Por Leonardo CárdenasQuiebra empresa de calzado “con altura” Max Denegri: Culpa al estallido social, la pandemia y devela disputa entre socios
La empresa de calzados con altura quebró debido al insostenible endeudamiento provocado por la fuerte caída de ventas tras el estallido social y la pandemia.

“Vendemos altura. Vendemos autoestima, pretensión, ilusión. No vendemos zapatos si no que un sueño”, dijo Felipe Moreno a Revista Fibra en enero de 2003.
A inicios de los 2000, Max Denegri, la marca de calzados con altura de Felipe Moreno y Carlos Dumay, llenaba la prensa con grandes proyectos, incluyendo la apertura de 54 franquicias en México. Hoy, tras una larga y compleja trama, la empresa baja la cortina, un cierre que ya fue confirmado en su página de Instagram y ratificado en tribunales.
El pasado jueves ante el 5° Juzgado Civil de Santiago, Inversiones Andes Pacific SpA, representada por el empresario chileno Felipe Max Moreno Denegri, solicitó iniciar un proceso de liquidación simplificada. La sociedad es la “dedicada de la comercialización del calzado de altura para caballeros bajo la marca registrada Max Denegri”.
La empresa se especializa en zapatos con plataformas interiores que permiten que los usuarios se vean más altos.
“Si bien el domicilio social y tributario registrado es Avenida Alonso de Córdova número 6.188, local 8, Las Condes, la sociedad tuvo que dejar dicho local comercial y hacer entrega de los muebles que se encontraban en su interior al arrendador mediante una dación en pago para solucionar la deuda de arriendo que se mantenía vigente”, consignó el escrito patrocinado por el abogado Ítalo Aguilera.
Hoy la totalidad de sus existencias y bienes muebles están resguardados en una bodega arrendada en la comuna de Recoleta.
¿Pero qué pasó?; ¿Cómo se vino abajo el negocio de la firma que apostaba por la innovación y tenía amplios planes de expansión?
“La sociedad venía experimentando un crecimiento sostenido que se vio interrumpido abruptamente a partir de octubre de 2019 con el Estallido Social en Chile, provocando una severa caída en el flujo de clientes y ventas en los centros comerciales. Posteriormente, las restricciones y prolongadas cuarentenas derivadas de la pandemia de COVID-19 en 2020 obligaron al cierre temporal de las tiendas físicas. Para mantener la operación viva, la sociedad debió incurrir en un alto nivel de endeudamiento financiero y comercial”, acotó el mismo documento.

Conflicto
Tras la salida del socio Rodrigo Lama en el año 2022, la propiedad de la sociedad se reestructuró en un 50% para Felipe Moreno Denegri y un 50% para Sylvain Chevalier, empresario CEO & Fundador de la agencia mexicana Epicentro.
“A partir de ese momento, la administración conjunta comenzó a deteriorarse gravemente debido a decisiones centralizadas y remotas tomadas desde México, préstamos no devueltos a la sociedad chilena y la necesidad de la filial chilena de asumir deudas comerciales con el fabricante en Brasil que correspondían a la operación mexicana, debilitando al extremo la caja local”, añadió.
“La situación de conflicto culminó con el total abandono de la operación chilena por parte del socio extranjero, obligando a don Felipe Moreno a asumir en solitario el intento de rescate de la empresa. A esto se sumó un largo juicio arbitral iniciado por el socio extranjero ante el CAM de Santiago, el cual, si bien fue completamente rechazado con expresa condena en costas para la demandante con fecha 30 de junio de 2025, significó un enorme desgaste financiero y de recursos para la sociedad”, acotó el documento.
Retención de fondos
De acuerdo al relato expuesto, “en un esfuerzo desesperado por cumplir con las obligaciones, especialmente con las obligaciones laborales, tras el inminente cierre y entrega del local comercial de Alonso de Córdova, se destinaron los últimos flujos de dinero remanentes a finiquitar a los últimos trabajadores con contratos vigentes y pago de deudas”.
El problema es que “los últimos fondos recaudados, provenientes de las ventas en línea de productos y de aportes de capital directos realizados por el socio don Felipe Moreno, a la cuenta corriente de la empresa, fueron retenidos por banco BCI para el pago y cierre de productos financieros, dejando a la sociedad sin fondos para pagar 1 finiquito y finiquitar a 2 trabajadores, que son las últimas obligaciones de la sociedad”.
“Como señalamos, estos últimos fondos de la sociedad fueron retenidos en su totalidad por el Banco BCI para aplicarse de forma automática al pago de saldos pendientes de la línea de crédito y otros productos financieros contratados, procediendo la entidad bancaria al cierre inmediato de dichos productos. Este hecho fortuito y de fuerza mayor dejó a la empresa con caja cero ($0.-), imposibilitándola de pagar los finiquitos pendientes de los trabajadores despedidos, sus obligaciones previsionales y cualquier otro deudo comercial, lo que hace inevitable la presentación de esta solicitud”, concluyó.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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