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Dónde invertir en 2026: siete expertos dan las claves en acciones, deuda y la inteligencia artificial

El año que se fue dejó una estela de ganancias de dos dígitos en los mercados accionarios. Esta vez, las bolsas de EEUU no fueron las protagonistas, exceptuando algunas acciones ligadas a la inteligencia artificial. Para los especialistas, el Ipsa ya se encuentra con valorizaciones cercanas a sus promedios y la apuesta para 2026 son otros mercados. En renta fija, los bonos de la región surgen como alternativa.

A press conference by Federal Reserve chairman Jerome Powell is displayed on the floor at the New York Stock Exchange in New York, Wednesday, Sept. 20, 2023. The Federal Reserve left its key interest rate unchanged for the second time in its past three meetings, a sign that it's moderating its fight against inflation as price pressures have eased. (AP Photo/Seth Wenig) Seth Wenig

El 2025 terminó como un año espectacular para la renta variable. El Ipsa alcanzó los 10.481,47 puntos lo que implicó un retorno de 56,81%, su mejor desempeño anual desde 1993 (68,73%). Sin embargo, las alzas fueron reiteradas a nivel global y para este 2026 los expertos apuntan a que podrían continuar en algunos mercados.

A pesar del temor a la guerra comercial durante el segundo trimestre del año pasado, en EEUU el S&P 500 cerró el 2025 con una subida del 16,4%, su tercer año consecutivo con ganancias de doble dígito, mientras que el Nasdaq Composite sumó un 20,4%.

Así como las bolsas EEUU se beneficiaron del proceso de baja de tasas por parte de la Fed, también lo hicieron los mercados desarrollados. En España, el Ibex ganó 49,27% mientras que la plaza de Seúl se empinó 58,77%. Por su parte, Milán saltó 31,47 %, Fráncfort, 23,01%, Londres, 21,51% y París, un 10,42%.

Andrés Vicencio, gerente de Asset Allocation de LarrainVial Asset Management, sostiene que “en términos generales pensamos que la Reserva Federal de Estados Unidos seguirá recortando tasas de interés en 2026. Pensamos que habrá al menos dos recortes, por lo que los activos de riesgo seguirán registrando retornos positivos, especialmente las acciones por sobre los bonos”.

Sin embargo, las fuertes alzas del mercado bursátil en 2025 elevaron las valorizaciones de las acciones, lo que dificulta retornos similares en 2026.

Klaus Kaempfe, CIO de Credicorp Capital Chile, explica que para este año “estamos sobre ponderando los bonos corporativos latinoamericanos. Creemos que dentro de un asset allocation para el 2026 es clave entender los retornos esperados de las diferentes clases de activos, locales e internacionales”.

“Dadas las valorizaciones de las acciones internacionales, vemos más difícil que estas superen el 10% de rentabilidad este año, mientras que los bonos latinoamericanos ofrecen tasas por sobre el 7% con un riesgo bastante más acotado”, agrega.

Emergentes versus EE.UU.

A pesar de las valorizaciones “elevadas”, Ramiro Torres, subgerente de Estudios y Análisis Cuantitativo de Principal Chile, mantiene una visión más positiva para las acciones, en desmedro de la renta fija, “en general, dado que aún vemos buenos fundamentales y proyecciones en términos de política monetaria y fiscal global optimistas”. Dentro de EEUU, Torres se orienta “a la parte procíclica y empresas de menor tamaño”, mientras que “dentro de economías emergentes, nos mantenemos optimistas en China y Latinoamérica, enfocado principalmente a Brasil. Europa y y algunas economías emergentes muestran un menor atractivo actualmente”.

La bolsa de Brasil terminó el año pasado con un alza de 33,9%, su mayor subida desde 2016. En tanto, la plaza colombiana se empinó 47,75% y la de Perú, un 50%.

Según Vicencio, al analizar por mercado, “vemos valor en el mundo emergente, especialmente en Latinoamérica. Si bien durante diciembre ha aflorado ruido político en Brasil, creemos que el mercado estará más enfocado en los movimientos del Banco Central y la dirección que tenga la tasa de política monetaria (Selic)”.

Además, apunta que “vemos que hoy son necesarios recortes en la tasa y pensamos que prontamente el consejo se inclinará por esa decisión. Por otro lado, el ruido político irá disminuyendo hacia marzo/abril y eso debería bajar la incertidumbre y volatilidad con los activos brasileños”.

Felipe de Solminihac, jefe de Estrategia de Fynsa, dice que, en renta variable internacional, “esperamos que el mejor desempeño relativo continúe viniendo desde mercados fuera de Estados Unidos y especialmente emergentes, favorecidos por valorizaciones más atractivas, revisiones de utilidades al alza y un dólar global con menor soporte estructural”.

Respecto de los sectores, mantiene su preferencia por el rubro tecnológico, “con un enfoque más selectivo, bancos, utilities y health care, sectores que combinan visibilidad de resultados, balances sólidos y capacidad de sostener márgenes”.

Para el mercado de la renta fija, Torres apunta que “el principal atractivo se ve por el lado de deuda emergente y de Estados Unidos, en desmedro de la renta fija en otras economías desarrolladas”.

En tanto, Klaus Kaempfe indica que para la renta fija local “esperamos una rentabilidad de 5,5% aproximadamente, pero con un riesgo muy bajo”, mientras que Vicencio comenta que el mayor apetito por riesgo se traducirá “en buscar exposición a bonos corporativos. Descartamos un escenario de recesión en Estados Unidos (y sus consecuencias al resto del mundo), lo que nos hace estar más cómodos con exposición a bonos corporativos de mayor premio por riesgo (high yield) tanto en mercados desarrollados como mercados emergentes”.

