Por Carlos AlonsoBriones, Labbé y Landerretche analizan la implementación del modelo alemán en Chile para el mercado laboral y la productividad
“Una agenda para elevar la productividad: formación técnica, pymes y encadenamientos productivos”, elaborado por la Cámara Chileno-Alemana de Comercio e Industria, la Corporación Grande Pyme e Icare, fue el tema que se analizaron los economistas.

Desde la articulación de las grandes empresas, las pymes y liceos técnicos hasta la promoción de modelos asociativos para pymes con grandes compañías son parte de las propuestas reunidas en el documento titulado “Una agenda para elevar la productividad: formación técnica, pymes y encadenamientos productivos”, elaborado por la Cámara Chileno-Alemana de Comercio e Industria, la Corporación Grande Pyme e Icare.
El documento consolida las propuestas emanadas de dos mesas de trabajo convocadas en el marco de la Misión Alemania 2026, instancia organizada por la Cámara Chileno-Alemana de Comercio e Industria, Grande Pyme e Icare.
La primera mesa abordó la formación dual en la educación técnica y el rol que deben asumir las empresas en ese sistema, y la segunda se centró en los encadenamientos productivos entre grandes empresas y pymes, con énfasis en minería, litio, hidrógeno verde e industria forestal.
El documento detalla que ambas mesas coincidieron en que la resolución de los desafíos del país “requiere una estrategia deliberada, con gobernanza clara, financiamiento específico, estándares reconocidos y corresponsabilidad entre el Estado, las grandes empresas, las pymes y las instituciones educativas”.
Las propuestas se organizaron en seis ejes: gobernanza público-privada; rol de la gran empresa como ancla; desarrollo de proveedores y pymes; financiamiento; capital humano y formación técnica; e información y transparencia de mercado.
Este fue el tema que analizaron los economistas Óscar Landerretche, Ignacio Briones y Michelle Labbé luego de la presentación de este estudio por parte del exvicepresidente de Corfo, José Miguel Benavente.
Para introducir el debate, los expertos analizaron cómo se puede implementar este sistema en momentos de crisis laboral.
Para Ignacio Briones “le hemos hecho el quite demasiado tiempo a una obviedad, que es que tenemos una regulación laboral que ya tenía problemas del siglo XX, que no conversa con el siglo XXI, que tiene que adaptarse a la nueva realidad. O sea, a mí me gusta ver el sistema laboral como un sistema y todo sistema si no se adapta a su entorno se genera desempleo”.
Briones añadió que “me queda la sensación de que hay mucha institucionalidad, con dudas sobre la gobernanza, y poca carne al final, al riesgo de que muerda poco”. Y aseveró que es preferible que los comités productivos no estén al mando del gobernador de cada región, ya que eso tiene el riesgo de que se politice.
Mientras que Labbé señaló que “los cambios son difíciles de implementarlos cuando todo va bien. Es mucho más fácil implementarlos cuando se ve que hay una urgencia en hacer cambios. Y creo que, en ese sentido, esta crisis lo ha demostrado, todos los años que llevábamos con crecimiento bajo, con un desempleo alto solo demuestran que no está funcionando lo que estamos haciendo y que tenemos que hacer cambios”.
En ese sentido, añadió que “la coyuntura nos está dando un empujoncito a hacer los cambios que necesitamos. Pero quizás lo más interesante de esto es que este modelo alemán se basa principalmente en la estabilidad, la estabilidad macro es básica para que el modelo funcione y, por lo tanto, lo que necesitamos es conseguir esa estabilidad, esas reglas del juego claras, dejar de discutir acerca de cuán importante o no importante es el crecimiento de la economía”.

Apuntó que se puede implementar, “pero primero hay un cambio a nivel sociedad, un acuerdo a nivel sociedad de que los problemas no los soluciona el Estado, de que los problemas los solucionan las empresas, las personas trabajando juntas y que a través de eso vamos a llegar a una solución final. El problema para aplicar este modelo en Chile es mucho más profundo que simplemente ponernos de acuerdo porque yo creo que el gran problema es ponernos de acuerdo”.
Para Landerretche, “si uno mira con cuidado lo que es el modelo dual alemán, si uno mira las cifras, no solamente la gobernanza, porque este informe hace un esfuerzo importante en tratar de trasladar el sistema de gobernanza alemán, que, por supuesto tiene sus particularidades alemanas, a la realidad chilena, pero si uno mira la escala de lo que se hace allá, si uno mira lo que se ha notado acá, más o menos el 2,5% a 3% de la fuerza laboral alemana todos los años está en el sistema dual. Eso significa que tienen 3 a 4 días de trabajo remunerado y 1 a 2 días completos de aula. Es un esfuerzo gigantesco”. No obstante, dijo que le preocupa “un poco en esta discusión es que se habla mucho de gobernanza y poco de financiamiento”.

El economista aseveró que “uno puede intentar todos los incentivos y sistemas posibles, pero si la base de formación de los trabajadores no está, eso es un problema. Además, hay que decir que el modelo educativo alemán es muy diferente del chileno. Es muy diferente en términos de cómo está estructurado y básicamente hace un sifón hacia la educación técnica”.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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