Marcelino Núñez: “Mis papás se sacaban la mugre, ganaban el mínimo; no sé cómo logré ser futbolista”

Marcelino Núñez, volante de Universidad Católica, en entrevista con La Tercera.
Marcelino Núñez, volante de Universidad Católica.

El volante de 21 años es el comodín de la Universidad Católica de Gustavo Poyet. Aguerrido y de gran despliegue, el mediocamposta recorrió un duro camino para poder cumplir su sueño.


Marcelino Núñez (21) se ganó un espacio en el corazón de Universidad Católica. Con entrega, potencia, polifuncionalidad y una buena pegada, el joven volante es el comodín de Gustavo Poyet. “Estoy cumpliendo mi sueño”, afirma a El Deportivo.

¿Cómo se siente tras clasificar a los octavos de final de la Copa Libertadores?

Primero que todo, muy feliz de ser parte de la historia del club, de haber roto esa racha de casi 10 años y de ser protagonista, de ir cumpliendo mi sueño, que ya se está haciendo un poco realidad.

¿Cuál es ese sueño?

Consolidarme en Católica. Es lo que soñaba en la juvenil. Mi meta a largo plazo era consolidarme dentro de los volantes, ser el 8 titular. De a poco lo voy logrando.

Ante Atlético Nacional jugó de lateral derecho, ¿qué le pidió Poyet ese día?

Sí. Poyet me dijo que me comiera toda la banda, que era mía, que tratara de llegar a defender y también al ataque. He demostrado en los entrenamientos y partidos que tengo buen recorrido en el GPS, entonces el profe me pidió eso. Como a mí no me cuesta tanto el despliegue, me dijo que me relajara, que hiciera mi fútbol, que no me presionara por estar en una posición distinta, que podía fácilmente inventar. Hacer el ida y vuelta. Eso me pidió.

¿Y se sintió cómodo?

Sí, pero al principio me costó, porque hace tiempo no jugaba de lateral derecho. El año pasado, con Ariel Holan, pasó que se lesionaron los laterales izquierdos, Poncho (Parot) y Cornejo; Catuto tuvo que asumir la responsabilidad de esa banda y a mí me tocó de lateral derecho en algunos momentos. Por ejemplo, ante Huachipato, en Talcahuano, jugué todo el partido de lateral derecho. Era la primera vez que lo hacía. El otro día de nuevo me tocó. Igual estaba un poco nervioso, porque había jugadores buenos por mi lado. No era fácil, pero gracias a Dios lo hice bien.

Jugaron con línea de cinco en defensa…

Sí, esa era la idea. Jugar con cinco atrás y también llegar arriba, al ataque. Pudimos hacerlo bien y lograr una clasificación histórica.

Debido a su despliegue, los hinchas bromean con que después de los partidos se va corriendo a su casa…

(Ríe) El profe Poyet igual me hacía esas bromas al principio. Lo que pasa es que corro mucho. Es verdad. Con Nacho Saavedra tenemos los mejores datos en el GPS de los partidos. Y en los entrenamientos corro mucho igual. Es impresionante. Me gusta correr, me gusta mucho. Gracias a Dios también me ayuda ser bueno técnicamente. Eso es un punto a favor, porque tener buena técnica me ayuda a jugar en cualquier posición.

Holan dijo que Ud. es un volante con un futuro enorme, ¿cómo se toma los elogios?

Me pone muy contento, es algo muy lindo que te reconozcan. Gracias a Dios, eso me lo voy ganando día a día. Ahora, con Poyet, traté de prepararme lo mejor posible en la pretemporada para ganarme un puesto como titular. Y se dio. En cada entrenamiento y cada partido me esfuerzo al máximo. Eso se refleja en los números de recorrido, de despliegue. También me ayuda que soy muy humilde y muy obediente. El profe me puede poner en cualquier posición y lo puedo hacer bien donde sea. Trato de siempre aportar al equipo, porque al final todos ganamos y eso me pone contento. Lo puedo hacer bien en cualquier posición y eso a los profes les llama la atención, porque pueden contar con un jugador así en cada partido.

¿Es bueno ser tan obediente en el fútbol?

Es importante la obediencia, pero igual algunas veces es malo, porque uno como juvenil quiere hacer todo perfecto, y a la loca y a la rápida. Uno no tiene la experiencia de los más grandes, que tienen la pausa, tratan de hacerlo bien, con calma. Lo que nos pasa a los juveniles y que a mí me pasaba es que quería hacer todo rápido y bien. No me resultaba nunca. Ahora, he ido aprendiendo con ellos, que algunas veces no es la más difícil, no es siempre para adelante, es tratar de tener la pelota algunas veces. He ido mejorando.

