Ciberfeminismo, ecofeminismo, lesbofeminismo: algunas de las distintas corrientes del movimiento feminista

Mujeres en la marcha de 8M durante el Día Internacional de la Mujer en Santiago, el 8 de marzo de 2022. Foto: Reuters.

En un mundo de fragmentación de los movimientos sociales, el feminismo no es la excepción. Distintos feminismos apelan a que las desventajas no son solo por el sexismo, sino de muchas maneras, como la homofobia, el racismo, la edad, entre otras. Distintas miradas que ayudan a posicionar temas. Pero todas con algo en común: la lucha feminista.




Se habla de mujeres feministas. Corrientes del feminismo. De olas feministas. El término es amplio. Tan amplio como la diversidad de mujeres, sostienen diversos autoras y autores. También su historia. Incluso dependiendo de las circunstancias, se le pueden dar diferentes usos y significados.

Según establece la Stanford Encyclopedia of Philosophy (Enciclopedia de Filosofía de la Universidad Stanford), especialistas hablan de feminismo para referirse a un movimiento político históricamente específico en los Estados Unidos y Europa. Para otras y otros, es aquel movimiento social que indica y busca modificar la presencia de injusticias sociales contra las mujeres.

El término comenzó a usarse después de la Primera Conferencia Internacional de Mujeres en París en 1892. Así, la palabra del francés féministe, comenzó a nombrarse con regularidad en inglés para referirse a la defensa de la igualdad de derechos para las mujeres basada en la idea de la igualdad de los sexos.

Se habla de mujeres feministas. Corrientes del feminismo. De olas feministas. El término es amplio. Foto: Reuters.

Olas feministas

Desde entonces el recorrido ha sido extenso. Hablar de movimiento feminista y de sus corrientes, requiere partir por entender cuándo se inicia feminismo.

Históricamente las primeras luchas feministas fueron a fines del siglo XIX por parte de las mujeres que demandaban ya no ser consideradas un bien o propiedad del hombre, explica la directora del Departamento de Filosofía de la Universidad de Santiago, Diana Aurenque, “el poder sufragar, el poder tener derechos políticos, eran las peticiones”.

“Fueron también las primeras mujeres que pudieron estudiar, en ir a la universidad”, dice Aurenque sobre demandas que en Chile tuvo a Eloísa Díaz como representante. El 3 de enero de 1887 se graduó de la carrera de Medicina de la Universidad de Chile. Fue la primera mujer médica-cirujana tanto en Chile y en Latinoamérica.

Luego, el segundo movimiento feminista se desarrolla en los años 60. Principalmente en Estados Unidos se inició, en un momento de boom económico y muchos cambios sociales. Las mujeres comenzaron a salir a las calles y a manifestarse para pedir divorcio, entre otras demandas.

Querían ir más allá de la búsqueda inicial de derechos políticos. Luchaban por una mayor igualdad en todos los ámbitos, por ejemplo, en la educación, el lugar de trabajo y el hogar.

Eloísa Díaz. Foto: Archivo
Eloísa Díaz, representante de los pasos que las mujeres comenzaban a dar en la primera ola feminista. El 3 de enero de 1887 se graduó de la carrera de Medicina de la Universidad de Chile. Fue la primera mujer médica-cirujana tanto en Chile y en Latinoamérica.

“En los años 50 si la mujer se separaba del marido perdía todo, la trataban pésimo, no podía tener una vida normal. Entonces fueron demandas el tema del divorcio y el aborto como posibilidad”, dice Aurenque sobre un momento en que se plantearon con fuerza además peticiones sobre los derechos reproductivos y del cuerpo de la mujer. “La pastilla anticonceptiva, fue un gran momento para las mujeres. Poder determinar cuándo querían ser madres, una opción que antes no estaba, súper importante”.

La tercera oleada se habla de los años 80 en Estados Unidos. Aurenque señala que es ahí cuando comienza las primeras cátedras sobre feminismo. También los primeros cursos sobre género en universidades y se desarrollan estudios sobre el tema.

