Por Roberto GálvezSe busca director de Mejor Niñez: Mideso llama a concurso para reemplazar a Claudio Castillo tras “pérdida de confianza”
La cartera liderada por María Jesús Wulf solicitó al Servicio Civil que abriera el proceso para dar con el nuevo encargado del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia.

El domingo 30 de agosto y por encargo del Ministerio de Desarrollo Social y Familia se abrió el concurso público para encontrar al nuevo director del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, más conocido como Mejor Niñez. Esto se da casi un mes después de que la cartera le pidiera la renuncia no voluntaria a Claudio Castillo, designado durante la administración Boric.
Según se aprecia en el sitio web de Alta Dirección Pública del Servicio Civil, que es la orgánica a cargo de los concursos públicos, el plazo de postulación se cierra el próximo lunes 14 de septiembre, justo antes de la medianoche.
Dentro de la descripción del cargo y los requisitos para postular, dentro de otras cosas se observa que quien gane el concurso tendrá una renta líquida referencial de $ 8.322.000, y debe contar con un título profesional de una carrera de, a lo menos, 8 semestres de duración, así como acreditar una experiencia profesional no inferior a 5 años.
Del mismo modo, a los aspirantes se les exige contar con al menos 3 años de experiencia en cargos de dirección o jefatura en materias de desarrollo social, en instituciones u organizaciones públicas o privadas. El director, según las bases, durará cinco años en su cargo podrá renovarse por una sola vez.

Fue el jueves 6 de agosto cuando Claudio Castillo realizó la cuenta pública anual de Mejor Niñez. A esa altura, el administrador público ya sabía que esa era su última gran actividad como máximo responsable de la entidad: el día anterior el subsecretario de la Niñez, Marcelo Sánchez, le había comunicado que el gobierno prescindiría de su trabajo. “Pérdida de confianza”, fue lo que se esgrimió en el comunicado difundido por el Ministerio de Desarrollo Social, la cartera a cargo del servicio.
Al cierre del evento, con la voz entrecortada, Castillo confirmó -antes que el comunicado del ministerio- que se iba. “Mañana (7 de agosto) es mi último día como director del servicio y quiero agradecer la confianza. Yo fui nombrado por el Presidente Boric y estuve hasta este tiempo gracias también a la confianza del Presidente Kast y su ministra de Desarrollo Social y Familia (María Jesús Wulf)”.
“Me voy con la tranquilidad de que creo que hemos avanzado, del agradecimiento de que hubo un equipo jugado (...) siempre sentí muchísima colaboración. Debo decir que siento mucho orgullo de poder cerrar este espacio, le agradezco al subsecretario que me haya permitido cerrar hoy en la cuenta pública”, finalizó, no sin antes citar a Miguel de Cervantes: “Hay que confiar en el tiempo, que da dulces salidas a amargas dificultades”.
Haber “perdido la confianza” es un tema no menor y según voces de la cartera responde a un cúmulo de situaciones, más que a un hecho concreto. Básicamente, a Castillo, si bien se le reconoce su despligue en las residencias, se le apuntó de tener un servicio “desordenado”, sobre todo en lo administrativo.
Los entendidos aportan datos para sustentar lo anterior, como que al asumir este gobierno habían más de 700 niños menores de 4 años en residencias, cuando la ley no lo permite.
Al mismo tiempo, según reseñan en las entrañas de la cartera, había otras situaciones complejas, las que tienen que ver con no saber resolver que hay más necesidades que capacidad disponible. Y que eso se traduce en sobrecupos, listas de espera y niños que permanecen demasiado tiempo institucionalizados.
Del mismo modo, el informe del Consejo de Auditoría Interna General del Gobierno de Chile detectó más de $1,4 billones en transferencias a fundaciones sin rendiciones acreditadas, dentro de la cual se identifica a Mejor Niñez como uno de los organismos públicos que mantiene más recursos transferidos y no rendidos.
El punto cúlmine de todo esto fueron las irregularidades y falencias en el cuidado de menores en la Casa Nacional del Niño, que llegaron a oídos del ministerio antes de que se hicieran públicas.
“Le tenían el ojo puesto hace rato, sólo estaban esperando el momento para pedirle el cargo”, dicen, en todo caso, otros conocedores de la interna de la cartera.
La decisión sobre el nuevo director, aunque es concurso, la termina tomando el Presidente de la República, a quien se le presenta una terna emanada de todos quienes postulen.
En el entorno del ministerio, aseveran que la prioridad la tendrá alguien que pueda “ordenar la casa” en términos administrativos, más que alguien con buena llegada en terreno.
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