Al respecto, Clemente Montes dijo que se ahogaba al entrar…

Sí, lo que pasa es que los juveniles tratan de defender el escudo y se juegan la vida. Y corren para allá, para acá. Y a veces no se trata de eso. A veces es estar parado y no te hacen daño. Lo que me pasaba es que yo quería ir para todos lados y después me pasaban fácil. Me descartaba mucho. Ahora he mejorado esas cosas. He aprendido.

¿Cómo las mejoró? ¿Quién lo ayudó a mejorar?

Mucha gente. Con mi personalidad, me he ganado a varias personas que me han corregido cosas, como Mario Lepe, Ignacio Prieto y Milovan Mirosevic. Por ejemplo, cuando estaba de sparring en el plantel y aún no estaba consolidado, el Milo me hacía videos y me decía: “Oye, ve a este jugador, mira cómo se mueve”. Me daba muchos consejos. Después, cuando subí al plantel, me ayudaron Gustavo Quinteros, el Chapa Fuenzalida, Luciano Aued, y yo creo que ahí fui aprendiendo más, viendo mis videos, mis errores. Así fui dándome cuenta, porque algunas veces me llevaba mucho por la adrenalina, por querer mostrarme, la ansiedad. Y no salían las cosas.

¿Qué tan importante es tener a ídolos del club trabajando con ustedes?

Qué mejor que eso, porque ellos igual tuvieron experiencia en grandes equipos y es lindo que compartan eso y su idea de juego con nosotros, porque así uno, como joven, se va complementando con esas cosas y va viendo de otras formas el fútbol. Yo soy autocrítico y trato de mejorar. Eso es bueno. Imagínate, referentes y grandes jugadores de Católica que te aconsejen, es admirable.

Tras su explosiva irrupción en la UC, ¿cómo lo ha hecho para mantener los pies en la tierra?

Me tocó debutar con un gol en la Libertadores, que es algo lindo para cualquier jugador. Después jugamos contra Cobresal, donde jugué de 6, en una posición distinta y me eligieron figura del partido. Iba en alza y justo vino la pandemia a cortar todo. Cualquier jugador se lo podría haber tomado negativamente, pero yo estuve tranquilo. Comprendí que estábamos en una pandemia difícil para todos. Fueron cinco meses parados y era muy difícil volver al cien por ciento. Había que hacer de nuevo la pretemporada y al tiro dos partidos por semana, miércoles y domingo. Teníamos torneo, Copa Libertadores, después Sudamericana. Fue un gran desgaste.

¿Por qué se lesionó tanto el año pasado?

El tema de las lesiones fue de tanto querer mejorar y demostrar, de tratar de aprovechar bien cada pelota detenida. Fue desgaste. Me lesioné del psoas y no me recuperé muy bien. Después volvía, porque faltaban jugadores y Holan me pedía. Entonces también fue responsabilidad de los dos, del profesor y también parte mía. Yo tenía las ganas, él me pedía, y me recuperaba no tan al cien por ciento. Entonces me volvía a lesionar. Ya a la tercera vez paramos. Ya después respeté todos los días de reposo, fortalecí bien la zona y ya no me volví a lesionar más.

Todas esas lesiones tuvieron en duda el tricampeonato

Sí, es que el desgaste fue mucho. Faltaban piernas. Había muchas lesiones, pero se logró el objetivo.

¿Se imaginó que iba a ser tricampeón con la UC?

Nunca. Jamás pensé que iba a estar en un tricampeonato y en la historia del club. Imagínate ahora, historia de nuevo, de clasificar a octavos de final de la Libertadores. Yo sé que la liga chilena no ha causado buena impresión en copas internacionales, entonces creo que esto le da alegría a todo el país, que un equipo chileno haya clasificado a octavos de final. Eso da más motivación de ir clasificando y pasando de ronda.

¿Se les abrió el apetito?

Sí, ya depende de nosotros no más. Puede ganar cualquiera. Da lo mismo si nos toca River o Boca. Me da lo mismo el rival que venga. Estaría pendiente de mi equipo no más, de Católica, y de hacerlo bien si me toca.