“Ahora se habla de feminismo y de género como algo súper evidente, pero esto parte en las academias como una investigación filosófica, pionera. Así como había una cátedra de política y de ciencias, en las facultades de filosofía comenzaron las cátedra y estudios sobre género. Empieza todo el estudio académico de distinguir entre el sexo biológico y el género como una cuestión identitaria, el lugar de la mujer, el rol de la mujer”, explica.

En el caso de América Latina, el desarrollo ha sido diferente, destaca Aurenque. “Si bien el feminismo se ha enseñado en las universidades, en realidad no tiene la presencia que tiene en Estados Unidos. Acá toda la potencia que tiene partió en las calles, tiene esta connotación feminista que desde la calle interesa a la academia”.

Activistas participan en una marcha de protesta para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, en Santiago, el 8 de marzo de 2022. Foto: Reuters.

Diversidad

Angela Boitano, académica de la Escuela de Sociología de la Universidad Diego Portales, presidenta de Asociación Chilena de Filosofía y parte de la Red de Filósofas Feministas, plantea que la primera ola es la que surge en esos años 60 “por parte de mujeres blancas que estaban en su casa”.

Muchas autoras ubican distintos momentos del feminismo. “A mí me hace sentido que en la modernidad tardía, en los años 60, es el momento en que más claramente surge, con la Guerra de Vietnam, el Estado de Bienestar, mujeres más educadas que empiezan a tener más tiempo libre, no es dogma, pero me parece sensato ubicar en los años 60 esa primera ola”.

“Era un momento de la historia en que solo el hombre trabaja y ellas estaban en casa. Su demanda es salir al espacio público”, explica Boitano, sobre un feminismo que se llama “blanco occidental o feminismo de la primera ola”.

Esas mujeres cuando iban a marchar por derechos por las mujeres “en su casa quedaba la mujer nana, negra, indígena o rural cuidando a sus niños”, dice Boitano sobre un fenómeno que influyo a que posteriormente surgieran los feminismos negros o racializados “que ante un feminismo blanco dicen que no las representa porque las mujeres negras en el caso de Estados Unidos trabajaron desde niñas, entonces su demanda no trabajar, sus demandas son otras”.

Con el avance del feminismo, es claro que la variable género, que es un aporte de los feminismo, dice Boitano, “no explica todas las opresiones que viven las mujeres como ser mujer negra, mapuche, pobre o lesbiana”. No es solo el género el que discrimina, también la clase o la raza.

“Por eso surge en los años 80 el feminismo interseccional, es decir hay variables que se intersectan y eso explica algunas opresiones no solo el género”, sostiene.

Del ciberfeminismo al ecofeminismo

¿Y cuántos feminismos existen? Boitano aclara que existen muchas corrientes “de hecho se habla de feminismos”.

Tampoco es algo determinante que sea vinculado al género de por sí. “Hay mujeres biológicas que no son feministas” explica sobre una categoría que es más política que natural, “el feminismo es una posición política, no biológica, no todas las mujeres por el hecho de serlo son feministas, muchas mujeres reproducen en su vida cotidiana muchas exclusiones hacia otras mujeres, por ejemplo, a través del clasismo o racismo”.

Lo anterior ayuda a entender, por ejemplo, algunas mujeres estén dispuestas a reconocer que hay desventajas sociales, pero no se admitan como feministas. O podrían estar dispuestas a reconocer de manera general que la igualdad para las mujeres es algo bueno, sin comprometerse a interpretar situaciones cotidianas particulares como injustas.

Por eso es más apropiado hablar de feminismos. Y ante panorama diverso y plural, dice Boitano lo que conviene es considerar una política de alianzas. “Esta fragmentación del sujeto del feminismo no debería provocar inmovilismo, sino una política de alianzas. Los feminismos deberían dialogar entre sí críticamente. Probablemente hay cosas en las que no se estará de acuerdo, lo cual no es ningún problema, pero sin la lucha feminista nada de lo que tenemos lo hubiésemos logrado”.

De esa forma, se pueden nombrar muchos feminismos. “Miles”, dice Boitano. Entre otros, actualmente existen en Chile, el Ciberfeminismo, Ecofeminismo, Lesbofeminismo, Feminismoss Separatistas, Feminismos Inclusivos, Feminismo Indígenas, Feminismos Racializados. “Como también hay feminismos que hablan de la mujer como la madre tierra o la pachamama”, aclara.

