Por Francisco CorvalánCongreso Jóvenes Futuro apuesta por desconectar para volver a pensar: IA, salud mental y trabajo marcarán el encuentro
Bajo el lema “Conectemos con ideas”, la séptima edición del Congreso Jóvenes Futuro se realizará este viernes. La propuesta busca que jóvenes de entre 15 y 29 años salgan del consumo automático de contenidos digitales y recuperen la conversación presencial, mientras abordan algunas de las principales incertidumbres que enfrentan hacia el futuro.

Una jornada “offline”. Así define Guido Girardi, fundador de Congreso Futuro y vicepresidente ejecutivo de Fundación Encuentros del Futuro, el espíritu que tendrá este viernes el Congreso Jóvenes Futuro en Matucana 100. La idea puede parecer paradójica en un encuentro dedicado precisamente a discutir el futuro tecnológico, pero para sus organizadores el punto está en recuperar aquello que las plataformas digitales están debilitando, como la conversación, la reflexión y la capacidad de construir ideas junto a otros.
“Estamos capturados por las redes sociales”, plantea Girardi. A su juicio, uno de los problemas actuales es que “se está terminando el pensamiento por defecto”, el espacio en que una persona puede estar sin estímulos externos, divagar, conversar consigo misma y generar nuevas ideas. “En 280 caracteres no hay conversación, no hay imágenes mentales, no hay pensamiento”, sostiene.

Ese diagnóstico está detrás del lema de esta séptima edición del Congreso Futuro destinado a las adolescencias, “Conectemos con ideas”. El encuentro reunirá durante este viernes, entre las 10.00 y las 17.00, a jóvenes, expertos y organizaciones en una programación que incluye charlas, podcasts, conversatorios, talleres, música y experiencias participativas. La entrada es gratuita, previa inscripción, y está dirigida a personas de entre 15 y 29 años.
Para Luz María Díaz de Valdés, directora de Estrategia y Desarrollo de Fundación Encuentros del Futuro, la palabra “conectar” tiene justamente una segunda lectura. “Hay un componente de conectividad y que estamos ultra conectados. Pero la segunda parte es conectar con las ideas”, explica. El objetivo, agrega, es desafiar a los jóvenes, promover el pensamiento crítico y generar espacios donde puedan encontrarse con opiniones distintas a las que reciben habitualmente a través de los algoritmos.
El desafío, dice Díaz de Valdés, es evitar que el Congreso adopte una mirada adultocéntrica. “Aquí nosotros hacemos un ejercicio también de tomar en qué están los jóvenes y cuáles son sus propias problemáticas”, señala. Por eso, en lugar de definir desde arriba cuáles deberían ser sus preocupaciones, la organización ha puesto en el centro temas como el futuro del trabajo, la salud mental, la educación y la irrupción de la inteligencia artificial.
La programación también rompe con el formato tradicional de un congreso. En vez de una sucesión lineal de exposiciones, los asistentes podrán construir su propio recorrido a través de un “Dopamine Menu”, organizado como si fuera un menú gastronómico, con entradas, platos de fondo y postres.
La explicación está en que no se busca competir con las redes sociales utilizando sus mismas herramientas, sino ofrecer otro tipo de recompensa. Las “entradas” serán experiencias breves; los “platos de fondo”, charlas, podcasts y conversatorios; y los “postres”, talleres creativos, corporales y expresivos. La apuesta es generar una forma de dopamina vinculada a la conversación, la creatividad y la experiencia colectiva, en contraposición a la recompensa inmediata del scroll infinito. La nueva estructura busca, justamente, que el público pueda moverse, elegir y participar de manera más activa.
La incertidumbre como eje
La palabra que atraviesa la jornada es incertidumbre. Para Constanza Rodríguez, coordinadora de la Red de Jóvenes Futuro, esa incertidumbre aparece en ámbitos tan distintos como la salud mental, las relaciones personales, la participación y, especialmente, el mundo laboral.
Uno de los factores que está modificando esa incertidumbre es precisamente la inteligencia artificial: los empleos calificados de nivel medio y bajo, que muchas veces constituyen la puerta de entrada de los jóvenes al mercado laboral, ya están siendo impactados por la automatización.

La discusión, sin embargo, no pretende instalar una mirada exclusivamente pesimista sobre la tecnología. Rodríguez sostiene que la IA puede ayudar a profundizar conocimientos y aumentar la eficiencia, pero obliga a discutir qué habilidades y valores deben permanecer en manos humanas.
“Nosotros estamos totalmente de acuerdo con la tecnología, que la inteligencia artificial nos ayuda, nos ayuda a profundizar en ciertas cosas, ser más eficientes, pero también ahí viene el espacio humano: qué valores queremos resguardar de eso”, afirma.
Ese debate se conecta con otra preocupación: la dependencia cognitiva de las nuevas herramientas. Desde la Red de Jóvenes Futuro, dice Rodríguez, uno de los principales objetivos es desarrollar pensamiento crítico para que las nuevas generaciones comprendan cómo funcionan los sistemas digitales y qué efectos tienen sobre sus decisiones.
La salud mental será otro de los ejes. La jornada comenzará con la charla “La incertidumbre en las juventudes”, del psiquiatra infantojuvenil Mario Valdivia. También habrá conversaciones sobre participación juvenil, nuevos liderazgos, futuro del trabajo y las transformaciones que la IA está generando en la educación y las trayectorias laborales.
De espectadores a protagonistas
Para Rodríguez, el Congreso también busca cuestionar una idea instalada sobre las nuevas generaciones: que los jóvenes participan poco. “Creo que los jóvenes sí participan, hay datos”, afirma, aludiendo que el 70% de los jóvenes participó durante el último año en algún tipo de organización, según un estudio del INJUV. La discusión, plantea, es cómo reconocer nuevas formas de participación que no necesariamente pasan por los canales tradicionales.
Ese tránsito desde el espectador hacia el protagonista será parte de los contenidos del encuentro. En uno de los talleres, por ejemplo, los participantes serán invitados a situarse en el año 2050 y pensar qué decisiones deberían tomarse hoy para construir el futuro que imaginan.
Rodríguez lo resume bajo el concepto de “futurabilidad”, la posibilidad de tomar decisiones presentes que generen beneficios para las próximas generaciones. “La idea es que los jóvenes se puedan posicionar en el año 2050, y desde ahí imaginar cómo les gustaría que fuera ese futuro”, explica.
La apuesta final de Girardi es que la tecnología no termine reemplazando la colaboración, elemento que permitió a los seres humanos avanzar, según los dichos del exsenador. “Esta reunión con jóvenes es para generar liderazgos humanos”, plantea. La idea, dice, es valorar a quienes han construido redes y son capaces de utilizar la inteligencia artificial para promover “valores humanos, de convivencia, de justicia, de amistad, de conversación y de reflexión”.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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