Marcelino Núñez es premiado en San Carlos de Apoquindo, por haber anotado su primer gol con la UC en el Torneo Nacional, ante Huachipato.
Marcelino Núñez es premiado en San Carlos de Apoquindo por anotar su primer gol con la UC en el Torneo Nacional. FOTO: SEBASTIçN ORIA/AGENCIAUNO

¿Por qué Ud. ama tanto a la UC?

Le agarré un cariño enorme. Siento que es mi club de barrio, porque Santa Marta tiene los mismos colores de la UC. Entonces voy a pelear hasta el final. Me gustaría conseguir algo grande con Católica. Ese es mi sueño. Ganar una Libertadores con Católica. Consagrarme. Ser un referente. Siento que es el club de mis amores que es Santa Marta.

¿Cuál es su ligazón con Santa Marta?

Es el club de mi barrio por el que pasaron generaciones y generaciones. Pasó mi abuelo, que fue presidente; mi papá; mi mamá; toda mi familia. Estoy como a cinco pasos del club, al lado, aquí en Colina. Sin mentirte, cuando chico me levantaba muy temprano en las mañanas, era el primero en ir a marcar la cancha, a poner las redes y a jugar. Si el partido era a las 9 AM, me levantaba a las 7 AM a ayudar. Yo tenía 9 años.

O sea, era fanático total…

Fanático, fanático. Lloraba cuando me dejaban afuera. Por el tema de que jugaba en Católica, podían perder los puntos algunas veces. Entonces, lloraba porque me dejaban afuera. No sé qué onda, pero a pesar de que me dejaban afuera y lloraba, me gustaba. Ahora como que reemplacé eso y defiendo a morir a Católica.

¿Vive con su esposa o con sus padres?

Con mis papás y mi esposa. Por el tema de la pandemia no he podido encontrar arriendo, pero de a poco, mejor estar aquí, tranquilos. Después veremos más adelante, cuando vaya pasando todo.

¿Por qué se casó tan joven?

Fue decisión de los dos. Estábamos enamorados... Sí, estoy enamorado de ella. Y ahí surgió esa oportunidad. Llevábamos dos años y medio pololeando.

Y se casó en una ceremonia de azul y blanco, ¿fue por la UC?

Sí, pero no fue por Católica. Coincidió no más ese color. Me gusta el celeste igual. Después subí unas fotos y decían “se casó con los colores de Católica”, pero no, no fue por eso.

Perfectamente podría decir que se casó con los colores de la UC para ganarse a los hinchas…

Sí, pero para qué te voy a mentir. No me gusta. A mí me gustaría ganarme a la hinchada con lo que hago dentro de la cancha.

¿Cómo fue su infancia? ¿Cuánto le costó a Ud. y su familia lograr ser futbolista?

Fue difícil. Muy difícil. Yo, a lo loco, decía que mi sueño era ser futbolista profesional. No sé cómo lo hicieron mis papás. Ellos se sacaban la mugre, pero nunca falté a un entrenamiento ni a un partido. No sé cómo lo hacían. Ganaban el mínimo. Mi papá no sé cómo se conseguía pegas, ganaba 100 mil pesos, estaban mis hermanos. Fue complicado. No sé cómo logré ser futbolista. Era muy lejos San Carlos de Apoquindo. Muy lejos. La verdad es que no sé cómo lo hicieron. Yo creo que fue voluntad de mis papás, de querer cumplir mi sueño, y gracias a Dios también lo pude conseguir.

Su pieza estaba pintada como San Carlos de Apoquindo…

Sí. Lo que pasó es que fue por un programa internacional. Un día, mi papá me fue a retirar del colegio para llevarme al entrenamiento de Católica. Y justo había dos señoras que tenían el neumático pinchado del auto. Mi papá, de buena onda, en un rato no más se los cambió. Ahí parte la historia, porque una de ellas le dijo a mi papá: “Oye, tú no me conoces, pero yo soy productora de un programa internacional, que te demuelen la casa y te arman una nueva de tantos millones y cosas así”. Después vinieron a sacarle fotos a la casa y empezó la participación. Vinieron a grabar y se hizo más seria la cosa. Al final nos ganamos la casa. Nos demolieron la primera, que era una mediagua y nos armaron una nueva impresionante. A pelotazos la demolimos. Venían hasta con auto, con muchas cosas adentro.

Entonces, fue casualidad...

Fue gracias a Dios. Somos creyentes en Dios y mi mamá contó su experiencia de que ella quería salir de la depresión y se lo pidió a Dios. Le dijo que en la casa antigua veía mucha oscuridad. Entonces le dijo: “Señor, si me ayudas con una casa…”. Y a las semanas después pasó eso. Se cumplió. Dios nos escuchó. Impresionante. Si mi papá no ayudaba a esas señoras, no hubiese pasado nada. Fue una coincidencia, pero de Dios.

