueves, pasadas las 21.30 horas, el Presidente José Antonio Kast optó por pedirles la renuncia a ambos, lo que también es interpretado como una señal para los otros ministerios de la administración.

Este viernes, Natalia Duco, no aguantó las lágrimas durante la ceremonia de cambio de gabinete en el Salón Montt Varas, donde fue reemplazada por el abogado Francisco Riveros.

En la instancia, el Presidente Kast recordó ese primer encuentro y también realizó un particular análisis de la situación. “Hay veces que podemos cometer un error. Y hay normas en nuestro país que son muy exigentes en ciertas áreas, a veces, casi inentendibles. Pero son las normas que hoy días nos rigen y que nosotros hemos planteado que hay que aplicarlas”, dijo.

Santiago, 14 de Agosto de 2026. El Presidente de la Republica, Jose Antonio Kast, realiza cambio de gabinete en la cartera de deportes, sale Natalia Duco y entra Francisco Riveros Diego Martin /Aton Chile DIEGO MARTIN/ATON CHILE

Y no se quedó ahí: “Es un error que cualquiera puede cometer. A veces quienes nos tienen que aconsejar, no nos aconsejan tan bien. Frente a eso uno tiene que tomar decisiones difíciles, decisiones dolorosas, pero eso no quita el respeto que uno tiene hacia las personas que lo han dado todo”.

Por la tarde, Otero se despidió en sus redes sociales. “En la hora del adiós, quiero dar las gracias por tantas muestras de cariño de deportistas y dirigentes, además de los funcionarios del Ministerio del Deporte y del Instituto Nacional de Deportes, que son el alma de la institucionalidad deportiva. Intenté siempre dar lo mejor de mí en esta maravillosa tarea y aprender de ustedes en cada segundo”, escribió.

“Este segundo paso por el Mindep fue más corto de lo que me imaginé. Pero los tiempos de Dios son perfectos. Tengo mucha fe en el futuro de Chile y del deporte. ‘El mejor premio que la vida ofrece es la oportunidad de trabajar duro en una tarea que vale la pena’, dijo alguna vez Theodore Roosevelt. Me voy con esa satisfacción plena de la tarea hecha”, cerró, sin ninguna alusión a Duco.

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