El nudo de género en el equipo de José Antonio Kast
Aunque en el entorno del presidente electo son varias las mujeres que asumieron roles importantes tras la campaña, no forman parte del núcleo más íntimo de toma de decisiones y tampoco se ha traducido en una proyección para el equipo ministerial. Esto, en contraste con los nombres que han aparecido para el comité político, donde predominan las figuras masculinas.

De la presencia femenina en la Oficina del Presidente Electo (OPE) no hay mayores dudas. Varias mujeres cumplen roles centrales en la operación diaria en el equipo de José Antonio Kast, pero ninguna es identificada como parte del núcleo neurálgico de las decisiones más relevantes.
Si bien figuras como la vocera Mara Sedini, la socióloga María Jesús Wulf -encargada de temas como educación y niñez-, la abogada Beatriz Hevia -parte del equipo de seguridad- y Carmen Soza, directora ejecutiva de Ideas Republicanas, han tenido mayor relevancia en el último tiempo, lo cierto es que Kast, agregan en su entorno, los temas más importantes los ve principalmente con Cristián Valenzuela, Alejandro Irarrázaval y Arturo Squella.
Carolina Araya, exjefa de gabinete de Kast, sí tenía un rol clave en la toma de decisiones del presidente electo, pero ahora se encuentra de prenatal, alejada de sus funciones.
La presencia del equipo femenino, además, hasta ahora, no se ha traducido en una proyección clara hacia el gabinete ministerial. Salvo el caso de Sedini y Wulf -en Segegob y Desarrollo Social, respectivamente-, los nombres de mujeres más reconocibles del entorno de Kast aparecen rodeados de interrogantes cuando se trata de asumir cargos de primera línea.
Las razones son diversas y, en general, conocidas al interior del oficialismo entrante. Por ejemplo, Beatriz Hevia cursa un embarazo. Mientras que Carmen Soza ha sido identificada como una pieza clave para el Segundo Piso de La Moneda, dada su menor experiencia política. Su condición de principal ideóloga del programa de gobierno hace necesario que esté en el equipo asesor para poder darles seguimiento a las medidas.

Al presidente electo le faltan rostros femeninos disponibles -y dispuestos- para asumir ministerios. En las nóminas preliminares que han circulado en las últimas semanas, la presencia de mujeres es limitada.
Además de Wulf y Sedini, la doctora May Chomali y María Paz Arzola (ambas independientes) corren con ventaja para el Ministerio de Salud y de Educación, respectivamente. En algún momento se evaluó la opción de que la secretaria general del Partido Republicano, Ruth Hurtado, pudiera asumir la cartera de la Mujer. Esta última alternativa, sin embargo, se ha ido diluyendo y dicha repartición -aseguran fuentes del sector- podría recaer en una mujer UDI.
En contraste, en los ministerios considerados más sensibles del diseño político -y que concentran el poder- predominan nombres masculinos. Claudio Alvarado (UDI), carta segura al Ministerio del Interior, mientras que José García (RN) llegará a la Secretaría General de la Presidencia (Segpres).
La asimetría de género, aunque está lejos de ser un complejo para los republicanos, sí puede ser un potencial motivo de cuestionamientos en la antesala del anuncio del gabinete.
Lo anterior, considerando que el tema ha sido uno de los grandes flancos de Kast en el pasado, sobre todo durante su campaña presidencial de 2021, cuando -entre otras materias- propuso eliminar el Ministerio de la Mujer.
En todo caso, fuentes del Partido Republicano niegan que la ausencia de mujeres sea un problema en la conformación del equipo ministerial. No solo porque -afirman- cuentan con algunas figuras a disposición, sino también porque recalcan que uno de los focos como colectividad ha sido reforzar la formación de liderazgos femeninos.
No solo para integrar el gabinete, sino para asegurar la renovación de rostros dentro de la misma colectividad a largo plazo.
Por ejemplo, recuerdan que tan solo unos días después de la segunda vuelta presidencial convocaron a un encuentro enfocado en capacitar a las mujeres de la colectividad y también de la UDI y RN para el “servicio público”.
Ese tipo de instancias, aseguran, se han transformado en habituales en la tienda. En ese trabajo han asumido un rol la propia futura primera dama, María Pía Adriasola, Ruth Hurtado y otras dirigentes como la concejala Catalina Ugarte -quien asumió como jefa de gabinete de Kast- y la diputada electa Macarena Santelices.
Lo cierto es que, al menos en la primera línea del Ejecutivo, son pocas las mujeres republicanas que van a tener presencia.
En el entorno del presidente electo apuntan a una combinación de factores. Por una parte, varias de ellas que hoy ocupan roles relevantes han manifestado, cuando se les ha consultado, su preferencia por privilegiar la vida familiar por sobre una exposición ministerial de alta intensidad.
Lo que sí está descartado es la adopción de un criterio de paridad. Primero, porque se trata de una idea con la que el propio Kast y su entorno no comulgan, y segundo, porque el presidente electo ha insistido en que el gabinete debe responder a un principio de idoneidad, independientemente del género o la militancia partidaria.
En esa lógica, la conformación del equipo ministerial no buscaría cumplir cuotas, sino reflejar lo que consideran los perfiles más aptos para cada cartera.
Hace algunos días, en Icare, en clave interna, envió un mensaje directo al Partido Republicano. El futuro jefe de Estado reconoció que hay militantes que esperan llegar a la primera línea del gobierno, pero fue tajante en marcar límites. “No, te tocará en la medida en que seas el mejor”, recalcó. Un mensaje que buscó ordenar expectativas y reafirmar que la conformación del gabinete es una decisión concentrada en su figura.

Fuera del mundo estrictamente partidario, en tanto, en el entorno del mandatario electo se mira con interés a mujeres que forman parte de centros de estudio vinculados al sector. En particular, Libertad y Desarrollo aparece como uno de los espacios donde se han identificado perfiles con trayectoria técnica y experiencia en políticas públicas que podrían reforzar el diseño del gabinete, especialmente en áreas sociales y económicas.
Un ejemplo es que el nombre de Bettina Horst ha surgido de manera recurrente en conversaciones preliminares, sin que hasta ahora exista una definición al respecto. A ello se suma que, hace algunos días, en dependencias de la oficina del presidente electo se vio a Pilar Hazbún, coordinadora del programa legislativo de LyD.
Así, de los 25 ministerios actuales -ya que Kast dejó abierta la opción de fusionar algunos-, cerca de cinco nombres femeninos son los que, hasta ahora, han circulado para el gabinete.
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