Usted es muy religioso. En su cuenta de Instagram tiene una reseña que dice “Dios siempre va conmigo”…

Sí. Creo que Dios va con todos los seres humanos. Algunos no ven eso o no se dan cuenta de que Dios hace las cosas. Creo que siempre va conmigo y en verdad yo le pedí a Dios cumplir mi sueño y lo conseguí. Él me dio esa oportunidad. Mira, te voy a contar algo. Yo estaba en la Sub 17 y me lesioné de una contractura por estrés en la espalda. Estuve como seis meses y tampoco me cuidaba muy bien. Fue el primer año que me fui a la residencia y lloraba. Me iba para afuera y lloraba solo. Veía a mis compañeros que iban un paso adelante mío. Eso fue lo que más me hizo madurar en lo futbolístico, en el tema de alimentarme mejor. Sé que fue tarde, pero ahí dije: “Ya, me la voy a jugar”. Y a los seis meses empecé a destacar. Salimos campeones en la Sub 17, después subí a la juvenil y también destaqué harto. Fui el primer año titular, hice hartos goles y al otro año me llamaron al plantel. Fue gracias a Dios. Yo me prometí y me dije: “Voy a ser el mejor 8 de Católica”. Estoy consiguiendo mi sueño. Imagínate, jugar dos campeonatos, el primero casi de yapa, de mi esfuerzo, con algunas citaciones de Gustavo Quinteros, y ya recibir una medalla es algo lindo. Después en el otro ser protagonista, salir tricampeón. Y después dar vuelta un resultado, hacer un gol en una Supercopa contra Colo Colo, en el clásico. Era mi debut contra Colo Colo, primer partido que jugaba contra ellos a nivel profesional.

Marcelino Núñez vence a Brayan Cortés y convierte un gol ante Colo Colo en la Supercopa 2021, disputada en el Estadio Nacional, que ganó Universidad Católica.
Marcelino Núñez vence a Brayan Cortés y convierte ante Colo Colo en la Supercopa 2021, disputada en el Estadio Nacional. FOTO:FRANCISCO LONGA/AGENCIAUNO

Un partido que remontaron y ganaron con mucho coraje y amor propio…

Sí, dando vuelta un resultado, en una final. Me tocó hacer un golazo. No la pensé dos veces. Llevo más goles de zurda que de derecha.

Su otro gol de zurda fue ante Huachipato, en un partido clave para el tricampeonato…

Sí, porque teníamos muchos lesionados y cuando me tocó entrar, con Clemente Montes, Huachipato nos estaba atacando mucho. Era como el segundo partido del Cleme, porque ya había debutado, se había perdido un gol ante Wanderers y estaba todo frustrado. Yo le había dicho: “Oye, Cleme, nadie hace un gol en su debut, solo Messi, así que no te preocupes, viene otro partido y ahí trata de hacerla bien”. Y cuando entramos, le dije: “Oye, hermanito, dale, que cuando yo la tenga, tú corre nomás, yo te la tiro”. Y ahí, por inercia, fui a presionar al defensa, la recuperé, me pasé no sé cuántos tramos, pero los dejé atrás. Fue tan rápido. Y el Cleme venía como una bala, así que se la di. Y le grité: “¡Hazlo, por favor, hazlo!”. Y lo hizo (ríe). Después me la devolvió, me tiró un centro y marqué de zurda.

¿Usted es muy amigo de Montes?

Lo que pasa es que con los juveniles tenemos una amistad muy linda. Por ejemplo, les doy consejos y les transmito las cosas que viví. “Dale nomás”, “tienes que estar tranquilo”. Por ejemplo, les cuento cuando me costó adaptarme al plantel, mis experiencias. O cuando ellos se frustran porque no los citan, les digo: “Dale, tienes que esforzarte más, que te va a llegar la oportunidad, y cuando te llegue, no soltarla más”. Por eso igual me llevo muy bien con los juveniles, porque me escuchan harto y los apoyo harto. En las concentraciones, uno tímido, no sabe dónde sentarse. Entonces yo los trato de acoger, para que se sientan un poco seguros, porque yo pasé por eso igual.