Una activista interpreta el himno de protesta feminista chilena "Un violador en tu camino" antes del Día Internacional de la Mujer en Santiago, el 7 de marzo de 2022. Foto: Reuters.

El ecofeminismo, es a la vez activismo político y crítica intelectual. Une feminismo y ecologismo. Argumenta que la dominación de la mujer y la degradación del medio ambiente son consecuencias del patriarcado y el capitalismo. Cualquier estrategia entonces para abordar uno debe tener en cuenta su impacto en el otro para que la igualdad de las mujeres no se logre a expensas del empeoramiento del medio ambiente.

“Hay algunas mujeres que plantean desde el lesbofeminismo, que solamente eres feminista si eres lesbiana, porque si te interesa el sexo opuesto significa que eres una mujer patriarcalizada. Hay posiciones que son más radicales. Como ocurre también con posturas del ecofeminismo que dice que la mujer es la naturaleza y que ha sido explotada y violada por este hombre que penetra, y dice que toda la lucha ecológica es feministas. Lo interesante de todos ellos es que colocan temas en discusión”, dice Boitano.

En Estados Unidos como existe una tendencia más libertaria, por ejemplo, dice Aurenque “las feministas libertarias entienden los derechos reproductivos como ´yo puedo vender y hacer lo que quiera con mi cuerpo´, como prostitución, la pornografía, cosas son más discutidas por el movimiento feminista más tradicional o de centro izquierda que dice que la mujer no es un bien del hombre, no es un bien de consumo”.

Todo es reflejo de cómo actualmente en el mundo social se ha producido una fragmentación de los movimientos sociales. Algo problemático porque cuesta hacer alianzas, dice Boitano. Pero por otro lado, “es interesante que muchas personas profesamos del feminismo con un objetivo distinto, pero bueno diríamos que hay algo común que es la lucha feminista”.

Probablemente el adjetivo ubica de manera más local, dice la académica UDP, “pero toda mujer feminista estaría de acuerdo con ley de aborto o con disminuir la brecha salarial, o las brechas de poder”. Hay algo común en el feminismo y a la vez cosas distintas.

Hoy día se aprecia un feminismo mucho más deconstructivo. Eso quiere decir, indica Boitano que “ojala no sea necesario ni siquiera hacer la categoría hombre o mujer, en el fondo se desbinarice esto y donde sea una categoría irrelevante, pero esa es una manera en la que no todo el mundo estaría de acuerdo conmigo”.

Lo cierto es que si de feminismos se trata no hay acuerdo en muchas cosas. Y eso, dice Boitano no importa. “En los movimientos feministas lo que confluye son distintos civismo, y lo que te das cuenta es que la conversación, el debate, lo que producen es más conocimiento, el conflicto, la discrepancia frente a temas no atenta contra con la lucha femenina, al contrario hace pensar que es muy compleja”.

Desde el feminismo pueden haber posturas distintas sobre temas valóricos. Tal como Aurenque indica “en feminismo no todo es tan claro, ni tiene limites tan claros”.

Tal cómo indicó la filósofa afroamericana Angela Davis en un discurso en la Universidad de Chile en 2020, el feminismo no se centra estrictamente en el género. Reconoce más bien interconexiones, interrelaciones e interseccionalidades, para un futuro emancipatorio. “El feminismo que el mundo necesita es un feminismo que se levanta para desafiar el racismo y el capitalismo global. Proclama de la vida de las y los negros importantes, las y los mapuche importantes, las y los trabajadores importan”, destacó.

La Dra. Laurel Weldon, profesora de ciencias políticas en la Universidad Simon Fraser señala que luego del fenómeno #MeToo, ha habido un renovado interés por investigar movimientos feministas. Algo que en entrevistas reconoce es muy desafiante en estos tiempos. “También es un proyecto desafiante desde una perspectiva intelectual, para lidiar con la diversidad de la movilización de mujeres y entre países y grupos de mujeres. Hay protestas feministas en los lugares más improbables, como dentro de las prisiones de mujeres, y en formas inverosímiles, como mujeres conduciendo en Arabia Saudita”.

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