Para Hugo Osorio, director de inversiones de Portfolio Capital, este 2026 es probable que el mercado ponga en el foco en el problema de la deuda global, “por lo que podríamos seguir viendo movimientos exuberantes en el oro, y potencialmente podríamos ver alzas en los bonos del Tesoro”.

“La renta fija no será un activo atractivo en 2026, mientras que la renta variable (de EE.UU.) sí lo sería porque hay demasiada liquidez en los hogares, acelerando la entrada de inversionistas retail al mercado, en la medida que no muera la tesis de las compañías tecnológicas”, agrega.

El 2025, Alphabet -matriz de Google- cerró con un alza de 65,8% y Nvidia subió 40,9%, títulos que se vieron impulsados pese a los temores del mercado de una burbuja entre las compañías expuestas a la Inteligencia Artificial, tras sus valorizaciones históricas. Por contrapartida, los papeles de las restantes firmas tecnológicas no vieron grandes ganancias: Tesla sólo trepó 20,2%, Microsoft un 13,6%, Apple 8,8% y Amazon 5,8%.

Según el socio y analista de tecnología de DVA Capital, Fernando Hales, lo que hemos visto en los últimos tres años con la Inteligencia Artificial no ha cambiado en lo estructural: “La infraestructura sigue siendo crítica y los cuellos de botella siguen estando en pocos lugares. En semiconductores, especialmente en memoria. Esa presión de demanda probablemente siga impulsando inversión en salas blancas y equipamiento, beneficiando a toda la cadena”, explica.

Por ello, apunta que las compañías que desarrollen la infraestructura seguirán “teniendo un impulso interesante”.

Ipsa y materias primas

En 2025 el cobre se empinó 43%, pero los activos estrella fueron el oro y la plata, que subieron 65% y 150%, respectivamente. Y para 2026 podría continuar la senda alcista.

Según Vicencio, no es descartable un buen año para los commodities, “especialmente metales, de la mano del desarrollo de la inteligencia artificial”.

El ciclo alcista de las materias primas empujó este año a la acción de la cuprífera Pucobre, que fue el papel listado en la bolsa chilena que anotó la mayor variación en 2025, alcanzando un retorno de 179,4%. Antofagasta PLC, que cotiza en Londres y no en Santiago, también celebró el impulso: subió 102%.

En el caso de las proyecciones para el oro, Osorio explica que el rally del metal precioso “va a continuar”, considerando que hay tres factores detrás de las alzas que no debieran ceder en 2026: “especulación, riesgos geopolíticos, y temor por el alto endeudamiento de las principales economías”, enumera

Pero no todas las materias primas reportaron grandes beneficios. Copec sólo subió 20,25%, mientras que CMPC cayó 8,35%. Ambos papeles se vieron lastrados por la caída de los precios de la celulosa.

De Solminihac indica que Fynsa mantiene una perspectiva positiva para los precios de las materias primas, en particular cobre y litio. “Ambos enfrentan una demanda estructural de largo plazo vinculada a electrificación, transición energética y almacenamiento, mientras que las restricciones por el lado de la oferta siguen siendo relevantes”, señala.

A su juicio, el ciclo positivo de los commodities será uno de los factores que seguirá empujando al Ipsa. El analista proyecta un Ipsa en torno a 12.000 puntos para 2026, aunque explica que “el retorno del índice será más selectivo que en 2025, haciendo clave la adecuada selección de sectores y compañías, con énfasis en banca, consumo y commodities“, sostiene.

Joaquín Barrera, director de renta fija e inversiones de Sura Investments, comenta que “la expectativa para el Ipsa al cierre de 2026 gira en torno a los 11.500 puntos, de acuerdo al consenso del mercado. Esto se fundamenta en una normalización económica, con crecimiento moderado, inflación controlada y recortes en la Tasa de Política Monetaria”.

“El mercado local combina valorizaciones aún por debajo de sus promedios históricos, flujos consistentes desde inversionistas locales e internacionales y un proceso de normalización macroeconómica que aporta mayor visibilidad. A ello se suma un escenario político más favorable, que contribuye a reducir la prima de riesgo y refuerza el atractivo relativo del mercado accionario chileno”, agrega Solminihac.

En una línea similar, Torres sostiene que tienen un posicionamiento neutral en el Ipsa, donde si bien los fundamentos de la economía chilena “son sólidos, la fuerte alza en las acciones de este año ha llevado a las valoraciones a niveles en torno a su promedio histórico, con un merecido respiro en este momento”.

“Dentro del mismo índice, mantenemos un sesgo procíclico local, orientado a acciones de consumo discrecional y bancario”, explica.

A pesar de los niveles de las valorizaciones del Ipsa, Kaempfe sostiene que en 2026 el principal selectivo accionario local podría entregar retornos por sobre el 10%.

“Pensando en un portafolio moderado, recomendaría tener un porcentaje asociado a estabilidad en renta fija local, de entre un 30 y 50%; un 10% de acciones locales; renta fija en dólares entre 10% y 20% y acciones internacionales entre un 20% y 30%. Esto deja una exposición a dólares entre 30% y 50% lo que nos parece razonable en un contexto en donde el peso chileno tiene razones fundamentales para apreciarse”, explica.

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