Marcelino Núñez corre a celebrar un gol con Clemente Montes, mientras este realiza una pirueta, en un partido ante Huachipato.
Marcelino Núñez corre a celebrar un gol con Clemente Montes, mientras este realiza una pirueta, en un partido ante Huachipato. FOTO: FRANCISCO LONGA/AGENCIAUNO

¿Tiene patentada esa jugada en la que sale disparado desde la derecha, por dentro, hacia el área? La hace mucho...

Es verdad. Es que como juego por la banda derecha, no tengo para mi perfil, para mi pierna derecha. Entonces, engancho hacia adentro y salgo para la izquierda. Con la pierna zurda igual le pego bien, pero nunca en velocidad. Me ha resultado y además tengo esa potencia, ese cambio de ritmo. No soy tan rápido, pero tengo ese cambio de ritmo que me permite dejar a varios jugadores atrás.

Lo hizo ante Atlético Nacional y ante Nacional de Montevideo, en el gol de Montes. ¿Tienen una sociedad?

Sí. Y ahí también le dije: “¡Hazlo, por favor!”. Parece que se escucha en el video (ríe). Nos jodíamos de la risa con el Cleme. Yo le dije: “Te acuerdas que contra Huachipato lo hiciste, ya son dos veces que te digo ‘hazlo, por favor’ y lo haces”.

En el gol ante Huachipato, su amigo Montes celebró con una pirueta y cayó de rodillas…

Sí, y Clemente tuvo una lesión de varios meses de la rodilla y yo también le daba harto consejos y aliento. Le dije: “Cuando vuelvas, trata de hacer esa celebración, da lo mismo si te lesionas la rodilla de nuevo, tienes que hacerla nomás si te toca debutar con un gol”. Y la hizo, pero la hizo más o menos nomás.

¿Sigue practicando tiros libres? Tenían una competencia con César Pinares y otros jugadores…

Sigo practicando, pero no como antes. Antes le pegaba mucho, mucho. Ahora, pego 10 tiros libres, lo que el profe me deja. O algunas veces hacemos una competencia entre casi todos, que le pegamos desde fuera del área. Y el que hace el gol va eliminando. El año pasado me lesioné practicando tiros libres.

Ud. quiere ser el mejor 8 de la UC. Gustavo Poyet, su entrenador, fue un gran volante. ¿Lo sabe? ¿Le ha pedido consejos?

Sí, sí, lo sé. Mira, antes del partido con Nacional, acá, me llamó y me dijo: “Oye, ¿sabes?, yo era igual que tú, yo también llegaba al área. Lo que nos diferencia es el despliegue, porque fácilmente tú puedes ir y volver. Yo no. Yo iba y me demoraba un año en volver. Así que trata de aprovechar eso y también el juego que tienes”. Es lo que me dice siempre el profe, que tengo mucha calidad y que confía harto en mí. Me ha dado mucha confianza.

¿Les costó tomarle la mano?

Sí, yo creo que sí, porque veníamos de un técnico diferente y ya nos habíamos adaptado a él. Además, fue muy corto el tiempo que tuvimos desde que llegó el profe Poyet hasta que empezamos a jugar, porque se vino la Supercopa al tiro. Y ahí como que todavía estábamos con la idea de Holan; pero ya le agarramos bien la mano. Le gusta presionar harto y llegar mucho al área, con hartos jugadores para hacer el gol.

Pasaron a octavos de final la Libertadores, pero el objetivo del tetracampeonato está ahí. Pese a que han sufrido tres derrotas, están muy cerca del liderato...

La suerte del puntero (ríe). Es verdad, tenemos las opciones intactas. Esa es la meta de nosotros, el tetracampeonato. Primero era ganar la Supercopa, después clasificar a octavos de final, que gracias a Dios se consiguió; y si se llega a jugar la Copa Chile, también, es otra opción linda, donde puede pasar de todo. No porque somos el tricampeón vamos a estar obligados a ganarla. Puede pasar de todo, pero también es un objetivo.

¿Dónde le gustaría jugar? ¿En qué liga?

Me gustaría llegar a Europa, a cualquier equipo. Al Sevilla, por ejemplo. Quiero jugar la Champions. Está lleno de equipos grandes e importantes. Muchos jugadores, como Arturo Vidal, que pasó por Bayer Leverkusen, fue dando la vuelta y tiempo atrás llegó al Barcelona. Imagínate, llegó al equipo más grande de todos. Me gustaría hacer eso, ir agarrando experiencia y algún día llegar a un equipo grande de Europa.

¿Y la selección chilena?

Sí po’, a la Selección quiero llegar sí o sí, pero hay que pelearla y seguir trabajando.

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