Por José Miguel WilsonTraspié por megarreforma deriva en recriminaciones: RN sale en defensa de García y la UDI se alinea con Quiroz
Aunque hubo imprevistos y descoordinaciones, como la ausencia del senador Van Rysselberghe, el revés que sufrió el gobierno también tenía como telón de fondo la disconformidad que había en las propias filas de la derecha por la fórmula para compensar a ciertas municipalidades más ricas o que han usado mal sus recursos. El episodio también tensionó al equipo ministerial.

El audio que le envió el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, a los parlamentarios de la UDI, agradeciéndoles su “lealtad y coraje” en la tramitación de la megarreforma de reconstrucción y reactivación económica, “envejeció mal”, a juicio de algunos legisladores de RN.
Incluso con tono de burla, algunos diputados de Renovación Nacional salieron a reprocharles a sus socios históricos no haber estado a la altura de esa estimación que les tenía el jefe económico del gobierno, a quien apuntan por haber presionado para sacar en un día el último punto pendiente de la iniciativa gubernamental.
En la noche del miércoles, precisamente fueron dos senadores de UDI -uno por ausencia y el otro por anunciar su voto en contra- los que aguaron completamente los planes del Ejecutivo para “despachar a ley” el megaproyecto.
Por el contrario, legisladores de la UDI se alinearon con Hacienda y comenzaron a apuntar veladamente a la Secretaría General de la Presidencia (Segpres), que dirige el ministro José García Ruminot (RN), porque supuestamente no anticipó el escenario adverso que se venía en el Senado.
Aunque García y Quiroz no se hicieron reproches en público, las trincheras adoptadas por los dos partidos tradicionales de la derecha inevitablemente instalaron un clima denso al interior del gobierno.
Consultado este jueves por la responsabilidad de la Segpres, el ministro de Hacienda dijo “no me corresponde a mí decir quién contó, quién no contó (los votos)”. No obstante, respecto de su premura para sacar la megarreforma, dijo “nunca es un error ir a paso rápido”.
El senador Javier Macaya (UDI) dijo, en T13 Radio, que no veía un apresuramiento del ministro para sacar la reforma, ya que era una apuesta pensando “en el bien de Chile”. Aunque admitió que fue un “bochorno” no tener los votos, lo que -a su juicio- no llegó a ser “grave”.
Roces
“Evidentemente el gobierno no había contado los votos en la mañana, porque no nos habrían apurado de la manera que nos apuraron si hubieran contado los votos en el Senado. Entiendo que había dos senadores oficialistas que no estaban, no sé si por ausencia de licencia o por viaje al extranjero y, además, había otros dos senadores que no estaban de acuerdo con cómo se estaba haciendo la compensación”, sostuvo el presidente de la Cámara, Jorge Alessandri (UDI), en una entrevista en Radio Universo.
Sus palabras cayeron mal en la Secretaría General de la Presidencia, ya que precisamente es tarea de esta cartera hacer el debido conteo de votos.
“Con una buena planificación de parte de La Moneda, se entera de eso en la mañana o se entera el día antes, no iniciada la sesión”, se quejó Alessandri en la emisora.
La respuesta, sin embargo, vino de cerca, de alguien que se sienta a su lado en la testera.
En defensa del ministro García, la vicepresidenta de la Cámara, Ximena Ossandón (RN), dijo que “la impericia fue de la UDI. No se le puede echar la culpa al Ejecutivo”.
En una alusión a los agradecimientos enviados por Quiroz a la bancada UDI, sostuvo que “hubo muchas personas que marcaron la diferencia y tuvieron el coraje de respaldar este último trámite de la reforma en la Cámara. Me refiero especialmente a algunos diputados de la DC y a Jaime Mulet. Me imagino que a ellos también les habrán enviado un audio de agradecimiento”.
“Lamentablemente, el resultado en el Senado fue distinto a lo que esperábamos. Algunos hablan de una descoordinación de la UDI; lo cierto es que los votos de Renovación Nacional siempre estuvieron. Y, como dice el refrán, nunca hay que limpiarse la boca antes de comer”, remató la diputada Ossandón, apuntando veladamente al apuro de Quiroz.
“No comparto que esto haya sido un error del gobierno. Aquí, lamentablemente, hubo fuego amigo de la UDI, porque faltaron votos que estaban comprometidos y eso terminó haciendo fracasar la votación”, añadió el diputado Andrés Celis (RN).
El apuro y el conteo
Las versiones, no obstante, de cómo se originó el traspié son relativamente coincidentes.
El martes en la tarde, luego de que la Cámara aprobara casi los últimos ajustes a la megarreforma y rechazara solo un artículo, quedó un sabor amargo entre los ministros.
Se trataba del último nudo pendiente de la iniciativa gubernamental -un mecanismo de compensación del Fondo Común Municipal, producto de la menor recaudación por la rebaja de contribuciones- que, si no era zanjado, el megaproyecto no podía cerrar su trámite legislativo regular.
Tras esa sesión, Quiroz evaluó con sus cercanos y algunos legisladores de la UDI la posibilidad de tratar de sacar en tiempo récord, en un solo día, aquel punto pendiente.
En la Segpres, sin embargo, desde un principio habrían advertido que la jugada tenía un riesgo, porque el miércoles en la tarde muchos parlamentarios regresan a sus regiones, más aún en medio de una emergencia por los temporales.
No obstante, Alessandri, quien también tenía dudas, fue convencido por la bancada de la UDI y los asesores de Quiroz.
Luego de ello, los mismos diputados de la UDI y los asesores de Hacienda le informaron del plan a Javier Macaya (UDI), a quien, en su calidad de presidente de la Comisión de Hacienda del Senado, le correspondía encabezar la instancia mixta -compuesta por cinco diputados y cinco senadores- que debía resolver el nudo de las platas municipales.
