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Lluvias, nieve y brusco descenso de temperaturas: el sistema frontal que marcará el inicio del invierno en la Zona Central

La Zona Central recibirá esta semana el primer sistema frontal de relevancia de junio, que avanzará desde el sur hacia Santiago entre martes y miércoles, dejando precipitaciones, nevadas en cordillera y un posterior descenso de las temperaturas.

Foto: ATON.

Después de varios días dominados por la nubosidad costera, alertas ambientales y temperaturas relativamente estables, la Zona Central se prepara para recibir el primer sistema frontal de relevancia de junio. El evento, que comenzó a afectar progresivamente al país desde la tarde de este lunes en el sur, avanzará hacia el norte y dejará precipitaciones entre las regiones del Biobío y Coquimbo, además de nevadas en cordillera y un posterior descenso de las temperaturas.

La situación responde a una configuración atmosférica típica de invierno activo. Según el análisis sinóptico, un profundo sistema de baja presión ubicado frente a la Patagonia avanza acompañado de un frente frío y una zona de oclusión. Al mismo tiempo, el anticiclón del Pacífico se encuentra desplazado hacia el oeste, lo que permite el ingreso de perturbaciones hacia latitudes medias y facilita el avance de sistemas frontales hacia Chile Central.

“Todo indica que va a llover durante el miércoles y que la precipitación se concentrará principalmente durante esa jornada”, explica Jorge Carrasco, doctor en Ciencias Atmosféricas y académico de la U. de Magallanes.

De acuerdo con el especialista, las primeras lluvias comenzarán durante la tarde y noche de este lunes en el sector de Concepción y se desplazarán gradualmente hacia el norte. Durante el martes alcanzarán la zona de Talca y, posteriormente, la Zona Central.

Las precipitaciones, sin embargo, no se distribuirán de manera homogénea. Como ocurre habitualmente en este tipo de sistemas, los mayores acumulados se concentrarán en la costa y la cordillera.

“Generalmente llueve más en la costa que en Santiago. Localidades como Navidad, San Antonio o Valparaíso podrían recibir entre 15 y 20 milímetros. En cambio, en Santiago y el valle central probablemente no se superen los 10 milímetros, salvo hacia la precordillera, donde la precipitación aumenta por efecto del relieve”, señala Carrasco.

Uno de los aspectos más relevantes del evento será la baja altura de la isoterma cero. Los modelos meteorológicos proyectan que el nivel de congelación se ubicará en torno a los 1.500 metros de altitud, permitiendo nevadas en sectores cordilleranos y precordilleranos.

Carrasco estima que podrían acumularse entre 15 y 20 centímetros de nieve en zonas altas, aunque descarta, por ahora, riesgos significativos de deslizamientos o crecidas importantes de cauces.

“Es una situación distinta a otros eventos recientes donde la isoterma estaba muy elevada. Esta vez la isoterma será relativamente baja y favorecerá las nevadas”, afirma.

Desde el punto de vista operativo, las condiciones en pasos fronterizos y sectores de montaña podrían tener problemas de visibilidad producto de la nieve y el viento.

El frío después de la lluvia

Aunque las máximas ya han comenzado a descender respecto de semanas anteriores, los especialistas coinciden en que las jornadas más frías no serán necesariamente las de lluvia, sino las posteriores al paso del frente.

Tras el sistema frontal entrará una masa de aire frío desde el sur, provocando un descenso de las temperaturas mínimas durante jueves y viernes. “Pero no se trata de una masa polar intensa. Será un aire frío moderado y de corta duración”, detalla Carrasco.

La investigadora del Centro Agrimed de la U. de Chile, Paula Santibáñez, coincide con ese diagnóstico. Según la académica, las máximas entre 11 y 13 °C previstas para esta semana son coherentes con jornadas dominadas por la nubosidad, la lluvia y el posterior ingreso de aire frío.

“Luego del paso de la lluvia, el ingreso de aire más frío desde el sur o suroeste mantendría las temperaturas bajas, especialmente durante las mañanas. No hablaría de una irrupción polar extrema ni de heladas generalizadas, pero sí podrían registrarse heladas locales en sectores interiores o rurales”, sostiene.

El escenario también favorecerá una mejora temporal en la calidad del aire de Santiago. La llegada de una nueva masa de aire desde el océano reemplazará la atmósfera actualmente estancada sobre la cuenca capitalina, afectada por episodios de contaminación.

“Lo más probable es que el jueves tengamos un día muy prístino. La cordillera se verá muy nítida después del paso del sistema frontal”, anticipa Carrasco.

La llegada de las lluvias coincide con los primeros indicios de calentamiento del océano Pacífico ecuatorial y con pronósticos internacionales que apuntan a una transición hacia condiciones de El Niño durante los próximos meses. Sin embargo, los expertos advierten que no debe establecerse una relación directa entre este sistema frontal y el fenómeno oceánico-atmosférico.

“La causa inmediata de la lluvia es meteorológica: el avance de un sistema frontal, el debilitamiento temporal del bloqueo anticiclónico y el ingreso de humedad desde el Pacífico. El Niño opera en una escala climática más amplia”, explica Santibáñez. Los especialistas prefieren hablar todavía de una fase neutral cálida con alta probabilidad de transición.

Si esa evolución se consolida durante el invierno y la primavera, aumentaría la probabilidad de que más sistemas frontales alcancen la Zona Central. Carrasco comenta que El Niño tiende a debilitar la alta presión subtropical del Pacífico que habitualmente bloquea el avance de los frentes hacia Chile Central.

Pese a las proyecciones de precipitaciones por sobre lo normal para el trimestre junio-agosto, los especialistas advierten que ello no implica necesariamente un invierno permanentemente frío. De hecho, los pronósticos estacionales de la Dirección Meteorológica de Chile sugieren temperaturas promedio superiores a los valores históricos para gran parte de la zona centro-sur.

“Una semana fría no invalida un pronóstico trimestral cálido. Es perfectamente posible tener varios días con máximas de 11 o 13 grados y aun así terminar el trimestre con temperaturas promedio superiores a lo normal”, aclara Santibáñez.

La señal predominante apunta a un invierno dinámico, con sistemas frontales más frecuentes, descensos temporales de temperatura y pausas secas intercaladas con jornadas más templadas para la época. Un patrón que, según los especialistas, podría transformarse en la tónica de las próximas semanas a medida que avance la estación más lluviosa del año.

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