Si bien la Segpres se alineó con la jugada, siempre estuvo un paso atrás respecto de los movimientos apresurados que dieron los legisladores y el equipo de Quiroz.
No obstante, desde la mañana del miércoles, García había advertido que el trámite no iba a ser tan fácil ni en la Cámara ni en el Senado.
De hecho, tras el informe evacuado por la comisión mixta, la Segpres tuvo que conseguirse 16 votos de diputados de la oposición, ya que los libertarios decidieron en bloque no apoyar la fórmula.
Finalmente, por 80 votos a favor, 48 en contra y 3 abstenciones, la Cámara dio el visto bueno al artículo pendiente.
El golpe, sin embargo, vino desde el Senado y sorpresivamente desde la UDI, que había sido el principal soporte político de Quiroz en toda la tramitación de la megarreforma, a diferencia de los diputados y senadores de RN que siempre marcaron matices.
Incluso, algunos senadores gremialistas estaban completamente descolocados tras las palabras expresadas la noche del miércoles por su par Gustavo Sanhueza (UDI).
“Mis disculpas... La verdad es que me consterné”, dijo el vicepresidente del Senado, Iván Moreira (UDI), luego escuchar el discurso del senador por el Ñuble, en el que anunció su voto en contra.
A esa hora ya se estaban desarrollando diversas conversaciones frenéticas y de emergencia, entre senadores oficialistas y ministros, para analizar un plan B, dado que era inminente el rechazo del artículo en cuestión.
A juicio de algunos, la fórmula, que se aprobó por una mayoría oficialista en la comisión mixta, terminaba beneficiando a las llamadas comunas más ricas, porque precisamente son las que tienen las contribuciones de bienes raíces más altas.
El problema es que el mecanismo causó ruido entre las propias filas de la derecha, ya que, además, de destinar más dineros públicos de la Ley de Presupuesto de la Nación a las municipalidades con mayores recursos, terminaba premiando a ciertos alcaldes, que, a juicio de algunos legisladores, han sido irresponsables y han despilfarrado sus recursos municipales en medidas de dudosa utilidad pública.
Ese fue el argumento del senador Sanhueza (UDI), quien exigió tener “controles necesarios” para una “nueva administración de los municipios”.
“No puedo concurrir con mi voto a favor de esta iniciativa, si no se toma una solución de fondo, donde el ministro de Hacienda, en conjunto con las diferentes asociaciones de municipios, puedan buscar un camino para poder regular de manera adecuada esto”, dijo el senador UDI, cuya postura fue un tiro de gracia al artículo que se había aprobado en la mixta.
Sin embargo, la llama de rebelión que encendió Sanhueza no era la única. Además, se conjugaron otras circunstancias.
El senador Enrique van Rysselberghe (UDI), por razones personales debió viajar a su región. Aunque señaló a La Tercera iba a votar a favor, a través de un comunicado expresó que hubo un problema de coordinación y que había avisado con anticipación su ausencia. En su caso, hay versiones encontradas. Una de ella sostiene que la Segpres supo el martes de su ausencia y no le puso reparos. La segunda señala lo contrario y que recién el equipo del ministro García se enteró el miércoles en la mañana.
El problema es que también tenía dudas el senador Rojo Edwards (Ind.-RN), quien según la versión del gobierno y de su bancada al final se iba a alinear.
También se sumó el reclamo de los senadores de la Región de Coquimbo, Sergio Gahona (UDI) y Matías Walker (independiente asociado al comité Evópoli), quienes desde temprano ese día miércoles pidieron al Ejecutivo aportar “recursos frescos” para las zonas afectadas por el temporal idealmente a través de un veto aditivo en el mismo megaproyecto.
Aunque Gahona señaló a La Tercera que él no estaba amenazando con rechazar la norma que se iba a votar en la sesión especial del miércoles en la noche, Walker no cerró esa puerta y fue un poco más amenazante. “Lo advertimos con mucha convicción: no puede haber Ley de Reconstrucción sin los recursos para reconstruir la Región de Coquimbo y la provincia del Huasco. Se posterga la votación de la megarreforma hasta que ello se garantice”, sostuvo Walker.
Agosto
Ya a nivel de anécdota, también hubo preocupación por la ausencia repentina de la senadora Vanessa Kaiser (libertaria), debido a que algunos diputados de su partido se descolgaron en la Cámara. Sin embargo, en el caso de ella, fue solo el susto, pues iba a aprobar y salió de la sala en dirección a su oficina, solo al percatarse de que ya no se iba votar este miércoles.
Todos esos ruidos, dado que la oposición ya estaba decidida a rechazar, no dejaron más alternativa a los ministros que pedir que se postergara la votación para evitar un revés a esa hora de la noche. Ello impidió que el megaproyecto fuera a “despachado a ley” en esa jornada.
El problema es que independiente de que esa votación se postergue para agosto, al regreso de la semana de trabajo territorial de los senadores, es altamente probable que la propuesta de la comisión mixta, tampoco tenga los 26 votos necesarios (al ser una norma de quórum), ya que será difícil convencer especialmente a Sanhueza.
Con ese panorama adverso, Quiroz admitió este jueves que es probable que el gobierno desista de la compensación municipal y dé luz verde para que se rechace. Ello no afectaría el resto de texto de la megarreforma, que igualmente podría ser promulgado sin esa parte de platas municipales, solo a la espera de que se resuelvan los vetos presidenciales que pretende ingresar el Presidente la República para eliminar un par de artículos. Ello también quedará para agosto.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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